viernes, 14 de julio de 2017

EL JUDIO INTERNACIONAL-Por Henry Ford-CAPITULO XVIII- CÓMO SE EXPLICA EL PODER POLÍTICO HEBREO

 Desconocemos si sus sucesores continúan hoy en la conducción de esa empresa. Relatos de aquel tiempo, manifiestan que Henry no aceptaba  los préstamos que los ya existentes "Lobby" Judíos pretendían formalizar a sus emprendimiento y aprendió a conocerlos íntegramente. Tanto al parecer fueron los embates de ellos recibidos que acabaron por transformarlo en redactor de toda sus maniobras "usurera", desde cualquier gestión que conducen a modo de advertir los males que pueden introducir permanentemente en el mundo no Hebreo
CAPITULO XVIII

CÓMO SE EXPLICA EL PODER POLÍTICO HEBREO 
Se habló muy poco hasta aquí en los comentarios acerca de los protocolos judíos, sobre el programa político en ellos contenido. Se advierte la victoria de su hegemonía mundial, primero por la preponderancia financiera en el mundo.
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Esta se halla asegurada de un lado por las cuantiosas deudas de los estados contraídas a causa de los conflictos bélicos, de otro por el dominio capitalista; (no patronal ni directivo) sobre nuestra vida industrial; en segundo término, por una preponderancia política, que se evidencia claramente en la situación actual de todos los países civilizados; en tercer lugar, por la influencia hebrea sobre nuestra educación, que, constantemente, se va ejerciendo a la vista de los pueblos obcecados; luego por un menoscabo general de nuestra existencia espiritual mediante un sistema refinado de diversiones y de juegos; finalmente, por la propagación de ideas disolventes, que no sirven a progreso real alguno, sino que representan quimeras económicas y sólo llevan a la anarquía. Estos medios principales indican las grandes rutas del camino a seguir, y ninguna de ellas fue omitida los protocolos. Antes de fijarnos en lo que expresan los protocolos con respecto a los gobernantes de estados, sirvan de aclaración las ideas que emiten los protocolos acerca de otras ramas de la política. Al respecto interesará a los filos semitas saber que sus manifestaciones todas, evitan cuidadosamente tropezar con el contenido de estos documentos sionistas , al enterarse de que estos lejos de propagar una forma de estado monárquica, apoyan, en cambio, el liberalismo más ilimitado y desenfrenado. Los poderes ocultos tras los protocolos parecen confiar firmemente en poder hacer lo que se les antoje con los pueblos, desde el momento que les invitaron a que establezcan un "gobierno popular". t
Prefieren los protocolos modificaciones rápidas; son partidarios de las elecciones, derogaciones de la constitución y frecuentes cambios en la representación del pueblo. En este sentido dice lo siguiente el primer protocolo: "el vago concepto de libertad nos pone en condiciones de persuadir a las masas de que un gobierno no es sino el gerente del verdadero amo del país, o sea del pueblo, y que dicho delegado puede cambiarse y ser dado vuelta como un par de guantes. El frecuente
reemplazo de diputados convirtió a estos en hechuras nuestras, completamente subordinados a nuestros planes". Esta idea de explotación del cambio de sistema, también se repite en el cuarto protocolo, donde, tratando del desarrollo de las repúblicas, se expresa: "pasa cada república por diversas gradaciones, siendo la primera un estado de turbulencia , comparable a la fiebre de un enfermo que se mueve continuamente de un lado a otro. Se caracteriza la segunda por el engaño popular , la demagogia, que causa la anarquía y lleva irremisiblemente al despotismo , no de carácter justo, leal y responsable, sino al despotismo injusto, invisible y carente de toda responsabilidad, y no se sentirá por ello menos apremiante al ejercerse por una organización oculta. Puede este gobierno arbitrario proceder con tanto menos miramiento, cuanto que esconde detrás de sus agentes, cuyo cambio frecuente, nada perjudica nuestro poder oculto, sino que la cortina hasta lo fortifica, por la simple razón de que el frecuente cambio evita a las organizaciones gastar fuertes sumas en premiar buenos servicios de prolongada duración". 
