martes, 10 de enero de 2017

"EL JUDIO INTERNACIONAL"-CAPITULO 12-REQUIEREN LOS "PROTOCOLOS JUDIOS" SU CUMPLIMIENTO EN PARTE


 A partir del LUNES 2 de ENERO de 2017, nos hemos propuesto realizar la  republicación de la obra escrita por Henry Ford "EL JUDIO INTERNACIONAL" con las dos partes que la integran, colgándola al blog en espacios 0,30 a 12.30 horas durante el trancurso de diez dias y continuado con idéntico método  hasta su fin. Aquel industrial norteamericano que fuera el creador de la prestigiosa marca de Automotores Ford, vigente hasta hoy en la materia y de relieve Internacional, incursionó en la cuestión Judía. Desconocemos si sus sucesores continúan hoy en la conducción de esa empresa. Relatos de aquel tiempo, manifiestan que Henry no aceptaba  los préstamos que los ya existentes "Lobby" Judíos pretendían formalizar a sus emprendimiento y aprendió a conocerlos íntegramente. Tanto al parecer fueron los embates de ellos recibidos que acabaron por transformarlo en redactor de toda sus maniobras "usurera", desde cualquier gestión que conducen a modo de advertir los males que pueden introducir permanentemente en el mundo no Hebreo
CAPITULO XII 
REQUIEREN LOS "PROTOCOLOS JUDIOS" SU CUMPLIMIENTO EN PARTE


 Únicamente por simple curiosidad literaria ejercerían estos denominados "Protocolos de los Sabios de Sión" una mágica atracción por la lúgubre perfección del plan que contienen para dominar al mundo entero. Mas en todos los conceptos ellos mismos refutan la antítesis de que sean un simple producto literario; reclaman imperiosamente estos documentos ser reconocidos como política seria, demostrando su real carácter en un hilo continuo que los atraviesa. 
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Además de los proyectos para el futuro, hacen constar lo que se logro y lo que queda aun por hacer. Cuando al revistar la situación internacional, se observa tanto la actualidad particular como la gran línea directiva que indican dichos Protocolos, no es de extrañar que poco a poco el sentimiento de curiosidad frente a un raro producto de la literatura contemporánea vaya cediendo a una sensación de supremo interés, que fácilmente puede trocarse incluso en un sentimiento profundamente sentimental. 
Mencionando algunos párrafos demostraremos el actual estado de realización, que las tendencias de dichos documentos consiguieron. A fin de llamar la atención del lector sobre lo esencial, subrayaremos las palabras-claves. 
En el 9º protocolo se lee lo siguiente: "No existen obstáculos a nuestro frente. Nuestro súpergobierno posee una tan firme posición supralegal que es posible adjudicársele ya la potente y fuerte denominación de "dictadura". En toda conciencia puedo decir, que hoy somos nosotros los legisladores. Nosotros creamos juzgados y jurisdicciones. Nosotros dominamos con voluntad inquebrantable, porque tenemos en nuestras manos los restos de un partido fuerte otrora, pero hoy vasallo nuestro". 
Dícese en el capitulo 8º: "Colmaremos las filas de nuestro gobierno con numerosos financieros. La economía nacional es la principal ciencia enseñada por los judíos . Nos rodearemos también de una brillante corte de banqueros, industriales, capitalistas y especialmente de millonarios, pues en realidad y en ultimo resorte todo se decide por la fuerza del dinero". 
Son estas pretensiones tal vez demasiado elevadas; mas corresponden cabalmente a los hechos reales. Tal como lo indica el citado párrafo del 8º protocolo, el elemento judío aspira a la preponderancia en la enseñanza nacional económica política , y en efecto, la realidad nos demuestra su éxito. Son los principales autores de aquellas seudo-ciencias que inducen a las masas a perseguir objetivos económicos irrealizables, como son los autores principales de esa literatura "popular", que mantiene a las diversas clases sociales en la ilusión de que las teorías económicas son leyes económicas. La idea , la teoría (como medio para la descomposición social), la manejan tanto los hebreos académicos como los bolcheviques. Cuando llegue a ser esto comprendido en sus detalles, se modificara, probablemente la pública opinión referente a la importancia de las doctrinas académicas y radicales. 
