lunes, 20 de marzo de 2017

LIBROS:ANTONIO CAPONNETTO-LA PERVERSION DEMOCRATICA-CAPITULO 1-(IX)


LA PERVERSION DEMOCRATICA
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"¡El sufragio universal es la mentira univer­sal! "..."Del sufragio universal se ha hecho arma de partido; bajo este punto de vista ni nombrarlo nos dignaríamos. Pero el sufragio universal es hoy, más que todo, base de un sistema filosófico en oposición a los sanos principios de derecho y de Religión [...] y constituye la esencia de lo que se ha querido llamar derecho nuevo, como si el derecho fuese tal si no es eterno". Se trata, en suma, de una "sucia quisicosa", cuyo punto de partida es "admitir como dogma filosófico la infalibilidad de las turbas".

Félix Sarda y Salvany, La mentira universal, mayo, 1874.
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..."una democracia que llega al grado de perver­sidad que consiste en atribuir en la sociedad la soberanía al pueblo".

San Pió X, Notre charge apostolique.
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..."la vida de las naciones se halla disgregada por el culto ciego al valor numérico".

Pío XII,
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La organización política mundial, del 6 de abril de 1951,

"El Estado liberal, jacobino y democrático edifi­cado sobre el hombre egoísta y el sufragio univer­sal, han permitido que la riqueza del poder Sobe­rano de la Nación haya sido reemplazado por el poder de la riqueza sin Dios y sin Patria. La plu­tocracia internacional a la sombra de la llamada soberanía popular, mediatiza a los poderes pú­blicos y explota a las naciones". "La soberanía popular comporta una real sub­versión atea y materialista, por cuanto sustituye a la soberanía divina, y se postula como un prin­cipio absoluto e incondicionado"...

Jordán Bruno Genta
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CAPITULO-1-
(IX) 

9-La reacción de un obtuso
 
El 13 de septiembre de 2007, en el n° 809 de La Botella al mar, Cosme Beccar Várela intenta acusar recibo de mi escrito. Con una originalidad equivalente a la de quienes diagraman los esloganes electorales, lo titula con el trilladísimo pródromo de la Catilinaria primera de Cicerón, cuyo original copió defectuosamente de algún texto latino37.
Para nada, absolutamente, está capacitado para responder a los argumentos expuestos, ni siquiera para inteligirlos; y tan es así que concede que «alguna razón debe tener el Profesor.
Cosme Beccar Várela, ¿Quousque tándem abutere, Caponnetto, patientia nostra?, La Botella al mar, n.809, Buenos Aires, 13 de septiembre de 2007.

Reflexiones doctrinales sobre la perversión democrática en considerarme un tanto obtuso», «un burro», alguien «de una solvencia intelectual poco entitativa», pues se halla «leyendo trabajosamente» mi disertación sin poder desentrañarla. Impedimento que, como se podrá constatar por los posteriores frutos, lo tuvo más desequilibrado que de costumbre.
Tal confesión de ineptitud podría haberlo honrado sí no hubiera suplido la impotencia racional con un torbellino de calumnias, las cuales, no conformes ya con ceñirse a mi persona, se proyectan hacia la Universidad Autónoma de Guadalajara, repitiendo contra ella los tópicos más envenenados que con frecuencia suelen lanzarle judíos y marxistas. Si de mí reitera sin hesitar los groserísimos infundios que, uno a uno, prolijamente le refutara, de los amigos de Jalisco no deja ramplonería por afirmar. Odio visceral que le asoma sin recato hacia aquella institución educativa, tal vez porque fue desde tierras mexicanas que se desenmascararon otrora algunas de las principales marranerías de la T.F.P, siendo descalificado por el hijo del mismísimo beato Anacleto González Flores 38.
Si intelectualmente considerado, el lelo discurrir del crítico sofoca cuando no mueve a risa, sobrenaturalmente hablando, aterra verlo tan a gusto repitiendo mentiras, maledicencias y agravios, sin la más elemental decencia para rectificarse y disculparse. El ámbito espinoso de la detractio parece serle connatural y confortable. Pero bien enseña Santo Tomás que la maledicencia y la murmuración son vicios contrarios a la Injusticia, de modo que quien incurre en ellos es porque psicológicamente ha llegado a ese «fondo tenebroso donde se aloja el misterio de iniquidad» que es la envidia. Ahora bien, el maledicente y el murmurador -como plásticamente lo ha analizado Caturelli- no está «jamás en paz consigo», sino en una «soledad rodeada de soledad, silencio sin comunicación, negativo y oscuro, cobardía esencial e impotencia niclafísica y humana». El maledicente, con «engaño agudo y
lengua fementida», adopta una conducta caínica «que abre 38(Juventudes Nacionalistas de México, Deslices de la T.F.P, México, » y Unión de Católicos Nacionalistas Mexicanos, Plinio Correa de iurlia and his societyfor the Déjense oJTradition, Family and Proiti. TFP, instruments o  Judaism, México, 1974; y Anacleto González y Víctor Eduardo Ordóñez, Respuesta a la T.F.P, [1972], sin pie de Imprenta.

