viernes, 14 de julio de 2017

EL JUDIO INTERNACIONAL- CAPITULO 11 APRECIACION JUDIA SOBRE LA NATURALEZA HUMANA DEL NO-JUDIO

 Desconocemos si sus sucesores continúan hoy en la conducción de esa empresa. Relatos de aquel tiempo, manifiestan que Henry no aceptaba  los préstamos que los ya existentes "Lobby" Judíos pretendían formalizar a sus emprendimiento y aprendió a conocerlos íntegramente. Tanto al parecer fueron los embates de ellos recibidos que acabaron por transformarlo en redactor de toda sus maniobras "usurera", desde cualquier gestión que conducen a modo de advertir los males que pueden introducir permanentemente en el mundo no Hebreo
"EL JUDIO INTERNACIONAL"

Por Henry Ford

PRIMERA PARTE

CAPITULO 11
 APRECIACION JUDIA SOBRE LA NATURALEZA HUMANA DEL NO-JUDIO 
Los Protocolos, que a sí mismos se denominan esbozo del plan mundial judío, comportan cuatro partes principales. Se distinguen estas menos por la subdivisión exterior de los documentos, que por su estructura de la ideología. Todavía existe una quinta parte, cuyo tema todo lo encierra; este tema esta incluido en todas las tesis y solo de una vez en cuando se le da forma especial. Las cuatro principales partes representan gruesos troncos, de los que van brotando otras muchas ramas.
PRESIONE "MAS INFORMACION" A SU IZQUIERDA PARA LEER ARTICULO


Analizase en ellos en primer término la apreciación judía de la naturaleza humana, entendiéndose esta como la esencia pura de todo este humano. Un plan como el incluido en estos Protocolos jamás habría podido concebirse por una mentalidad que no se hubiese desde un principio basado en la verosimilitud de su posible realización sobre un claro juicio de la vileza y ruindad de la naturaleza humana, tal como el carácter no judío se define en todas estas tesis. 
En segundo término se detalla aquello que verificóse para la realización del plan. 
Aparece en el tercer grupo de ideas una instrucción completa de los métodos a utilizar para cumplir el programa, y más adelante, aunque en otra parte no se les nombrara en especial, estos métodos descubrirían ya de por sí todo el bajo desprecio hacia la naturaleza humana, en que se basa el plan. 
Enumeran en cuarto término los Protocolos, uno por uno, los éxitos principales ya logrados en la fecha de la redacción de los documentos. Otros propósitos, que entonces solo eran un anhelo, se realizaron entretanto, pues no debe olvidarse que entre 1905 y nuestros días transcurrió suficiente tiempo para mover múltiples influencias y lograr muchos objetivos. Tal como lo demuestra el segundo párrafo del lema que encabeza el presente capitulo, supo perfectamente el autor de los documentos que ocurrirían acontecimientos dentro de una marejada de grandes crisis; conocimiento este que se comprueba en otras fuentes hebreas al margen de los Protocolos. 
En el supuesto de que nuestra obra se desarrollara a la manera de una investigación procesal de la cuestión hebrea, el presente capitulo debe tratar de captarse la voluntad del lector enumerando primeramente una serie de hechos que apoyen por sí mismos nuestras afirmaciones. Empero, si empezamos con la observación de los juicios hebreos acerca de la naturaleza humana, se hace así en favor del interés del lector, particularmente del no-judío, que instintivamente se opone a que exista tal apreciación. Conocemos de otras variadas fuentes el juicio que el judío se forma acerca de la naturaleza humana, juicio que coincide perfectamente con el emitido en estos Protocolos, en tanto que fue siempre autosugestión de los no-judíos suponer que la vida humana se basa únicamente en la dignidad y en la nobleza. Observando la cuestión desde cualquier punto de vista, no cabe duda apenas de que la apreciación judía es la más justa. Y que el profundo desprecio que se desprende de los Protocolos judíos, si bien es en extremo amargo para el orgullo y la vanidad humanas, no resulta empero equivocado. 