Tal como se desprende del citado párrafo del 9º protocolo, el poderío mundial hebreo va formando actualmente una especie de súpergobierno. Consta este mismo concepto en los documentos judíos, y no existe otro más característico. Ninguna nación puede lograr sus anhelos, pero la hegemonía mundial judía los alcanza, aunque salten francamente sus pretensiones por encima de la igualdad de derechos frente a las naciones no-judías. "Nosotros somos los legisladores" dicen los Protocolos, y, en efecto, las influencias judías participan en mayor grado en las legislaciones nacionales e internacionales de lo que pueda sospechar la masa de legos. En estos últimos diez años, el predominio internacional judío, o sea el grupo de judíos internacionales, gobernó al mundo entero. Y más aun: fueron lo bastante poderosos como para evitar la promulgación de leyes saludables, y allí donde un proyecto de ley se votara, siendo proclamado ley, se interpreto merced a estas influencias judías en forma tal, que, en efecto, se torno ineficaz para su objetivo proyectado. Podría esto comprobarse con infinidad de hechos. 
Los métodos con los cuales se consigue todo esto, estaban ya previstos en el programa, pero esbozado solo en los protocolos. "Nosotros creamos juzgados " dícese allí, en tanto que en otro lugar se habla de " nuestros jueces ". Un juzgado o tribunal puramente judío efectúa semanalmente sus sesiones en un edificio público de Nueva York, y otros juzgados, en provecho y beneficio de ese mismo pueblo, cuya existencia niegan sus portavoces, se halla en formación por doquier. En ciertos Estados europeos ya esta realizando el plan sionista, de acuerdo con el cual los judíos dentro de aquellos mismos Estados, cuya protección reclaman. Allí donde los judíos pueden actuar libremente, se obtiene siempre no su "americanización" o "anglificación", ni otra nacionalización
cualquiera, sino solamente su incondicional aferramiento al judaísmo exclusivo. 
Observando después las pretensiones contenidas en los Protocolos, nos enteramos en la 7º tesis: "Nosotros procuramos desde largo tiempo que el clero de los infieles, que en todo caso mucho podría impedir, caiga en descrédito, con lo cual resulta infructuosa su misión. Su influencia sobre los pueblos disminuye día a día". 
"Por doquier se proclama la libertad de conciencia, por lo que es solo cuestión de tiempo, que se hunda definitivamente la religión cristiana. Con las otras religiones nos entenderemos con mayor facilidad aun, pero la resolución en definitiva todavía no esta madura". 
Esto tendrá cierto interés para aquellos sacerdotes que con los rabinos judíos tratan de conseguir cierta mancomunidad espiritual. Aparece necesariamente en tal unión, Jesucristo, como bondadoso, pero absolutamente mal comprendido profeta judío. En caso de que se realizara tal unión, dejaría, por fuerza, la religión cristiana de existir como forma sui generis religiosa. La mas fanática enemistad religiosa, según lo que en el protocolo se habla de este particular, se dirige contra la Iglesia católicorromana en general y contra el Vaticano en especial. 
Un párrafo típico de este Protocolo reclama para la raza hebrea una especial habilidad en el arte de ultrajar, diciendo: "Nuestro periodismo criticara acerbamente todos los asuntos de Estado y de la Iglesia, como también la ineptitud de los infieles en general. En tales campañas utilizara siempre conceptos denigrantes que rocen la injuria, arte en el cual nuestra raza alcanzo siempre cierta maestría excepcional". 
Expresa el 5º Protocolo: "Se reduce al mínimo, bajo nuestra influencia, la racional aplicación de las leyes. La reverencia ante las leyes es zapada por la interpretación "liberal", que n o s o t o s implantamos. Los juzgados o tribunales deciden según nuestra voluntad, aun en los casos más importantes, donde se trata de fundamentales cuestiones de jurisdicción o política. La Administración de los infieles las comprende desde puntos de vista, que nosotros les imponemos mediante nuestros agentes, que al parecer nada tienen que ver con nosotros, por insinuaciones en la prensa, o por otros muchos conductos. Nosotros , en suma, sembramos la discordia y el rencor en la sociedad de los infieles". r
Dice el Protocolo 17: "En los países denominados progresistas hemos creado una literatura malsana, obscena y amoral. Una vez escalado el poder, la dejaremos subsistir durante cierto tiempo, para que se destaque con mayor claridad la diferencia entre esta y las publicaciones que después iniciaremos". 