 un abismo con el prójimo». Para él «el otro ha llegado a ser una insoportable presencia obsesiva, el infierno» mismo 39.
Esto explica que Beccar Várela sea un provocador profesional de discordias, que lo abandonen hasta sus escasísimos hombres de confianza, que se encuentre estérilmente aislado- Infecundamente desparejado, que despotrique contra todos sin sosiego ni mesura, que sea un teórico de la valentía y un practicante de la pusilanimidad, que carezca del más mínimo sentido del humor, encarnando la tenebrosa figura del agroiko que describiera Aristóteles40, que demonice a quienes no lo eleven al podio en que él mismo se encaramó, y que en lo que a mi respecta- obsesiva y recurrentemente se lance a agredirme desde el año 2003 en que publicó su primeras y graves calumnias 4I.
39 (Cfr. Alberto Caturelli, El abismo del mal, Buenos Aires, Gladius, 2007, p. 195-200 y 147-151.
'" Aristóteles se ocupa de retratar este vicio en el libro IV de su Etica a Nícómaco. Es propio del hombre acédico, desangelado, torvo. Pondré un ejemplo significativo al respecto. El 13 de julio de 2007,alguien -bajo el pseudónimo de Bernardo Kuperman- le dirigió una carta satírica a Becar Várela. Es una ironía simple, aunque bien lograda, zahiriendo simpáticamente una de las tantas pruebas del demoliberalismo de Cosmín. cual fue el insensato elogio que le prodigó a Adenauer en alguna de sus botelleriles notejas. La epístola sólo daba para el olvido, o para una respuesta en el mismo tono, llena de gracejo y de retruécanos. Becar Várela, en cambio, excomulga al anónimo remitente por "blasfemo", acusa de ser un nacionalista amigo mío [¡sic!, ¡oh, la obsesión!], y califica al escrito de "una torpe y rabiosa defensa (entre líneas) de Hitler, de Bismarck y del Profesor Caponnetto" (Cfr. La botella al mar, 3 de agosto de 2007, Correo del Lector, 2011). Confieso públicamente mi gozo al saber que el Eje ha extendido su línea ofensiva, abarcando ahora Roma-Berlín-Floresta; como confieso asimismo que ni en mis aventuras oníricas adolescentes llegué tan alto como para compartir el podio con el Führer y el Canciller de Hierro. A quien corresponda: gracias "Bernardo Kuperman".
41 Cfr. Cosme Beccar Várela, Los nacionalistas y la crisis argentina, La Botella al mar, ns. 456 y 457, Buenos Aires, 2003. Beccar Várela omite sistemáticamente este inicio unilateral y descomedido de las agresiones, pretende colocarse en el papel de víctima, y como al parecer ni él mismo se ha leído ignora la cantidad de ofensas que me dirigiera en esa penosa oportunidad. En cuanto a la demonización del prójimo último escalón de un alma degradada por el envanecimiento su correspondencia corrobora hasta que punto se ha adueñado de su alma la consigna sartreana: "el infierno son los otros".
 ¡Desventurado Beccar Várela! Propone un tema de debate, y cuando se le dan minuciosas y eruditas razones filosóficas, históricas y religiosas sobre el objeto debatido -en este caso la perversión democrática- como no está a la altura de la argumentación se limita a decir que mis explicaciones «eluden el único punto en debate». ¡Desventurado Beccar Várela! Inenrre en el repudiable sofisma de los demoliberales con hisopos de agua bendita, y cuando se le enseña con abundancia de fuentes académicas y documentales que el Magisterio discurre por carriles distintos a sus incompatibles creencias, restringe su respuesta a decir que lo mío es «un extenso sofisma». ¡Desventurado Beccar Várela! Enredado en la mentira, silencia que desde el año 2003 se lanzó a una hostilidad ridicula y obsiva contra mi persona, sosteniendo que, en realidad, lo único, uníquísimo, que le discutí fue su teoría de la 'perversidad inlrínseca' de la democracia»; y cuando eso «único, uniquísimo» se le demuestra con proliferación de pruebas, sólo atina a balbucir que yo «ignoro el asunto de que se trata» ¡Desventurado Beccar Várela! Su vivir de riña en riña -que no agonal sino pendencieramente- es perpetua ceguera de los saberes incíales; y vuelta la rencorosa sien desde antaño contra los maestros de la catolicidad, ha caído en una antífrasis fatal del anhelo agustiniano: agitatum est cor meum in aeternum. 11) Desventurado Beccar Várela! Incapaz de todo festivo decir, del gozoso captar y del poético discurrir, rechaza uno de esos ´gigantes del alma -como llamó López Iborn al buen humor- y se asemeja hasta el calco al Mr. Hirt que retratara Chesterton:
« ...Y se apesta de purgas de hiél para hacerse un atroz vejestorio... »