martes, 10 de enero de 2017

10. La estrategia de la subversión

10. La estrategia de la subversión

Para lograr una utilización universal de estos dispositivos abortivos, cuando la mayor parte de la población del mundo tiene una actitud a priori negativa respecto del aborto, hubo que mentir, mentir mucho, e instalar mecanismos eficaces de desinformación:
Primera fase, la infiltración : para "hacer tragar la píldora", se ocultó su carácter abortivo, que se sospechaba desde el inicio y que se confirmó rápidamente.
Así, en 1965, una mujer católica decía : "En mi cabeza, yo me hacía la pregunta: ¿cómo funciona esto? Yo sé que un teólogo universitario estaba preocupado por las implicancias morales. La gran pregunta era : la píldora, ¿impide la concepción, o bien destruye el feto después de que la concepción tuvo lugar? Nadie lo sabía realmente.", lo cual no le impedía a ella seguir tomando la píldora...

El lobby eugenista había comenzado a diluir el asunto : el investigador sueco Bent Boving ya había hecho la siguiente observación durante un simposio Planificación Familial/ Population Council en 1959 : "En última instancia, el hecho de otorgarle al control de la implantación la ventaja de ser considerado socialmente como una prevención de la concepción más bien que como la destrucción de un embarazo establecido, es simplemente un hábito de lenguaje prudente" Bent Boving, "Los mecanismos de implantación", (NY: Pergamon Press, 1963).
En aquella época, en efecto (1964), el Population Council era consciente de que la aceptación o el rechazo de sus productos dependería de su carácter abortivo o no.
En 1969, el Comité Consultivo de la FDA (Estados Unidos), dirigido por el doctor Philip Corfman, dio a conocer el siguiente informe sobre el uso de la "píldora": "El segundo efecto principal es sobre el endometrio. Los progestágenos actúan como anti-estrógenos, provocando una alteración en las glándulas del endometrio, y como progestágenos causando reacciones pseudodeciduales. Los dos efectos afectan la capacidad del endometrio para participar en el proceso de la implantación".
Como todo informe científico, éste y los demás no fueron mayormente accesibles al gran público. También se publicaron libros sobre los efectos secundarios en las mujeres: son en general demoledores y cuestionan a la industria farmacéutica, poco dispuesta a ver disminuir su clientela. Entre estos libros se destaca el "Legajo hormonas" de Barbara y Gideon Seaman. Los autores, que son sin embargo de mentalidad feminista-eugenista, hacen un análisis factual. El libro, publicado en 1977 en los Estados Unidos, sale en Francia en 1982, traducido, entre otros, por Maya Surduts, quien reaparece más tarde en la CADAC (grupo extremista anti-Rescate) que busca hoy promocionar la "píldora".
Sería erróneo pensar que la comunicación sobre los peligros y el carácter abortivo de los contraceptivos hormonales fue mal realizada. La verdad es más perturbadora: en realidad, el público no quería saber demasiado. A corto plazo, la contracepción química permitía a las mujeres planificar mejor su vida profesional y familiar, en un contexto de desvalorización de las familias y de crecientes presiones fiscales y sociales. La nueva técnica permitía además divulgar la revolución sexual, vendida como una liberación de tabúes opresivos e injustos.