En lo referente a la denominación de la prensa, exprésase en el Protocolo 12: " La hemos conseguido actualmente hasta tal extremo, que la prensa mundial recibe las noticias exclusivamente nuestras, publicando solamente aquello que nosotros permitamos". Este asunto se trata asimismo en el 7º Protocolo, donde se dice: "Obliguemos a los gobiernos de los infieles a aceptar disposiciones que favorezcan nuestro plan ampliamente trazado, y que se acerca ya a su realización. Deberán tolerar y soportar la presión de la opinión pública, influenciada artificiosamente por nosotros y que con ayuda de la prensa, llamada "gran potencia ", ha sido organizada . Salvo contadas y poco importantes publicaciones, esta prensa se encuentra en nuestras manos". 
Resume el Protocolo 12 todo esto en la siguiente forma: " Nosotros hemos logrado dominar la mentalidad de la sociedad infiel, hasta tal punto, que todo el mundo contempla los acontecimientos del mundo a través de los cristales que nosotros les ponemos ante los ojos. No existe gobierno alguno , que pueda levantar una barrera contra nuestra intromisión en los mal llamados por los infieles "secretos de Estado"; ¿cómo entonces, no se presentaran las cosas, cuando nosotros, en la persona de nuestro soberano, seamos los dueños reconocidos del mundo entero?
 La nación judía es, verdaderamente, la única que conoce los secretos de todas las otras naciones. Ninguna nación puede guardar cierto tiempo el mínimo secreto, que se refiera a otra nación cualquiera, pero tampoco ninguna conoce los secretos de las otras que se refieran a ella misma. Seria exagerado afirmar que los judíos internacionales posean absolutamente todos estos conocimientos. Muchos son de escaso valor, y la posesión de dichos conocimientos no aumentaría su poderío. Lo esencial es el hecho de que los hebreos tienen acceso a todos los secretos de Estado, y que pueden saber todo lo que deseen saber. Esto podrían atestiguarlo muchos legajos, y ¡cuantos archiveros de actas secretas podrían hablar si así lo quisieran! La única diplomacia secreta es aquella que confía los llamados secretos a contadas personas, pertenecientes a una determinada raza. El superficial mar rizado de la diplomacia, la presunción que trasunta las memorias de ancianos joviales, que se llaman estadistas, todos esos convenios y conferencias con títulos retumbantes, como si verdaderamente significaran algo, todo es juego de niños comparado con la diplomacia de Judá y con su inimitable arte de sonsacar el saber y el pensar más íntimos de cada núcleo imperante. En estos hechos no son una excepción los Estados Unidos, y acaso no haya un segundo gobierno que este tan incondicionalmente al servicio del judío internacional, como el nuestro de hoy. Esta hegemonía fue alcanzada por el judío en el transcurso de estos últimos cinco o seis años. 
Resulta del Protocolo 11, que los judíos consideran su dispersión en el mundo entero como una suerte y una ventaja según la voluntad de Dios, pues así el plan de su hegemonía mundial se realizara mucho mejor. "Dios nos concedió a nosotros, a su pueblo predilecto, la dispersión como una bendición, siendo esta, que al mundo le pareció ser nuestra debilidad, nuestra fuerza mayor . Ella nos lleva hasta el umbral del dominio de la tierra habitada". 