No es nada desconocido en Norteamérica este "cambio" de los altos empleados. Cierto ex senador podría atestiguarlo, si supiera o quisiera saber quién preparó ese cambio. En un tiempo, este personaje sirvió de incondicional instrumento a cualquier hebreo que le visitara en el vestíbulo del senado. Su hábil lengua por lo interesante y convincente todo razonamiento con que quiso el judaísmo contrarrestar las intenciones del gobierno. A espaldas de ello, recibió dicho senador aplausos desde un elevadísimo puesto, aplausos acompañados de un muy sonoro tintineo. Pero yo el instante en que pareció oportuno deshacerse de tal senador. Una prueba documentada de los "aplausos" cosechados halló el camino de las tinieblas a la luz pública. Un diario, que siempre fue dócil instrumento del judaísmo norteamericano, "puso el cascabel al gato", he indignado, el público siseó. Para anular a este personaje fue preciso comprometerle primero con ayuda de la prensa. Pero los hubiese hecho de haberlo prohibido "los amos y patronos" del interesado. 
Se explica en el protocolo 14 como los pueblos no judíos no pierden toda esperanza de mejorar de situación a cada nuevo cambio de sus gobiernos, aceptando con satisfacción la promesa de una durabilidad, que ponen ante la vista los inspiradores de los protocolos, diciendo: "tanto se cansarán las masas del constante cambio de su gobierno (que provocaremos entre los infieles para socavar sus estados), que, finalmente todo lo admitirán de nuestras manos". 
Pronto perdería en nuestro país supuesto un funcionario de estado que intentara observar y criticar la influencia judía. De ex empleados así, existe, indudablemente, en Estados Unidos, un pequeño ejército. Numerosos de entre hechos no saben siquiera como pudo ocurrir. Otros siguen reflexionando porque sus fojas de servicios leales y patrióticas se perdieron en el silencio y con ellas su puesto. 
Contiene el 9º protocolo extrañas afirmaciones, de las que citaremos las siguientes: "cuando actualmente protesta algún gobierno contra nosotros, sólo lo hace para "guardar las formas", porque ese gobierno está bajo nuestra tutela y lo hace por encargo nuestro , siendo necesario su antisemitismo para el mantenimiento del orden entre nuestros hermanos". 
Se halla esta doctrina de la utilidad del antisemitismo y de la necesidad de crearlo donde no exista, en la "enseñanza" de numerosos preceptores hebreos antiguos y modernos. 
"No existen yo obstáculos en nuestro camino. Está nuestro súper gobierno tan por encima de las leyes, que le podríamos aplicar el fuerte y recio apodó de dictadura. Puedo decir a conciencia, que sólo nosotros somos los legisladores del mundo". También dice: "de hecho, hemos eliminado todo gobierno que no sea nuestro, aunque "de jure" dejemos subsistir alguno que otro".  
Los hechos son claros existen los gobiernos bajo su antiguo nombre, ejerciendo sobre los pueblos el poder público, más el súper gobierno mundial ejerce sobre todos ellos una influencia absoluta en todos aquellos asuntos que rozan con los planes del judaísmo internacional. Demuestra el 8º protocolo la forma en que estos se consigue: "en la actualidad, y ésta que podamos entregar a nuestros hermanos hebreos, los altos puestos en los gobiernos, pondremos en manos de individuos cuyo pasado y carácter hagan que entre ellos y su pueblo exista un abismo; hay individuos que, de ser desobedientes, les perseguirá la justicia, o serán desterrados están obligados a proteger nuestros intereses hasta el postrer aliento de su vida". 
Dice con respecto a los fondos que los partidos políticos el 9º protocolo: " La división del pueblo en partidos ha tenido por consecuenc ia que dependan todos de nosotros , pues para la realización de un programa político hace falta dinero, y este lo ofrecemos nosotros ". 
Se discutió muchas veces la procedencia de los fondos de los diferentes partidos. Nadie pudo hasta ahora llegar a sus verdaderos orígenes internacionales . 
