miércoles, 15 de febrero de 2017

2DA.PARTE- CAP.1º- MISTIFICAN LOS JUDIOS EN ESTADOS UNIDOS SU NUMERO Y SU PODERIO

A partir del LUNES 2 de ENERO de 2017, nos hemos propuesto realizar la  republicación de la obra escrita por Henry Ford "EL JUDIO INTERNACIONAL" con las dos partes que la integran, colgándola al blog en espacios 0,30 a 12.30 horas durante el trancurso de diez dias y continuado con idéntico método  hasta su fin. Aquel industrial norteamericano que fuera el creador de la prestigiosa marca de Automotores Ford, vigente hasta hoy en la materia y de relieve Internacional, incursionó en la cuestión Judía. Desconocemos si sus sucesores continúan hoy en la conducción de esa empresa. Relatos de aquel tiempo, manifiestan que Henry no aceptaba  los préstamos que los ya existentes "Lobby" Judíos pretendían formalizar a sus emprendimiento y aprendió a conocerlos íntegramente. Tanto al parecer fueron los embates de ellos recibidos que acabaron por transformarlo en redactor de toda sus maniobras "usurera", desde cualquier gestión que conducen a modo de advertir los males que pueden introducir permanentemente en el mundo no Hebreo 
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SEGUNDA PARTE DEL PREFACIO PERSONAL DEL SEÑOR HENRY FORD
Se dedico preferentemente la primera parte de esta obra al estudio del plan mundial judío. Ofrecerá la segunda parte ilustraciones prácticas, que evidencian y confirman dicho plan. Se limitara nuestro método a demostrar hechos, que todos podrán comprobar en cualquier momento y compararlos con el plan teórico, para ver, si ambos concuerdan. En lo concerniente a discutir sobre la "autenticidad" de los Protocolos, quedara bastante tiempo una vez demostrada la completa conciencia entre aquellos y el modo de proceder de los hebreos. 
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Quedaron sin replica anteriores artículos de prensa. Hubo denuncias y tergiversaciones, mas ninguna refutación. Consiste la objeción preferida por los portavoces y defensores judíos en sostener que nuestras afirmaciones respecto a los hebreos podrían aplicarse indistintamente a cualquier otra raza, sin que fuera capaz ninguna de ellas de desmentir tales acusaciones mediante hechos. Mas lo esencial, precisamente, esta en que dichas acusaciones no se formulan contra ninguna otra raza o pueblo, y si alguien se lo propusiera, ¿cómo seria posible?... Caerían por su propio peso, por la simple razón de que seria imposible apoyarlas en hechos. Nada significan rumores y vaguedades, ni tampoco increpaciones ni prejuicios. De ser falsos los juicios emitidos en nuestro libro podrán ser rebatidos con hechos. Si no existiera comunidad entre el plan judío tal como está redactado por los "Protocolos", y el programa, que prácticamente realizan los prohombres judíos, fácil les seria demostrarlo. Pero no se ha demostrado hasta ahora, por la simple causa de que existe esta relación entre la teoría y la práctica, y que los prohombres, dirigentes y portavoces o jefes judíos lo saben. 
1º  MISTIFICAN LOS JUDIOS EN ESTADOS UNIDOS SU NUMERO Y SU PODERIO 
¿Cuantos judíos viven en los Estados Unidos? Nadie lo sabe. Su número exacto es únicamente conocido por la autoridad israelita. El gobierno de los Estados Unidos puede dar datos estadísticos sobre casi todos los elementos de la vida pública; pero cuando se disponga a fijar sistemáticamente el numero de hebreos inmigrantes o residentes intercederá el gobierno judío extraoficial en Washington para evitarlo. Ocurre esto hace ya más de veinte años, y hasta ahora el gobierno extraoficial fue siempre el más fuerte. 