Segunda fase, la consolidación. Consiste en cambiar el sentido de las palabras para reforzar la ignorancia de la realidad. Primero se busca engañar sobre la naturaleza humana del embrión. La academia norteamericana de ginecología inventa una nueva definición de la "concepción" en 1965: "La concepción es la implantación del óvulo fecundado".
La consecuencia lógica es una nueva definición de la palabra "aborto": hacer morir al embrión después de su implantación. Con lo cual se asimila el aborto a un fenómeno mecánico de separación del útero, y ya no a la incriminación penal y moral. La publicidad del lobby de la "contracepción de emergencia" lo dice bien a las claras: "El uso de la contracepción de emergencia no causa un aborto. En realidad, la contracepción de emergencia impide el embarazo y por lo tanto reduce la necesidad de abortos provocados. La ciencia médica define el comienzo del embarazo como la implantación de un huevo fecundado en la mucosa del útero de la mujer. La implantación tiene lugar cinco a siete días después de la fecundación. La contracepción de emergencia opera antes de la implantación, y no después de que la mujer esté ya encinta."
Baulieu, el muy mediático promotor del RU486 -- producto que nunca inventó, aunque le disguste a sus cortesanos -- utiliza el mismo argumento para promover las drogas abortivas preimplantatorias, a pesar de haber reconocido que el embrión es un ser humano desde la fecundación misma (proceso Nathanson/ Baulieu 1992).
Los Estados occidentales, entonces, han legislado dentro de una bruma sustentada intencionalmente: así es cómo los dispositivos intrauterinos y las píldoras hormonales han sido clasificados como medios "anticonceptivos".
Otras subversiones del lenguaje son también llevadas a cabo por el mismo complejo eugenista-industrial, apuntando a los países del Tercer Mundo opuestos al aborto. En el Bangladesh se habla de extracción o de regulación menstrual. El término aborto provocaría reacciones represivas, mientras que las palabras substitutas, manejadas con arte, logran sortear el obstáculo.

Tercera fase, el despliegue. Consiste en seguir avanzando, en forzar un punto más el sentido de las palabras, hasta invertir su sentido: hasta llamar al aborto, contracepción, y al eugenismo, bioética. Para esto se presenta al aborto como un medio para salvar vidas. La OMS calcula números fantasiosos de mujeres muertas a consecuencia de abortos clandestinos (acaban de saltar de 200 000 à 800 000 mujeres por año en el mundo) de manera inexplicable, puesto que lo clandestino es por definición imposible de contabilizar. Por el contrario, a los pro-vida se los acusa de ser asesinos de aborteros (¿a quién benefician esos crímenes, si no es al lobby pro-aborto?). Ese es también el sentido de la campaña actual en favor de las drogas masivamente abortivas (píldoras de dosis baja, RU486, Tetragynon, Preven, etc...), con el pretexto de la disminución de dosis y por ende de los efectos secundarios, conjuntamente con la construcción mediática de la cortina de humo de las "manipulaciones genéticas", representadas siempre por la prensa como peligrosas si decidiera utilizarlas un hipotético dictador malvado (eugenista, digamos). Se busca de ese modo ocultar el verdadero eugenismo contemporáneo, que se expresa en las brutales maniobras despobladoras del Tercer Mundo y en la creciente explotación de los humanos muy jóvenes : fabricación de células, de vacunas, de sueros, de órganos para injertos, experimentos de injertos humanos en animales y viceversa, tests de eficacia de productos químicos o de vacunas contra enfermedades inoculadas, o tests de armas químicas o biológicas para desarrollar "armas étnicas" ; hoy en día es más barato (venta prohibida, cesión gratuita) utilizar un embrión humano, o un feto, o un niño abortado por cesárea a los ocho meses, para hacer esos experimentos repugnantes (civiles y militares, que sólo tienen su equivalente histórico en los "experimentos " de Mengele/ Von Vershuer, Clauberg, Ishi, etc.), que utilizar monos o ratas, cada vez más protegidos por sus amigos los ecologistas. Por supuesto, nos aseguran que no están tratando de fabricar niños rubios de ojos azules. En cambio, saben muy seleccionar a los niños que serán reimplantados en FIVETE : ¡ay de aquel que tenga un gen sospechoso: terminará en un laboratorio o en la alcantarilla!

