viernes, 14 de julio de 2017

EL JUDIO INTERNACIONAL-Por Hery Ford-CAPITULO XIX- LA U.R.S.S. (RUSIA COMUNISTA) HECHURA DEL PANJUDAISMO

 Desconocemos si sus sucesores continúan hoy en la conducción de esa empresa. Relatos de aquel tiempo, manifiestan que Henry no aceptaba  los préstamos que los ya existentes "Lobby" Judíos pretendían formalizar a sus emprendimiento y aprendió a conocerlos íntegramente. Tanto al parecer fueron los embates de ellos recibidos que acabaron por transformarlo en redactor de toda sus maniobras "usurera", desde cualquier gestión que conducen a modo de advertir los males que pueden introducir permanentemente en el mundo no Hebreo
CAPITULO XIX
 LA U.R.S.S. (RUSIA COMUNISTA) HECHURA DEL PANJUDAISMO 



Cuando se desee saber lo que piensan o quieren los jefes judíos en los Estados Unidos de Norteamérica, o en otros países, no debemos atenernos a las palabras destinadas a ser oídas por los pueblos no-judíos, sino a las dirigidas a sus propios hermanos de raza. Que se considere el judío predestinado a dominar al mundo entero, sintiéndose por ello miembro de un pueblo o de una raza netamente distinta a todas las otras; que considere el resto del mundo no judío, campo legal de explotación, del que puede beneficiarse por preceptos morales inferiores y practique los principios establecidos en los Protocolos sionistas; de todas estas hipótesis únicamente puede hallarse una tesis fidedigna rebuscando en palabras dirigidas a su propio pueblo, pero jamás en las destinadas a los infieles.
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  Los apellidos hebreos que con mayor frecuencia se repiten en la prensa, no nos muestran, ni con mucho, a todos los jefes israelitas, sino que solo representan un grupo escogido, o sea los representantes de la sección de propaganda entre los no judíos. Manifestase a veces esta propaganda en formas de donativos para obras caritativas cristianas, otras aparece como interpretación "liberal" de asunto religiosos, sociales o políticos. Sea cual fuere la forma en que se presente, desarrolla siempre bajo la careta de acontecimientos sobre los que se concentran las miradas y el sufrimiento de los no-judíos. 
Estos juicios y asertos se apoyan en pruebas inequívocas y en afirmaciones emanadas de boca misma de jefes hebreos. Rebatiendo, pues, los judíos, nuestros asertos, rebatirán algo que propagan sus propios jefes. Esto solo se explica en el supuesto de que nuestras averiguaciones no hubieran profundizado hasta el punto exacto, que ellos quisieran ocultar. 
Se rebate con ahínco nuestra afirmación de que el bolcheviquismo, sea en Rusia o en los Estados Unidos, es un producto judío. Constituye esta negación uno de los más evidentes ejemplos de procaz ambigüedad. Ante los no-judíos se niega el carácter hebreo del bolcheviquismo, mientras que en el seno de la comunidad israelita, o expresado en los más raros dialectos judíos, u oculto también en la prensa judía nacionalista y frente a los judíos mismos, se descubren orgullosas protestas de que el bolcheviquismo es genuinamente judío. 
A fin de eludir la terriblemente seria inculpación de los asesinatos en masa, de destrucciones, robo y muerte por hambre, en unión de la más abominable fraseología humanitaria en Rusia actual, cuyo horrible crimen en su totalidad no es posible aun describir, ni menos concebir, la propaganda hebrea se aferra únicamente a dos nimiedades. Afirmase por un lado que Kerensky, precursor del bolcheviquismo no era judío. Salta a la vista, empero, que no puede haber prueba más convincente en pro del carácter hebreo del bolcheviquismo que esta afirmación judía tan altamente proclamada, de que dos de sus cabecillas no son israelitas. Resulta, en verdad, flojo renegar, de entre centenares, solo de dos personas, sobre todo cuando esto no influye en absoluto sobre la verdadera nacionalidad de Kerensky. Su apellido real es Adler (águila), siendo su padre hebreo y hebrea su madre. Fallecido su padre, caso nuevamente su madre con un ruso de apellido Kerensky, nombre que adopto también el estadista y abogado. Su origen no ofreció jamás la menor duda entre los elementos radicales que se sirvieron de este como instrumento, entre los poderosos que le indujeron a clavar el primer clavo en el ataúd de Rusia, y entre los soldados que lucharon bajo sus órdenes.