Parecen tan exorbitantes los propósitos reflejados en el texto del Protocolo 9º, que puede apenas suponerse que tales palabras puedan jamás llegar a traducirse en hechos. Realmente existe un punto donde coinciden palabras y realidad: "A fin de no destruir antes de hora las instituciones de los infieles, hemos puesto nuestra mano sobre ellas en forma decisiva, descomponiendo sus resortes. Otrora estaban exacta y cabalmente ordenadas, pero n o s o t o s las hemos reemplazado por una administración "liberalmente" desorganizada y partidista. Hemos conquistado influencia sobre justicia, leyes electorales, prensa, libertad personal, y especialmente en la educación y cultura, pilares maestros de toda existencia humana libre. Por medio de métodos educativos teóricos y prácticos, que reconocemos como falsos, pero que hemos inspirado, desorientamos, atrofiamos y desmoralizamos a la mocedad infiel. De las legislaturas vigentes sin modificaciones propiamente dichas, solo por mixtificación en su interpretación contradictoria, n o s o o s c e a m o s una obra verdaderamente abrumadora en sus efectos". r t r r
Es sabido que aunque la atmósfera no estuviere tan cargada de teorías de "libertad" y de proclamaciones de "derechos", como en la actualidad, se esta verificando un constante aniquilamiento de las "libertades personales". En vez de libertad social se sojuzgan los pueblos mediante innumerables frases socialistas bajo una tutela oficial antes nunca conocida. La "higiene publica" proporciona un pretexto. Apenas si pueden hoy los niños jugar libremente, si no es bajo la inspección de guardianes oficiales, entre los cuales se destaca la existencia de numerosos judíos. Las calles no son libres como antaño, y leyes de toda índole mutilan las más inocentes libertades populares. Una tendencia de unificación maquinal, basada en una teoría sumamente "sabia", vase desplegando en nuestra existencia privada y pública, y lo raro es que siempre que el investigador llega hasta el centro ordenador de estas tendencias molestas al bienestar publico, encuentra, al fin, al judío en el puesto decisivo. Se apartan los niños de su natural "centro social", o sea del hogar familiar, y van hacia otros "centros" (nos referimos aquí a niños no-judíos;  a nadie se le permitiría inmiscuirse en la educación de niños judíos), se alejan de sus tutores propios, de su casa paterna, iglesia y escuela, y se entregan a "centros", "enseñanzas científicas", y otras instituciones "bajo dirección idónea"; sistema que habitúa al niño a no confiarse a la comunidad natural, sino a
aguardarlo todo del "Estado". Estos preparativos corresponden todos, perfectamente, al plan mundial hebreo, para dominar a los otros pueblos. Si no se hiciera todo en consciente consecuencia del programa mundial judío, seria en extremo interesante saber por que el material viviente de todos estos experimentos se integra, precisamente, con niños no-judíos, quedando, en cambio, la dirección en manos de judíos. 
No se guardan, en parte alguna, con más severidad que en Norteamérica las libertades judías. El no-judío se las compone como puede con sus conciudadanos, en tanto que cada comunidad judía tiene sus protectores, que de distintos modos y maneras, entre los que, y no en último lugar, esgrimiendo la amenaza política y comercial, saben darse la necesaria importancia. Un no-judío con sentido social jamás obtendría gratitud por preocuparse de la vida y educación de niños judíos: en cambio, la comunidad existente en toda población lo arregla automáticamente. Son las hebreas las más secretas de las escuelas municipales, al extremo que, a veces hasta sus sedes son desconocidas por los Municipios de las grandes poblaciones. Se ocupa con preferencia el judío de influenciar la mentalidad no-judía, haciendo lo posible por prescribir a los no-judíos, lo que especialmente tengan que pensar acerca del judío. Sin el mínimo escrúpulo, va influenciando la ideología no judía de tal forma, que paulatinamente y con grandes rodeos, va sirviendo al fin y al cabo a los intereses generales judíos. Este celo y perseverancia, que deben llamar poderosamente la atención a quien lo haya observado alguna vez, no son mas que manifestaciones naturales de la convicción de todo judío, de que es miembro de una raza privilegiada con facultades para educar a las razas inferiores, punto de vista desde el cual juzga al resto de la humanidad.  