Rebuscando aquellos párrafos en los que esta apreciación se refleja, se halla una motivación filosófica completa casi del raciocinio y de las cualidades humanas. Dice la primera tesis, por ejemplo: "Es preciso saber que existen muchas mas personas con instintos malos, que buenos. Por lo tanto, los mejores resultados para dominarlas no se obtienen por argumentaciones académicas, sino mediante el terror y la violencia". 
"Cada cual ansia el poder, cada cual desearía, de ser ello posible, declararse dictador, y muy pocos son los que solo para conseguir sus propósitos no sacrificarían sin titubear los bienes de los demás. El hombre en su masa, vale decir, las masas populares, dejase guiar por pasiones harto frívolas; por opiniones, costumbres, tradiciones e instintivos impulsos, y se inclina a disidencias de partido, detalle este que es la absoluta negación de todo sentido social, aun cuando se basen aquellas en fundamentos completamente racionales. Depende toda decisión de las masas de una mayoría casuística o dirigida, que debido a su ignorancia de las energías más profundas, y ocultas de la vida política no la conducen sino a determinaciones estúpidas, y que tienen a su vez por resultado la anarquía y el caos. Cuando se desee proyectar un plan de acción racional, es preciso tener en cuenta la vileza, versatilidad y volubilidad de las masas... Es necesario tener presente que la fuerza
de las masas es ciega, irracional y perversa, mas siempre dispuesta a escuchar a derechas o a izquierdas... Se nos facilito nuestro triunfo porque en nuestras relaciones con las para nosotros indispensables masas, rozamos siempre las cuerdas mas sensibles del alma humana, es decir, hicimos vibrar el egoísmo, la codicia y las pasiones insaciables siempre de los hombres. Cada una de estas debilidades humanas en si basta para paralizar cualquier móvil de nobleza, y para poner la voluntad del pueblo a la disposición de aquellos que sepan mejor captar sus energías". 
Se formula en la quinta tesis en la siguiente forma una observación exacta de la naturaleza humana: "En todas las épocas, lo mismo los pueblos que los individuos, tomaron siempre palabras por hechos, sintiéndose satisfechos con lo que se les prometiera sin preocuparse de que ulteriormente las promesas se cumplieran. Por lo tanto, nosotros iremos organizando instituciones ficticias, que evidencien aparatosamente su "amor al progreso". Dícese en la tesis 11: "De nada se ocuparan cuando les prometamos devolverles todas las libertades perdidas, una vez que este derrotados los enemigos de la paz y todos los partidos hayan hecho las paces. ¿Será preciso advertir la eternidad que aguardaran? ¿A que ideamos todo este programa, inculcando sus ideas en los cerebros de los infieles - sin permitirles la posibilidad de observar el reverso, - sino con el objeto de lograr por calculo y azar lo que a nuestra dispersa raza seriale imposible alcanzar en línea recta?". 
Debe observarse también mas adelante la muy sutil apreciación que se hace de los miembros de las sociedades secretas. Servirá el juicio sobre ellos emitido en los Protocolos para evidenciar lo fácil que es utilizar dichas sociedades secretas para los fines hebreos. "Por lo general son los ambiciosos, los que desean hacer carrera, en una palabra, los seres sin carácter, que ingresan con mayor facilidad en las sociedades secretas, y nos resultara fácil guiar por su conducto el mecanismo de nuestra proyectada maquinaria gubernativa". (Los restantes juicios acerca de este asunto los omitimos, porque se ocupan de una sociedad secreta en extremo importante, cuya enunciación en el presente contexto podría inducir a errores, y que reservamos para su detallada observación en otro capitulo). No obstante, para los miembros de estas sociedades será de especial interés ver como les juzgan los Protocolos judíos, para que puedan confrontar estas afirmaciones con los hechos reales de su vida de afiliados. "Esos infieles (expresan los Protocolos) ingresan en las logias por curiosidad, o con la esperanza de mediar así socialmente... Nosotros les procuraremos ese éxito aprovechando en esa forma su presunción, bajo los efectos de la sugestión, ni con cuanta facilidad se les desanima por la mínima contrariedad, faltando, por ejemplo, el acostumbrado aplauso, ni hasta que extremo de bajeza se degradan para volverlo a obtener. Son tan dados los infieles a sacrificar sus ideales por éxitos exteriores, como lo son nuestros hombres a despreciar tales éxitos, solo al objeto de realizar nuestros planes. Nos facilitan estos conocimientos psicológicos la tarea de dominar a los infieles". 