 "Pero Lenin", dicen luego los portavoces hebreos, "Lenin, el jefe principal y el cerebro del movimiento, Lenin no es judío!" Posible, pero ¿por qué educa a sus hijos en la parla judía? ¿Por que redacta sus proclamas en dialecto hebreo? ¿Por que suprimió la fiesta dominical cristiana, instituyendo el sábado mosaico? Puede hallarse una explicación de todo ello en que se caso con una judía. Nos ofrece una segunda explicación el hecho de que a pesar de todo cuanto se afirme, resulta judío. En realidad nada tiene de aristócrata ruso, como tan insistentemente se afirmo. Todo cuanto personalmente asegura en este sentido, es completamente falso y el aserto de que no es israelita queda dudoso. 
Nadie puso en duda, hasta ahora, la nacionalidad de Trotzky, que es hebreo, y cuyo apellido verdadero es Braunstein. Desde hace cierto tiempo se viene diciendo a los no-judíos que el propio Trotzky había afirmado que no pertenecía a confesión alguna. Es posible también que sea cierto. Más algo debe haber: ¿por que, entonces, se transformaron las iglesias cristianas en mataderos o salones de baile, en tanto que las sinagogas se mantuvieron incólumes? Y ¿por qué los sacerdotes cristianos debieron barrer las calles, mientras que los rabinos permanecieron sin ser molestados en sus puestos? Es posible, entonces, que Trotzky no pertenezca ya a ninguna confesión, pero es y sigue siendo judío. No es precisamente idea fija de los no-judíos que Trotzky sea hebreo, sino que las autoridades israelitas le reconocen como tal. 
Tal vez se nos podría reprochar que repitamos con demasiada frecuencia, lo que es ya del dominio público. Pero todavía hoy existen numerosas personas que ignoran lo que es y significa el bolcheviquismo. Por esto, y aun a riesgo de parecer monótonos, repetimos otra vez aquí sus puntos relevantes. No es su objeto solo explicar claramente la situación en Rusia, sino que sirva de escarmiento ante lo que se prepara en los Estados Unidos y en otras naciones de América y Europa. 
El gobierno ruso, que cuajo en la indeleble formula de "recusación de deudas", demostró por su composición en 1929, cuando se recibieron las últimas noticias dirigidas a ciertos departamentos de nuestro país, una hegemonía absoluta del judaísmo. Se modifico desde un principio esta situación, de modo insignificante. A fin de demostrar las proporciones, aportaremos pruebas. No hay que suponer, empero, que los miembros no judíos de los comisariatos sean rusos de sangre. Hay pocos rusos verdaderos actualmente, que en cuestiones de su tierra natal tengan algo que decir. La denominada "dictadura del proletariado", en la que el proletariado en si no significa nada absolutamente, es rusa solo en el sentido de que fue impuesta en Rusia. En cambio, no es rusa porque no emano de la voluntad del pueblo ruso, ni existe hoy para cuidar los intereses del proletariado ruso. El bolcheviquismo no es otra cosa que la realización del plan internacional contenido en los Protocolos sionistas tal como ha de realizarse este en todos los países por una minoría radical. Los sucesos rusos representan el ensayo general. ,
PRUEBA ESTADISTICA DEL PRODOMINIO JUDIO EN LA RUSIA COMUNISTA  
Miembros Miembros Judíos Porcentaje judío 
Consejo de Comisarios del Pueblo.. 22 17 77 % Comisión de Guerra......................  43 33 77 % Comisariato de Relaciones Exteriores 16  33 77%  "  de Hacienda...... 30 24 80 % " de Justicia 21 20 95 % " de Instrucción Publica 53 42 79% " de Ayuda social 6 6 100% " de Trabajo 87 88% Delegados de la Cruz Roja Rusa en Berlín,  Viena, Varsovia, Bucarest y Copenhague 88 100% Comisarios provinciales 23 21 91%
Periodistas 41 41 100% 
Estas cifras son significativas. La participación hebrea no esta en ningún valor por debajo del 75 por ciento, siendo interesante que la proporción judía más baja aparezca en el Comisariato de Guerra. En cambio, en las juntas, que se rozan con la masa del pueblo, en las de defensa nacional y de propaganda, los hebreos ocupan literalmente todos los puestos. Recuérdese lo que los Protocolos dicen con respecto al dominio de la prensa, recuérdese lo que el barón de Montefiore expresó en este sentido, y júzguese después el significado de este cien por ciento de periodistas oficiales del gobierno bolchevique. Resulta que únicamente a plumas hebreas es confiada en Rusia la propaganda escrita bolchevique. 