Es de origen judío toda influencia que hoy conduce a nuestra juventud a ligerezas y libertinaje. Fueron nuestros jóvenes los inventores de esos "vestidos deportivos", que arrojan tan lamentables resultados que el publicista serio se ven en la necesidad de llamar la atención sobre ello. Esa moda proviene de la confección judía, donde no predomina el arte, ni deciden ciertamente los escrúpulos morales. La película cinematográfica es indudablemente una combinación sumamente interesante del desarrollo del arte fotográfico con el escenario; más ¿quien es el responsable de su degeneración, quien la trocó, para millones de personas, en peligro moral tan serio, que mereció la más general desaprobación? ¿Quiénes son los empresarios de los teatros de variedades, bailes públicos y demás diversiones modernas enervantes de todo el mundo? A esos jóvenes y muchachos engalanadas, con su exterior vulgar y su carencia absoluta de responsabilidad, se les podrá aplicar, desde sus torpes atavíos y sus falsas alhajas, hasta sus ideas enfermizas y vanas esperanzas, una misma y común etiqueta que diga: "Hecho, seducido y explotado por judíos". Así ilustra la realidad y de lúgubre manera aquella citada tesis que dice: " Nosotros desorientamos, atrofiamos y desmoralizamos la mocedad de los infieles por medio de métodos educativos teóricos y prácticos, que reconocemos falsos, pero que inspiramos felizmente". 
"Sus principios y métodos" no requieren necesariamente amplias, ni siquiera modestas facultades intelectuales. El joven que frecuenta el cinematógrafo, asimila sus "métodos y teorías" tal como el niño que escuche al preceptor "liberal" (que ejerce así su "control sobre el pueblo") sobre como interpreta la "libertad sexual". No proviene la desmoralización inherente a estos "métodos y teorías", de la familia o iglesia no-judías, ni de su profesión, en la que predomina el elemento no- judío, sino solamente de teorías, influencias y profesiones, en las que prima el judío. Seria posible prolongar esta lista de reproches, mas preferimos reducirla solo a lo que los ojos honestos puedan ir comprobando en la práctica. Hay que fijarse también en que precisamente no es la juventud judía la víctima de tales teorías, sino la no-judía. Si también una fracción de aquella se va contagiando con esos venenos sociales, nada significa en comparación con la enorme destrucción moral lograda entre la juventud no-judía. Es muy significativo que ni aquellos judíos consigan enormes riquezas con este proceso enervante, ni tampoco sus hijos o hijas sean víctimas de este sistema. Atraviesa la juventud judía esos peligros pura y orgullosamente. 
Muchos padres, madres y jóvenes de sentido común, muchos miles de profesores y publicistas
condenaron el lujo. Los financistas, que vieron como el pueblo ganaba y tiraba el dinero, protestaron contra este sistema. Numerosos economistas comprendieron la insensatez de que las industrias del lujo consumieran materiales y existencias necesarias para el desarrollo normal de industrias útiles, viendo que gran cantidad de personas fabricaban fruslerías, en vez de fundir aceros, en tanto que otras, confeccionaban baratijas cuando habría sido preferible que labraran tierras. Advirtieron que se malgastaban materiales en objetos que únicamente se fabricaban para la venta , mas no para el uso , substrayéndose en esa forma materias a aquellas industrias que dan a la humanidad objetos necesarios; todo observador de esta costumbre de trabajar en fruslerías y lujos, levanto su voz contra ella. Pero según surge de los protocolos judíos, dichos economistas partieron siempre de un punto de vista falso. Aun cuando los pueblos cristianos adquirían el mal llamado lujo, no lo había ideado, sino que hasta pronto se cansaban de él. Empero, la riada de estas incontables nimiedades sigue corriendo, cada vez mas, tras las inútiles novedades que llueven sobre el publico, se extienden ostentosamente ante sus ojos (inconscientes payasos las pasean por las calles para demostrar lo que "es moda"), se anuncian en textos y grabados y cinematógrafos, y los artistas de teatro las ponen "de moda": ejerce esto una coacción que jamás se invirtió en un objeto verdaderamente meritorio. 
¿Cómo explicar todo esto? ¿Cuál es la potencia, cuya larga experiencia y consciente tendencia proporciona los medios para tergiversar el gusto de los pueblos, y para obligarles a despilfarrar en desmoralizadoras nimiedades la mayor parte de sus ganancias? ¿A que viene ese lujo forzado y esas extravagancias? ¿Cómo fue posible, antes de la aparición de los artículos de lujo y de la oportunidad para una vida extravagante, que todo estuviese cuidadosamente preparado para llamar la atención sobre esta forma de vivir, y para despertar la codicia de vivirla? 