E n lo s E s t a d o s U nid o s t u vim o s e s o s últim o s cin c o a ñ o s u n a a d minis t r a ció n c o m ple t a m e n t e judaizada. Se redujo en esta época la acción del gobierno constitucional a legalizar la emisión de fondos públicos. EN CAMBIO, LA ADMIN STRACIÓN COMERCIAL DE LA GUERRA FUE DESEMPEÑADA POR UN GOBIERNO DENTRO DEL GOBIERNO, ESTE SÚPER GOBIERNO INTERIOR FUE TOTALMENTE JUDÍO. Se inquiere muchas veces porque es así. La primera respuesta es que los hebreos que se encargaron en primer lugar de los puestos superiores en la administración comercial de la guerra, eran precisamente los hombres más expertos que se encontraban. Y a la pregunta de por qué tan importante parte de nuestra política exterior dependía de los consejos de cierto grupo hebreos, se contesta igualmente que estos sólo que mayores conocimientos tienen de la materia; que nadie reunía en sí más que ellos tanto conocimiento, y que los funcionarios electos del pueblo tienen el derecho de admitir los mejores consejeros que puedan encontrar. 
Admítase la explicación de que los Estados Unidos sola y exclusivamente los hebreos fueron juzgados aptos para resolver con suma facilidad y maestría los difíciles problemas que se plantearon durante la guerra. Dado que no hemos de tratar de la guerra, más que hacer constar que el gobierno norteamericano de guerra fue absolutamente judío.
 Tal vez el 2º protocolo puedan proyectar una luz sobre este hecho. " Los funcionarios que, por su condescendencia, elijamos nosotros de entre la masa popula r, no estarán educados para gobe rnar, por cuyo razón fácilmente servirán de peones en la partida de ajedrez que nuestros sabios y doctos consejeros juegan, como especialistas que son desde niños y educados pa ra ocuparse de asuntos mundiales. Nosotros sabemos que nuestros especialistas adquirieron realmente los conocimientos necesarios para gobernar ". 
El funcionario no judío, sin preparación debe por fuerza admitir ayuda ajena. Y ¿quien se prestaría mejor para ello que aquellos mismos que se ofrecen para tal ayuda? A las masas se le sugirió la idea de desconfiar de aquellas personas, que adquirieron conocimientos prácticos en política y administración. Éste hecho facilita la posición de aquellos que se ofrecen a prestar su basura. Y a la inversa aquellos interesados precisamente , a cuyos intereses éstos sirven, quedan en posición en extremo favorable. 
Pero de todo cuanto recapitula los protocolos sobre la parte política del plan mundial judío, nada merece tanta tensión como lo que se inicia cerca de elección y tutela del jefe del gobierno en los países no judíos . El plan íntegro se halla contenido en el 10º protocolo. Es que los autores de estos documentos hayan tenido presente al redactarlos la elección del presidente de Francia, le otorga al plan un colorido local, pero puede aplicarse en todas partes, y hasta en otras naciones es donde adquiere su significado completo. 
Va pasando lógicamente el 10º protocolo, hasta tocar la cuestión cardinal, demostrando la  evolución de los jefes de estado desde la monarquía hasta la república. Es en extremo engreído el lenguaje de estos capítulos, pero queda muy a la zaga de otra literatura hebrea contemporánea, que se emborracha con frases de una plena conciencia de omnipotente poderío. Por odiosa que sea esta materia, resulta útil observar de que ángulo visual los secuaces que los protocolos sionistas juzgan a los no judíos y a sus pro hombres o dignatarios deberá tenerse presente que el ideal hebreo no se fija en un presidente, sino en un rey. En 1918 los estudiantes judíos de Rusia cantaban en las calles por lo que decía: "Os dimos un Dios, ahora os daremos un rey". La nueva bandera de la Palestina, que ahora flamea sin obstáculos por doquiera, lleva, lo mismo que toda sinagoga, las insignias de un rey judío . Radica la esperanza judía en que se vuelva a erigir el trono de David, y, según todos los indicios, así ocurrirá en efecto. Sin merecer nuestra crítica acerba, conviene traerlos a colación ante el señaladísimo desprecio manifestado por los judíos contra toda forma de Estado no israelita. 