Estos son unos pocos párrafos en los que se permite conocer la apreciación del carácter humano o sea del no-judío, mas aunque no se hubiese pronunciado tan directamente, podría fácilmente deducirse de varios ejemplos contenidos en el programa, con cuya ayuda se pretende quebrar la unidad y energía de los no-judíos. 
Se trata de un procedimiento de descomposición. Divídase a un pueblo en partidos políticos, o confesiones, o sectas religiosas, bajo los más seductores y fantásticos ideales, y se lograran dos objetos. Se encontrara siempre un grupo de personas que acepta una idea lanzada al azar, y los distintos grupos se hostigaran. No una sola, sino muchas ideas son las que es preciso lanzar, entre las que no debe existir punto alguno de concordancia. No consiste el objeto en que concentren los hombres su espíritu sobre una cosa, sino en que se ocupen de los mas variados asuntos, y desde los más diversos puntos de vista, en forma tal que no pueda haber paz ni concordia entre ellos. Es resultado de tal sistema el que se originen una general discordia y agitadas perturbaciones, que, después de todo, es el efecto deseado. 
Cuando se haya quebrado así la solidaridad de la sociedad no-judía (esta denominación es perfectamente admisible, puesto que la sociedad humana es en su mayoría no-judía), puede avanzarse la firme cuña de otra idea, no alcanzable por la perturbación general, hasta la sede del poder. Es sabido que un disciplinado grupo de veinte policías o soldados se impone fácilmente a una muchedumbre desordenada de miles de personas. Del mismo modo la minoría indicada en este plan puede fácilmente dominar a cualquier nación, a un mundo entero descompuesto en mil partículas contrarias, siendo mucho más fuerte esta minoría que cualquiera de aquellas partes. "Divide et impera" constituye el lema de estos Protocolos. 
En extremo fácil resulta la descomposición de la sociedad humana sobre la base de la apreciación del ser humano, documentada en esta obra, siendo su característica tomar palabras por hechos. Nadie puede dudar de ello si se observa la larga serie espiritual de sueños, ideas y teorías que conmovieron siempre a la humanidad. Tanto mayor será la aceptación de una teoría, y tantos mas sus partidarios cuanto mas fantástica y llamativa la misma sea. Realmente, como expresan  los Protocolos, los hombres no se preocupan por el origen, ni por las consecuencias de las teorías que aceptan. El espíritu inclinase siempre a considerar la apariencia de cualquier teoría nueva por su esencia. Por esto apareció siempre como un nuevo descubrimiento la experiencia basada sobre el experimento y practico frente a una teoría. 
Lanzóse una teoría tras otra sobre las masas, y finalmente, se reconoció cada una de ellas como prácticamente imposible, desechándoselas. Mas el efecto fue siempre el deseado por el programa, resultando que merced al abandono de una teoría quedaba la sociedad mas quebrantada que antes, mas desamparada frente a sus enemigos, y más desconfiada en cuanto a sus verdaderos prohombres. Con infalible seguridad, toda comunidad es víctima de quien le promete la felicidad que ansia, pero al derrumbarse el castillo de naipes queda más debilitada que nunca. No existe, pues, una verdadera opinión publica. Por doquier hay desconfianza y disensiones. Mas se observara en medio de todo este embrollo, aunque poco visible, un determinado grupo que no cae en tales disidencias, sino que, muy al contrario y justamente al amparo de todo aquel embrollo, logra todo lo que anhela. Deducirase de los protocolos, que la mayor parte de las teorías disolventes en boga son de origen judío, y que el solo grupo humano inquebrantado y que sabe adonde va, prosiguiendo su marcha, sin importarle un ápice la suerte de la humanidad, es el grupo judío. 