Loso ocho delegados de la Cruz Roja, que al fin de cuentas no son sino ocho agentes bolcheviques en las citadas capitales, ¡son todos judíos! 
El Comisariato de Ayuda Social, del cual depende la existencia o la miseria de decenas de miles de familias, esta integrado por seis miembros, y estos son judíos. 
De los 53 miembros del Comisariato de Instrucción Publica solo 11 son no-judíos. A que clase de no-judíos pertenecen no se dice. Tal vez sean no-judíos de la especie de Lenin, cuyos hijos usan la parla judía. De todos modos, proyecta gran luz sobre su actuación el hecho de que los bolcheviques se hicieran cargo de todas las escuelas hebreas, que mantuvieron sin modificar, ordenando solo que en las mismas se enseñara el hebreo antiguo. Este hebreo antiguo es el medio de propagación de los más profundos secretos del plan mundial judío. 
¿Y los niños rusos? "A estos (expresaron los nobles preceptores hebreos) les enseñaremos como se quitan las telarañas de sus cerebros; aprenderán solo la verdad". Lo que comprendieron ellos con este concepto, se niega la pluma a reproducirlo. Cuando se libro Hungría del comunismo de Bela Khun (a) Cohn, se mataron algunos hebreos inocentes, y es posible que los judíos tengan razón al llamar a estos sucesos el "terror blanco", a raíz de su frustrado intento de reproducir la tragedia rusa en Hungría. Más existe una masa de pruebas aplastante para demostrar que nada pudo producir la explosión del "terror blanco", como la rabia y desesperación de los padres, cuyos hijos durante el breve terrorismo hebreo bolchevique fueron arrastrados a la fuerza y violados. 
Resulta natural que los judíos norteamericanos no escuchen esto sin desagrado. Podría honrarles su repulsión si no fuera que por otra parte, se erigen en protectores de aquellas mismas personas que perpetraron tales crímenes. Se sabe que la castidad de las jóvenes y mujeres no-judías no se cotiza tan alta por los hebreos, como la de las mujeres semitas. Al respecto es muy interesante saber que los judíos condenan públicamente aquello que, en lo concerniente a la "educación", acaeció en Rusia y Hungría. Y dado que las principales influencias que actualmente desmoralizan a la juventud no judía en Norteamérica, proceden de fuente judía, y puesto que en los Protocolos sionistas se dice que uno de los fines de la lucha consiste en "desmoralizar a la juventud de los infieles", resulta, entonces, ridículo, que frente a todo esto los hebreos no sepan sino proferir insultos y mantenerse en huecas negativas. 
No se dirige precisamente la acusación principal contra los métodos económicos bolcheviques, ni contra el engaño de que se hace víctima al pueblo, sino que especialmente va contra su decadencia moral, su impudicia, y la grosería que se manifiesta en todos los actos del bolcheviquismo judío. Surge aquí un abismo entre el concepto moral de los judíos y de los no-judíos. Y no nos refiramos ahora a la horrible crueldad forzosamente ligada con aquella, sino que limitémonos a reproducir una explicación de estos fenómenos, que se encuentra en la prensa judía y que dice: "Es posible que el judío de Rusia tome venganza inconscientemente por los sufrimientos soportados durante largos siglos". 
Se plantea aquí un interrogante: ¿cómo se puede comprobar la veracidad de todo esto? Es aportada esta prueba por el Senado Norteamericano y se halla impresa en un expediente de la Junta de Juzgados. No nos detendremos largamente, porque preferimos citar testimonios judíos, y no cristianos. 
El Dr. Jorge A. Simons, eclesiástico cristiano y delegado de cierta comunidad religiosa en Petrogrado cuando el estallido del terror bolchevique, figura como testigo. He aquí parte de sus declaraciones: 
"Centenares de agitadores procedentes de los barrios bajos del Este neoyorquino se hallaban en el séquito de Trotzky... Y mucho nos sorprendió desde un principio el elemento netamente judío de aquel, y se comprobó muy pronto que más de la mitad de todos esos agitadores del llamado movimiento soviético eran hebreos". 