El verdadero objetivo
La revolución sexual, inventada conjunta y separadamente por les eugénistas de la tendencia Sanger (representada hoy por el Planning Familial) y por los revolucionarios de origen marxista (Wilhelm Reich, Gramsci, representados hoy en Francia por los izquierdistas-comunistas en el poder), es una herramienta extremadamente poderosa para el cambio de los valores y los comportamientos. Llevando a la población a corromperse por prácticas malsanas, se la transforma en un pueblo inmoral, incapaz de luchar contre una injusticia. Cuando uno es "parte de la cosa", ya no puede protestar, porque en el fondo es cómplice y rebelarse sería "darse vuelta".
Paralelamente, la promoción del desempleo y la miseria material por la explotación a gran escala de la sociedad por el Estado (impuestos y deducciones abusivas), debilita la capacidad de reacción de la población e incrementa la presión que ella sufre.
Se hace entonces posible ejercer la ingeniería social sobre esta "masa" anestesiada y condicionada, a fin de llevar a la práctica grandes utopías. Para que éstas se realicen, en efecto, es necesario que cambie la naturaleza humana y que se produzca una evolución (en sentido darwiniano) del hombre. Dichas utopías son eugenistas y elitistas. A pesar de lo que pretenden sus propagandas, ellas no buscan el bien común, sino el interés de las castas en el poder, para quienes la mayor parte de la población es inferior y debiera tener un rango igual al de los animales.
Estas políticas son totalmente irrealistas a largo plazo, y absurdas. (Si aceptamos considerar que sus promotores son sinceros.). Pero ello no impide que se las implemente con mucho celo y que hagan verdaderos estragos. Tal es el marco en que se inscriben las políticas de aborto forzado (China) , de esterilización encubierta (Filipinas, India, Méjico, Perú, etc...), de abortos disfrazados de contracepción (en todas partes), con el apoyo financiero y logístico de la UNO a través de sus distintas ramas : UNFPA, UNICEF, WHO.
Las primeras víctimas son los niños y las mujeres. El blanco al que se apunta es la institución familiar, con el fin específico de impedirle ejercer un papel de contra-poder frente a la hegemonía del Estado y de la UNO. Por eso reaparecen los marxistas de todo pelaje, cuyo dios es la omnipotencia del Estado.
Junto a esa motivación política, se encuentra una motivación religiosa enmascarada. La voluntad de hacer abortar, y por lo tanto de matar seres humanos, es fundamental en buen número de paganismos y en la hechicería: el sacrificio, sobre todo el humano, permite adquirir "poderes".
Una de las actividades y fuentes de ingreso importantes de la hechicería, por otra parte, es la confección de pócimas abortivas, que viene haciéndose desde la Antigüedad. (La palabra "farmacia" viene del griego "pharmakeia", que significa "hechicería".)
Es normal, entonces, que los promotores del aborto y del eugenismo tengan afinidad con el New-Age (rebrote contemporáneo de los paganismos) y con la hechicería. En sus modos de proceder se encuentra un cierto número de constantes propias de la alquimia, que es su principal rama occidental. Son ellas:
- El reemplazo de la ciencia por la superstición y por manipulaciones peligrosas y poco científicas, incluyendo elementos espirituales (sacrificios de niños). La ONU se inscribe de manera más o menos abierta en esta promoción de la superstición: su promoción de la "Carta de la Tierra" pone de manifiesto su panteísmo materialista, adorador de Gaia, la tierra-madre, en oposición con todos los monoteísmos. El interés de los seres humanos no está en el centro de sus preocupaciones, sino más bien el de una "divinidad" tierra, para la cual ellos sólo serían una amenaza. Por lo tanto, no deben desarrollarse demasiado, y de ahí el concepto de "desarrollo sustentable" (para Gaia), y la promoción del eugenismo y la despoblación. .
- La búsqueda de una piedra filosofal: la que transformaría la humanidad "bruta" de hoy en una humanidad "superior", y resolvería también el [falso] problema de la superpoblación. Así, los eugenistas sueñan con esterilizantes de bajo costo y alta eficacia, y desde su perspectiva buscan colocar los pretendidos contraceptivos en el Tercer Mundo, explicando que van a transformarse en oro: el oro del desarrollo económico inducido por un descenso de la fecundidad (¡lo que es económicamente absurdo!)
- La estafa: el engaño sobre los productos y la holgazanería de los alquimistas. En efecto, "el móvil más corriente de los alquimistas no es otro (...) que la incapacidad de ganarse la vida como todo el mundo y el deseo de subsistir por otro medio que la agricultura, el comercio o el artesanado. (...) Ellos prefieren enriquecerse inmediatamente por un medio sobrenatural como la alquimia". ¿No es ésta una buena descripción de los Sanger, Pincus, y otros aprendices de brujo? ¿Existe acaso una manera más desleal de enfrentar la competencia de los países emergentes, que la de eliminarlos físicamente?