Preocupa el incremento actual de la inmigración judía a la opinión pública. Por vez primer en la historia de los Estados Unidos el pueblo norteamericano en masa toma parte en la cuestión hebrea. Informaciones provenientes de Europa hablan de enormes concentraciones de judíos en determinados puntos, donde se alojan en grandes campamentos. Cierto número de agentes prácticos van por encargo de comunidades secretas judías, desde Norteamérica, para arreglar la cuestión de los pasaportes. En los Estados Unidos, la inmigración se convirtió en un negocio especial hebreo. Desde ciertos países europeos no se admite hoy a ningún ciudadano que no sea judío. Desde Alemania, Rusia y Polonia, por ejemplo, no pueden los particulares conseguir el permiso de inmigración, sino con gran dificultad, pero desde esos mismos países inmigran judíos a millares, con manifiesto menosprecio de nuestra legislación correspondiente y de los intereses de la salud pública. Se parece esto al traslado de un ejército de millones de soldados, que una vez cumplida su misión en Europa, parten a América. 
Cuando se advirtió que esta formidable organización inmigratoria era obra de comunidades hebreas, se noto -¡por vez primera!- un movimiento de alarma o inquietud en el periodismo norteamericano, pues era un hecho harto llamativo para no fijar en el la atención. A los funcionarios de inmigración de la isla Ellie también llamóles la atención esta singularidad en el
carácter de la masa inmigrante. En primer lugar, casi todos eran hebreos. Los verdaderos ucranianos, rusos o alemanes no podían entrar, pero si los israelitas de aquellas regiones, y también los de todos los demás países. ¿A que se debía esa prerrogativa ? En segundo término no llegaban como fugitivos del hambre y de las persecuciones, sino con perfecta naturalidad, como expresamente invitados a un viaje de placer. Del mismo modo que "allá" se había "arreglado" el asunto de los pasaportes, también aquí estaba convenida la entrada. En vez de funcionarios oficiales del Estado, les reciben aquí agentes de organizaciones secretas hebreas, de suerte que adviertan, desde un principio, un firme poder israelita tan amplio y poderosamente organizado como en Rusia. ¿No se lógico que desde el primer instante se crean en su propia tierra? ¿No tienen razón los Estados europeos cuando llaman a Norteamérica el "país de los judíos"? También existe una entidad expresamente fundada con el objeto de burlar los preceptos legales contra la admisión de conocidos revolucionarios hebreos. Los judíos europeos traen consigo el germen de la revolución; son ellos los revolucionarios típicos de Rusia, Alemania, Italia y Polonia. En los Estados Unidos se erigen en seguida en jefes de las organizaciones rojas e internacionales obreras. Al llegar un individuo catalogado como tal a la isla de Ellis, se le detiene, pero de inmediato hay telegramas dirigidos a diputados, diarios y funcionarios municipales y de Estado, en todo el país, a los que se pide en firme tono que intercedan en favor del detenido, y a vuelta de correo, o telegráficamente, son avalados estos individuos ante el gobierno de Washington y garantizado el carácter inmaculado de aquellos, se aboga por su inmediata admisión. A veces interviene en estos manejos, hasta la Delegación económica, llamada Embajada Rusa. 
Tampoco se omite cubrir esta inmigración en masa con un atavío sentimental, diciendo que los "desdichados" huyen de la opresión y de las persecuciones. Fotografías sacadas en grupo muestran mujeres y niños con caras de desesperación; pero en las fotografías no aparecen, claro esta, las fisonomías de los jóvenes revolucionarios hebreos, que vienen aquí fanáticamente dispuestos a saquear Norteamérica, como lo hicieron con Rusia. 