(Pregunta el senador Nelson): "¿Hebreos?. (El Dr. Simons responde): "Hebreos, o sea judíos disidentes. Nada quiero decir contra los judíos. No cuenta con mis simpatías el movimiento antisemita... Pero estoy persuadido de que este asunto es judío, y que sus raíces más profundas tienen que buscarse en los barrios del Este neoyorquino". 
(Pregunto después el senador Nelson): "¿Llego Trotzky en aquel verano de Nueva York?". (Repuso del Dr. Simons: "¡Sí! En diciembre del año 1918 se hallaron bajo la presidencia de un hombre llamado Apfelbaum (a) Zinovieff, diez y seis rusos puros de entre un total de 388 miembros; los restantes eran judíos, excepción hecha de uno, un negro norteamericano, que se titulaba profesor y catedrático, Gordon... De este gobierno comunista del Norte, que reside en el ex Instituto Imperial Smolny, 265 miembros procedían de los barrios bajos del Este neoyorquino. Quiero hacer constar que en el momento de apoderarse los bolcheviques del poder, quedo Petrogrado inundado por una oleada de proclamas rojas redactadas en yiddish. Comprendióse al punto que este sería uno de los idiomas principales de Rusia. Los rusos puros, con cierta reserva pasiva, aprobaron el programa judío". 
Guillermo Huntingon, agregado comercial en la Embajada norteamericana en Petrogrado, manifestó que en Rusia todo el mundo sabe que tres cuartas partes de los jefes bolcheviques son judíos... Algunos hubo que eran rusos de sangre, y por ello entiendo rusos de nacimiento, no judíos rusos. 
Rogelio E. Simons, perito comercial del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, atestigua lo mismo. 
El Libro Blanco británico "Rusia", numero 1, titulado Recopilación de testimonios sobre el bolcheviquismo ruso, entregada por or den de Su Majestad al Parlamento , abril de 1919, contiene  un sinnúmero de testimonios idénticos, obtenidos de diversas fuentes y prestados todos por testigos oculares. 
En la revista "Aften" de febrero-marzo de 1920, publicóse un articulo que, entre otras importantes cosas, contiene el siguiente relato: "En todas las instituciones bolcheviques los jefes son hebreos. El comisario auxiliar de Enseñanza Elemental, apellidado Grunberg, apenas si sabe hablar ruso. Los judíos consiguen éxitos en todo y logran sus objetos. Saben obtener sumisión absoluta y mantenerla, pero se muestran altivos y despreciativos con todo el mundo, lo cual subleva al pueblo contra ellos... En la actualidad se observa un gran entusiasmo nacional-religioso entre los hebreos, creyendo que se va acercando la era del dominio terrenal del Pueblo, ya que coincidieron el hebraísmo y la revolución mundial. Ven en que coincidieron el hebraísmo y la revolución mundial. Ven en el desarrollo de la revolución el cumplimiento de las Sagradas Escrituras al decir: "Aunque de fin de todos los pueblos, entre los cuales te dispersare, no daré fin de ti". 
Titubeó siempre la opinión judía acerca del bolcheviquismo. Se le recibió al principio con entusiasmo. Nada se oculto en aquella primera época del nuevo régimen, salvo la participación que tomara el judaísmo. Celebráronse asambleas publicas y se redactaron crónicas especiales, en cuya publicación se revelaron numerosos y verídicos detalles de suma importancia. Ni siquiera se intento ocultar nombres y apellidos. 
Llegó después una época en que el horror ante los sucesos de Rusia se adueño de la humanidad, y durante un tiempo reino el silencio en Judea. Fueron oídas una o dos voces, que desmintieron histéricamente. Nueva oleada de apoteosis, que luego, mirando el reverso hacia el lado hebreo, prosigue aun, pero que en el anverso, hacia el lado no judío, revela doliente queja y habla de "persecuciones". Ya estaba preparado el mundo para ver un día un tanto tergiversada la verdad sobre el bolcheviquismo ruso y convertida en "persecuciones de los judíos". 
En la revista El Hebreo Norteamericano, de fecha 10 de septiembre de 1920, apareció un artículo, que no solo reconoce la participación de los israelitas en los actuales desórdenes y en el movimiento revolucionario mundial, sino que hasta lo justifica - por raro que parezca - con el Sermón de la Montaña. Dice su autor en el referido articulo que el "hebreo desarrollo el capitalismo organizado gracias a su instrumento más eficaz instrumento, o sea el sistema bancario, la revolución mundial? 