Si frente a todas estas sutilezas, los pueblos no-judíos razonaran un poco, continuando sus averiguaciones hasta su origen, hasta los usufructuarios de las enormes ganancias extraídas de aquellas, si persiguieran críticamente este amplio movimiento, que inunda el mercado mundial de cosas inútiles tan caras, desmoralizando con ellas al mundo no-judío en sentido financiero, económico y social; en una palabra, si pudiera comprender que los intereses financieros judíos no solo están ligados íntimamente con los bajos instintos del ser humano, sino que los despiertan y cultivan a plena conciencia, entonces, los intereses financieros hebreos no solo cesarían de una vez para siempre en este escandaloso derroche de materiales, trabajos, haciendas no judías e inteligencias judías y no-judías, sino que concluiría con la inutilidad del pueblo de Israel en este mundo. 
Dijimos que son víctimas los pueblos no-judíos de este comercio artificiosamente cultivado de objetos de lujo inútiles. ¿Se vio una sola vez que los judíos hayan sido víctimas de tales nimiedades? Cierto es que se visten llamativamente, mas hay que convenir en que precio y valor coinciden. Ostentan enormes brillantes, pero son de buena ley. El judío jamás es víctima de otro judío. Los lujos estrambóticos y las "diversiones" son para la plebe. El judío sabe perfectamente con que se ceba, y conoce exactamente el valor de todos estos medios. 
Lo mas lamentable de todo ello no es la perdida de valores financieros, ni tampoco el atentado contra el buen gusto, sino el innegable hecho de que las masas no-judías caen en estas redes voluntaria y gustosamente. Aguantan el cambio de moda, como si este fuera tan inevitable como la llegada de la primavera, toleran también este repetido atentado contra sus entradas, como si se tratara de las contribuciones mas necesarias y naturales del mundo. Las masas que suponen que representan algún papel de estos asuntos, siendo así que el único que juegan es el de pagar, y pagar cuando la "ultima moda" deja atrás a la penúltima. Existen personas que saben ya con dos años de anticipación lo que serán las tonterías de la moda y demás torpezas populares. ¡Nada tiene de asombroso, puesto que son ellos los que las preparan! Esto no es mas que negocio, si bien sumamente desmoralizador para la mayoría no-judía, pero lucrativo para la minoría judía. 
Ilustra claramente este maremagnum el 6º Protocolo, que es un extracto de consideraciones acerca de los planes, según los cuales, el interés natural de los pueblos puede desviar los asuntos políticos hacia los económicos; como la industria puede tornarse insegura e informal en su modo de proceder, mediante la infiltración de negocios especulativos, y como, finalmente, se mantiene a los pueblos perplejos y desamparados. El lujo tiene que ser el arma que se esgrima a tal fin. "Para zapar la vida comercial de los infieles - dice dicho Protocolo - incitaremos, como estimulo a la especulación, un vehemente deseo de lujo". Y se dice en el Protocolo 1º: "No le permitiremos a nuestro pueblo llegar a esto. Los infieles se hallan pervertidos por el alcohol"; siendo extraña coincidencia que también los enormes ingresos por bebidas alcohólicas vayan a parar a los bolsillos hebreos, lo que queda demostrado con la historia del trust del whisky en los Estados Unidos. Contemplado desde el punto de vista histórico, en todo el movimiento prohibicionista se presenta como gigantesca lucha de capital no-judío contra el capital judío, en la que la mayoría no-judía obtuvo la victoria final. 
Juego, diversiones, bailes, modas baratas, brillantes de imitación, esto y los demás negocios que, merced a cierta presión invisible, ejercida sobre los pueblos, florecieron, lográndose por unas baratijas altos precios que consumieron de inmediato todo aumento de salario, no se desarrollo mas que bajo dirección de judíos. 
Tal vez no participen a conciencia en esta desmoralización profunda de los pueblos y sea su única preocupación tan solo la de enriquecerse pronto. Acaso se sorprendan a veces, al comparar a los ingenuos infieles con sus sabios prohombres judíos, tan perspicaces en negocios, tan prudentes en asuntos financieros. Mas sea como fuere, el hecho es que tenemos a la vista el esbozo de un plan según el cual los pueblos no-judíos han de hundirse en forma sistemática tanto material como moralmente. Y por otro lado vemos como día a día este mismo plan se va realizando por completo, y en su mayor parte, bajo la inspección de una raza determinada.