Tiene sus precedentes este proceder. En Gran Bretaña, ya en el año 1902 dio lugar a detalladas investigaciones, que se efectuaron por la "Real Comisión Británica de Inmigración". El conocido jefe sionista doctor Herzl hizo ante esta, importantes revelaciones, demostrando que para el hebreo no existen las barreras que no logre franquear o eludir. Hablando sobre las limitaciones ya existentes en aquel entonces para la inmigración en Estados Unidos (entre otras la prueba de poseer cierta cantidad mínima en metálico), decía: "Es en extremo fácil eludir tales preceptos. Basta fundar una pequeña sociedad, que facilite a cada inmigrante la suma necesaria. La presenta este a las autoridades de inmigración, consigue el permiso de entrada, y después la devuelve a la sociedad". Y añadió con ironía: "Hay un proverbio francés que dice: este animal es malísimo, porque cuando lo atacan, se defiende. Pues bien, cuando se ataque a los hebreos, estos se defenderán; probable es que en caso necesario, se promuevan desordenes interiores". Que Herzl no andaba errado acerca del valor y carácter de sus correligionarios, lo demuestran sus palabras proferidas en otra ocasión: "...será en Norteamérica donde (los judíos) al llegar a cierto numero, representen para el país una fuente de inquietudes". 
Antes del año 1880, la anotación "nacido en Rusia", significaba que el inmigrante era ruso; pero a partir de entonces solo vale el juicio emitido por un funcionario, que expreso: "Desde Rusia emigran tantos judíos a Norteamérica, que la advertencia "nacido en Rusia" equivale hoy a "hebreo ruso". Según indicaciones de ese mismo funcionario, inmigraron desde Rusia en el espacio de diez años 666.561 judíos, además de los polacos, finlandeses, alemanes y lituanos. Una estadística, que incluyera este conglomerado bajo el concepto de "rusos", seria totalmente errónea y sin valor, porque llevaría a falsas conclusiones de apreciación de la raza. En consecuencia, el Negociado de Estadística pidió al Congreso autorización para indicar la procedencia de los inmigrantes, tanto de acuerdo con su raza, como por su país de origen. Se discutió en 1909 en una de las comisiones del Senado; los senadores La Follete y Lodge reconocieron la justicia y urgencia de clasificar a los inmigrantes desde el punto de vista de la raza, pero Guggenheim y Simón Wolf (personaje este
ultimo en extremo interesante, que supo estar en intimo contacto con todos los presidentes, desde Lincoln hasta Wilson), no la aprobaron. Resulto de sus razonamientos: 1º, que se oponen los hebreos a toda legislación susceptible de restringir en los mínimo su inmigración en cualquier país; 2º, que una vez inmigrados, oponense a todo intento de indicación expresa de su raza; 3º, que pretenden hacer creer a las autoridades que no forman una comunidad racial, sino religiosa, y que únicamente entre ellos mismo se propaga el punto de vista de la raza. 
Fue la voluntad judía la predominante; en los Estados Unidos no hay, efectivamente, ninguna estadística sobre los hebreos. Se estipulan en las listas de inmigración diferencias entre italianos meridionales y del Norte, entre eslavos de Moravia y de Bohemia, entre escoceses e ingleses, entre españoles europeos y de América, cubanos, mejicanos, etc.; existen en total 46 subdivisiones de "razas o pueblos", pero a los hebreos ni se les menciona siquiera". La comisión senatorial hizo constar esto, agregando en su dictamen: "De lo que pudo averiguar la Comisión, resulta mas conveniente indicar para los extranjeros la clasificación de acuerdo a razas o pueblos, que según el intento de hacer constar con científica exactitud el conglomerado de razas en los Estados Unidos. Nuestras estadísticas indican al detalle cuantos franceses, polacos o sudafricanos viven en nuestro país. A la pregunta de cuantos judíos moran entre nosotros, se llaman a silencio las estadísticas. Solamente podrían contestar los agentes o representantes de poderes hebreos en Norteamérica. 
"¿La nación judía?... Explicare primero lo que entiendo por "nación", y se podrá después agregar el adjetivo de "judío". Una nación, a mi juicio, es un grupo histórico de personas indudablemente de acuerdo entre ellas y hemanadas ante un enemigo común. Si se aplica a eso el adjetivo "judío" se sabrá lo que entiendo por nación judía".
THEODORO HERZL 
" Dejamos constancia que nosotros , los judíos somos una nación peculiar, de la que cada judío es súbdito incondicional, sean cuales fueren sus residencia, su oficio o su fe" LUIS BRANDEIS. Del Tribunal Supremo de los Estados Unidos.