"Este acontecimiento (la revolución rusa) predestinado para pasar a la Historia como un producto preponderante de la guerra mundial, fue en sumo grado obra de reflexión hebrea, de descontento hebreo y de voluntad hebrea para una nueva Reconstrucción". 
"El rápido desarrollo de la revolución rusa, pasando de su época destructiva a la constructiva, es visible expresión del carácter creador del genio judío resentido". Debe aun demostrarse que la época constructiva del bolcheviquismo se haya siquiera iniciado. No tiene la afirmación del artículo sino carácter de propaganda. Los Protocolos sionistas, en cambio, si que contienen un plan constructivo. 
Lea el lector con detenimiento las siguientes líneas: "Lo que el idealismo hebreo y el resentimiento hebreo han conseguido en Rusia, "lo pretenden también realizar en los demás países ". ¿Que es lo que el "idealismo hebreo" realizó en Rusia, y con que "poderosos" medios? ¿Por que van siempre juntos el "idealismo hebreo" con el "genio hebreo de resentimiento"? Estudiando los Protocolos de los Sabios de Sión se va comprendiendo claramente. Idealismo hebreo no significa sino destrucción de los Estados no-judíos para la institución de una forma judía política y social única . ¿No fue esto lo que sucedió en Rusia? Proclamas judías, el hebreo antiguo en los colegios, el sábado en lugar del domingo, y los rabinos sin ser molestados, en tanto que los sacerdotes cristianos debieron barrer las calles. Y hechos en extremo "poderosos", o sea: asesinatos, robos, desolación y muerte por hambre... El autor del artículo del Hebreo Norteamericano habló acaso algo más de lo que quisiera, llamando a esta intima compenetración de idealismo y resentimiento "cualidades históricas del genio hebreo". Según el autor, estas cualidades hereditarias de la raza hebrea, que promovieron en Rusia el terror rojo, y que siguen hoy manifestándose, pretenden reservar igual suerte para los demás países. Consiste la diferencia en que, cuando un no-judío dice tal cosa, se le cubre de improperios. Pero ahora es un autor judío en una importante revista judía. Y añade a guisa de disculpa: "Fue natural que el resentimiento se expresara en un exceso de tendencias y en cierta demasía de finalidades". ¿Que resentimiento? Naturalmente, el hebreo. Y ¿por qué están descontentos? Por toda forma de Estado que no sea la judía. Y ¿en qué consistieron el exceso de tendencias y la demasía de finalidades? En implantar también en los demás países y hasta en los Estados Unidos el bolcheviquismo judío. "¿Cierta demasía?" ¡No! Fueron unos pocos, pero muy caracterizados objetivos, solo que eligieron los judíos para su realización un terreno equivocado. 
Pueden observarse ahora bolcheviques rusos en las calles de Nueva York ofreciendo al transeúnte cigarreras de oro robadas a las familias rusas, joyas familiares, y anillos de compromiso y de
bautizo. El bolcheviquismo no se apartó en momento alguno del ideal de todo ladrón o salteador. Pero transcurrirá mucho tiempo antes de que Norteamérica admita órdenes en parla judía o de que las mujeres americanas tengan que "entregar" sus alhajas al "pueblo predilecto". 
Pese a las innegables conexiones entre el hebreo americano por el otro, aun tienen hoy los autores judíos la osadía de afirmar que solo un demente puede admitir tal relación intima de las intenciones judías que revelan los Protocolos, No es así; lo que ocurre únicamente los ciegos no pueden ver o que están ciegos los que no lo vean. 
"Del caótico estado de la economía desarrolló el genio hebreo el resentimiento del capitalismo organizado , gracias a su más eficaz instrumento el sistema bancario . . ¿Se pretende que Norteamérica, tal como la Rusia zarista, califique a los hebreos con el reproche, tan amargo como infundado, de que son únicame nte destructores, obligándoles así a ocupar una posición irreductible? ¿O es que Norteamérica aprovechara de las energías creadoras hebreas como lo hizo con las potencialidad es de todas las otras razas?... Sobre estas preguntas el pueblo norteamericano mismo habrá de dar la respuesta". 
(De un articulo publicado en la revista El Hebreo Norteamericano , el 10 de septiembre de 1920).