Dice el citado Protocolo acerca del tema presidencial: "Se hizo después factible iniciar la era republicana y en lugar del soberano le remplazábamos con una caricatura, o sea, un presidente surgido de las masas populares... A veces colocamos así una mina debajo de los pueblos, o mejor dicho, debajo de los Estados de los infieles". 
Se lee con extrañeza el aserto de que los prohombres con cierto "pasado" se presten particularmente para el cargo de Presidente. Que en diferentes países, tales hombres, incluso los Estados Unidos, fueron Presidentes, es indudable. En ciertos casos de acción deshonesta, que ponían una mancha en el pasado de dicho personaje, esto fue públicamente conocido; en otros casos, en cambio, se silenció, o vagó entre rumores que despistaron. En determinado caso cierta "camarilla" que estaba en el secreto, al preservarlo de la publicidad, hízose pagar espléndidamente este servicio. Individuos con un pasado poco claro, no son extraordinarios. No es, muchas veces este pasado lo que les preocupa, sino la posibilidad de verse descubiertos en público. Y debido a esta falta de autoridad por temor de ser descubiertos, y en dependencia de la opinión pública, suelen caer por lo general en una esclavitud mucho peor: la de los altos dirigentes políticos, sobre todo de los financistas. " Prepararemos la elección de Presidentes cuyo pasado implique alguna mancha, algún "Panamá" : serán entonces, por temor a revelaciones, y por el natural deseo de seguir gozando de las prerrogativas, dignidades y beneficios inherentes a su elevado cargo, obedientes ejecutores de nuestras órdenes ". 
La mención de la palabra "Panamá" se refiere a los obscuros asuntos ocurridos con motivo de los préstamos del pueblo francés, a mediados del siglo pasado, para la proyectada construcción del canal de Panamá. Si los Protocolos sionistas, en su forma actual, hubiesen sido redactados mas tarde, hubieran podido referirse al asunto Marconi en Inglaterra , que comprometió seriamente a Lloyd George, salvo que en este caso el autor de la obra hubiese preferido callar, por esta complicado en este escándalo muchos personajes de raza hebrea. Teodoro Herzl, el supremo jefe del Sionismo, también utiliza la palabra "Panamá" en su obra titulada El Estado judío . Refiriéndose a los preparativos económicos para fundar un Estado en la Palestina, dice que "la sociedad hebrea debe cuidar que no sea la empresa un Panamá, sino una victoria". Es significativo que también se repita esta misma palabra en los Protocolos, como en la citada obra de Herzl, porque alguien que escribiera hoy para el gran público no utilizaría dicho concepto para caracterizar el pasado oscuro de cualquier personaje, por la simple razón de que no se le entendería.Precisamente esta costumbre de obligarse a otras personas, impone a escritores sinceros la imperiosa necesidad de decir siempre la verdad desnuda sobre los personajes que aspiran a cargos públicos. No es suficiente decir que tal personaje, que se inicio pobre, concluyo siendo un hombre rico, sino que es preciso preguntar: ¿como adquirió sus riquezas? ¿cómo se explica el aumento de su fortuna? A veces este hilo rojo lleva hasta el seno de la familia. Se sabe así por ejemplo, de alguien que saco a otro amigo de apuros, casándose con la esposa comprometida de aquel, percibiendo por ello una suma importante. Otro vióse en apuros por mantener relaciones
demasiado intimas con la esposa de un tercero, de cuya precaria situación le librara la inteligente intervención de amigos influyentes, a los que aquel, claro esta, se sintió obligado para siempre. Raro es que en tales "asuntos", al menos en Norteamérica, predomine siempre la nota femenina, siendo así que en nuestros círculos elevados se presenta más a menudo que ninguna otra, con más frecuencia aun que la nota financiera. 
En naciones europeas, donde dichas relaciones femeninas ilícitas no “producen” tanto, es necesario descubrir otras “manchas” en las personalidades bajo tutela y vigilancia. 
