miércoles, 24 de junio de 2015

Laudato si: de todo, como en botica (1)


Laudato si: de todo, como en botica (1)

Dedicaremos algunas entradas breves a comentar el texto de la eco-encíclica.  
Lo primero que llama la atención de quien se aproxima a Laudato si (en adelante, LS) es la extensión. Centessimus annus de Juan Pablo II tiene 27934 palabras; mientras que LS 42494. La comparación con el documento del papa polaco no es arbitraria, pues se trata de una encíclica conmemorativa del centenario de la Rerum novarum de León XIII, ocasión propicia para tratar los temas de la doctrina social de la Iglesia (en adelante, DSI) con bastante extensión. Otro documento de Juan Pablo II para comparar es la Sollicitudo rei socialis que contiene 23291 palabras. 

Otro cotejo útil puede ser la proporción del tema ecológico dentro de documentos oficiales que exponen toda la DSI. Así, por ejemplo, el Catecismo de la Iglesia católica de 1993 trata de la DSI en una sección, de la cual el 1,8% de su contenido corresponde a la ecología. El Compendio de la doctrina social de la Iglesia (2004) dedica el 4,8% de su contenido al medio ambiente. Y la cantidad de palabras es muy inferior a LS.

Si la inflación magisterial es un problema en la Iglesia, el campo de la DSI muestra numerosos picos de alta inflación. La LS podría considerarse como representativa de hiperinflación magisterial... Lo previsible es que a mayor cantidad de palabras, menor lectura, conocimiento y recepción.

Otro aspecto a destacar de LS es su estilo. El documento es una suma de partes heterogéneas en la cual se traslucen diversos autores materiales. Cosa que acaba de revelar Tucho Fernández: “Le escuché decir al Papa que se partió de un primer borrador, pero luego llegó un vendaval de aportes y propuestas de gente de todo el mundo: científicos, activistas, filósofos, empresarios, políticos. Me contó que, sin contar los aportes menores, o las cartas más sencillas, hubo más de 200 colaboraciones de mucho valor, y que eso permitió elaborar un texto que dialoga mucho con las inquietudes más variadas. Yo mismo reuní a investigadores y docentes de mi Universidad, de distintas disciplinas, y elevamos un aporte”.

Hay de todo, como en botica: pasajes claros, comprensibles, y otros al menos prescindibles. Si en Juan Pablo II había expresiones personalistas, existencialistas o tomadas de la fenomenología, en LS hay sociología de café, lenguaje publicitario, banal y cursi, circiterismos, slogans de activismo ecologista, o político, y pasajes herméticos. Alguien ha dicho que el documento parece una recopilación de lugares comunes y un trabajo escolar sobre el medio ambiente.

Para concluir: el LS comparada con otros precedentes muestra un exceso cuantitativo y un deterioro cualitativo en sus expresiones.

En entradas siguientes nos preguntaremos sobre su estatuto magisterial, algunos contenidos y por último su puesta en práctica.