Este tema es repulsivo, pero la verdad debe, a veces, cumplir funciones quirúrgicas, y se presentan aquí los casos tal como son en la realidad. Al estudiarse detenidamente una conferencia tan decisiva para el mundo entero, como lo fue la Conferencia de Paz de Versalles, fijándose preferentemente en las personas visiblemente subordinadas a influencias hebreas, y siguiendo atentamente el desarrollo de su vida pasada, será posible fijar siempre, sin dificultad alguna, el momento critico en que cayeron en una situación que si bien les significaba éxitos momentáneos, les convirtió irremisiblemente, en cambio, en esclavos de un poder oculto. Solo se explica el extraño espectáculo de ver a los estadistas preeminentes de raza anglosajona rodeados constantemente y aconsejados por los príncipes semitas, por el intimo conocimiento de las “manchas” de aquellos, como se comprueba con las palabras de los Protocolos sionistas: “ Prepararemos la elección de Presidentes, cuyo pasado implique alguna mancha, algún Panamá ”. 
Cuando se observa claramente el predominio judío sobre estadistas no-judíos, se puede deducir siempre con absoluta certeza, que aquella raza es el guardián único de un importante secreto de los personajes. Si se presenta alguna vez la necesidad, para aquellos que sepan algo de estas coincidencias, será una sagrada obligación nacional el publicarlas, no para destruir la reputación de nadie, sino para estigmatizar de una vez por todas costumbres tan viles. 
Dicen los publicistas judíos que los hebreos no se manifiestan como unidad nacional. Por esto – agregan – tampoco ejercen influencia política alguna. Por otra parte, están tan desunidos entre sí, que no pueden jamas manifestarse en una dirección común. Ocurre así, que al tratarse de una cuestión en favor de algo, se van manifestando en la comunidad hebrea los punto de vista de una mayoría y los de una minoría, respectivamente, en la mayor parte de los casos los de una minoría insignificante. Mas cuando se trata de una cuestión en contra de algo, presenta siempre la comunidad judía, una unidad compacta. Podrá comprobar estos hechos cualquier político de clara observación. Puede todo el mundo en la vida pública y personalmente hacer la prueba, declarando abiertamente que no se dejara influenciar por los hebreos, ni por nadie. Si emplea en este sentido la palabra “judío”, no hace falta que lea nada sobre la solidaridad hebrea, porque la “sentirá” muy pronto. Tal unidad hebrea no puede, empero, lograrlo todo en las elecciones. Radica, mas bien, la fuerza política de los judíos, en su influencia en las cimas de los poderes públicos. Los hebreos como minoría política, en cuanto a votos se refiere, constituyeron en estos últimos años una mayoría política en cuanto a influencia . Gobernaban , y se jactaban de ello. Y se advierten señales de su gobierno en todos los países. 
Es el miedo signo principal frente al predominio hebreo en la política. Tan grande es que nadie se atreve, apenas, a hablar de los judíos con la naturalidad con que, por ejemplo, se hablaría de armenios, alemanes, rusos o indostanes. ¿No es este recelo la prueba palpable de que se conoce el poderío hebreo y la crueldad de su aplicación? Acaso sea cierto que el antisemitismo, tal como lo afirman muchos judíos, no es más que miedo exagerado, horror ante lo desconocido. La existencia sin ejemplo en la historia de un pueblo pobre en apariencia, pero que, sin embargo, es más rico que los demás, de una minoría insignificante, más poderosa que la mayoría en conjunto, puede crear, efectivamente, visiones en una mentalidad excitada. 
Es significativo que los que actúan como heraldos reconocidos del judaísmo no protesten jamas
contra este miedo, sino que por el contrario, desean que exista. Sustentarlo vivo, bien calculado, aunque no en la sombra, y utilizarlo convenientemente en caso necesario, es un arte especial, que los hebreos manejan con maestría. Pero cuando se altera este equilibrio, se conoce de inmediato su punto flaco. Primeramente se recurre a las amenazas, en la esperanza de poder restaurar dicho miedo, más, fracasadas aquellas, aparecen inmediatamente las lamentaciones sobre el “antisemitismo”. 
Es extraño que los judíos no vean que, precisamente, la forma mas ruda del antisemitismo se basa en este miedo, que ellos mismos inoculan plena conciencia a los pueblos. Unicamente de esto puede nacer un odio cruel contra los judíos. El hombre normalmente moral evita siempre causar miedo; solo una raza moralmente inferior puede ver algo bueno en ello y aprovecharlo. 
Seria un gran paso hacia la solución de la cuestión judía el que la gente se librara de este temor al judío. Mas este proceso intimo de suprimir el temor es, precisamente, lo que los portavoces y publicistas hebreos combaten vivamente, llamándolo “antisemitismo”. Nada más falso: es esta liberación la que con mayor eficacia preserva contra el antisemitismo. Se desarrolla el proceso en varias etapas: es preciso demostrar primero nítida y ampliamente todo el enorme poderío de los judíos. Claro es que clamara de inmediato toda la oposición judía, y tanto mas porque no se podrá probar lo contrario, pero habríamos de insistir en su demostración. 
Será entonces necesario explicar en forma las razones de este poderío existente. No puede apoyarse esa explicación en otro principio que en el de un anhelo israelita por la hegemonía mundial, o en la existencia de un plan ideado detalladamente, que conduce a la hegemonía. Explicado el método, ya casi esta vencido el mal. El hebreo nada tiene del superhombre. Es ladino y perseverante, le permite su ideología hacer muchas cosas normalmente vedadas a otras personas, mas, en igualdad de condiciones no posee superioridad alguna. El yanqui del Norte le aventaja en cualquier concepto, pero le obligan las reglas de juego lícito. Cuando llegue la gente a saber por que medios se logra el poderío, cuando se entere de cómo en los Estados Unidos se acostumbra asaltar el poder político, no cabe duda que los medios utilizados rasgaran su aureola, haciéndole aparecer como en realidad es: un “negociante tenebroso”. 
Que merezcan crédito o no el método recomendado en los Protocolos sionistas, depende exclusivamente de ser o no posible su comprobación, su existencia con hechos irrefutables de nuestros tiempos. Y, efectivamente, teoría y práctica coinciden en absoluto. Para el hebreo, seria más ventajoso que las huellas no se hallaran ni en un plan escrito, ni en los hechos históricos. Pero dado que estas huellas existen, procede ilógicamente el judío, al acusar a los demás de una culpa que solo a él mismo corresponde. En efecto, no constituye prueba contraria ni absolución, denigrar a aquellos que se limitan a dejar constancia de los hechos. El judío es astuto, pero no tanto como para borrar completamente las huellas de su proceder. También tiene el judío su lado flaco, desde el cual es posible ir descubriendo toda la maraña en que vive como pez en el agua, Y ¿temería que se pusiera de manifiesto su actuación, si lo que se descubre fuera bueno y honroso? El punto vulnerable de todo el programa consiste precisamente en que es perverso en su totalidad . Por grandes que fueran los éxitos hebreos, no lo son tanto que la humanidad no pueda evitarlos. Ya se halla esta dentro de un gran movimiento defensivo, y si aun existieran profetas entre los hebreos, seria muy conveniente que los mismos señalaran otros rumbos a su pueblo. 
La prueba practica de la existencia de un plan mundial judío y el miedo hebreo por su descubrimiento, significara para la humanidad la eliminación del elemento de inquietud que representa siempre el judío en el seno de los pueblos entre los cuales vive . 
“En un conjunto de Estados Unitarios perfectamen e organizados, no tiene el judío mas que dos probabilidades de éxito : o derribarlos pilares de todo el sistema nacional de los Estados, o fundar uno suyo propio, nuevo... Parece que en Europa por orientar el bolcheviquismo y el sionismo pueden
existir conjuntamente , no porque se preocupe el judío del lado positivo de la teoría radical, no porque desea participar en el nacionalismo no-judío, ni en la democracia no-judía, sino porque cualquier forma no-judía del Estado le inspira franco odio”.    
EUSTACE PERCY