La más desastrosa teoría es aquella que pone en íntimo contacto y armonía las ideas modernas con las catástrofes que de ellas emanan, diciendo que "todo son señales del progreso", pues si realmente lo son, será de un progreso que lleva al abismo. No es posible señalar un progreso efectivo en el hecho de que nosotros, allí donde nuestros antepasados utilizaban molinos de viento o hidráulicos, empleemos motores eléctricos. La señal de un verdadero progreso seria la respuesta a estas preguntas: ¿que influencia ejercen sobre nosotros esas ruedas? ¿Fue mejor o peor que la actual, la sociedad de la época de los molinos de viento? ¿Ha sido mas uniforme en costumbres y moral? ¿Poseía mas estima ante la ley y forjaba caracteres mas elevados? 
La moderna teoría fermentativa, de acuerdo con la cual de todas estas intranquilidades, modificaciones y transmutaciones de valores se ha de desarrollar una humanidad más perfecta, no puede apoyarse en hecho visible alguno. El objeto manifiesto de dicha teoría es el de querer dar a algo indudablemente malo el carácter bueno. Emanan de la misma fuente las teorías que originan la descomposición. Toda nuestra ciencia nacional-económica, tanto la conservadora como la radical, ya sobre base capitalista o anárquica, es de origen judío. También encuentra esta afirmación de los Protocolos su comprobación en la práctica de los hechos. 
Y se consigue todo esto por medio de palabras , no de hechos. Los mercachifles de la charlatanería mundial, aquellos que en su proceder frente al mundo, y fuera de la comunidad de su pueblo, hace pasar palabras por hechos, son innegablemente ese grupo de judíos, los judíos internacionales, de los que este libro trata, cuya sabiduría del mundo y cuyos métodos están recopilados en los
Protocolos de los "Sabios de Sión". 
Los párrafos siguientes servirán de ejemplo. Expresase en la primera tesis: "Libertad política es una idea , no un hecho . Es necesario saber emplear esta idea cuando se precisa un cebo eficaz para iniciar la ayuda de la gente para su propio partido, al iniciar este la tarea de desalojar del poder a otro partido. Se facilitara grandemente esta tarea cuando el adversario lleva el contagio del morbo de la "libertad", o sea del denominado liberalismo, en holocausto de cuyas ideas entrega voluntariamente algo de su poder". 
Dice la quinta tesis: "Para dominar la opinión publica, es menester, ante todo, marearla con la discusión de muchas ideas contrapuestas y discutidas en los mas divergentes puntos de vista para que se pierdan los infieles en el laberinto arribando finalmente a la conclusión de que lo mejor será no tener opinión política alguna, pues la comprensión de asuntos políticos no es dada a las masas, sino con exclusividad al soberano que las gobierna. Este es el primer secreto. Consiste el segundo en aumentar y redoblar los desengaños de los hombres en sus costumbres y modo de vivir, hasta el extremo de que ya nadie halle firme apoyo en el caos, y de que las gentes pierdan toda facilidad de enterarse mutuamente. Nos servirá esta previdencia para crear disensiones en todos los partidos, disolver toda unidad de energías que se nos puedan oponer, y paralizar toda iniciativa personal, que de cualquier manera podría ponerse en nuestro camino". 
Expresa otro párrafo del Protocolo número 13: "... y buscamos el aplauso, no tanto para nuestras acciones como para las palabras que formulemos en uno u otro debate. Declaramos siempre en público que en todas nuestras disposiciones nos guían únicamente la esperanza y la certeza de que servimos con ellas al bien publico. Para lograr en particular que personas especialmente activas se ocupen de asunto políticos, plantearemos nuevos problemas que, al parecer, se relacionan con el bien público, por ejemplo, problemas económicos. Con estos ¡que se mareen cuanto quieran! Les sugerimos bajo esta condición, la idea de que estos nuevos problemas también tienen importancia política". (Desearíamos que el lector, al recorrer estos detalles, haga recorrer también su memoria hacia hechos pasados y presentes, para ver si halla algo correspondiente en su propio desarrollo intelectual o real...) A fin de impedir que prosigan los infieles una idea lógicamente hasta su fin, desviaremos su atención sobre diversiones, juegos, deportes, lujos y casas públicas. Estos placeres hará que desistan de ocuparse de cuestiones serias, por las que, en caso contrario, tendríamos que luchar con ellos. Mientras los hombres se vayan desacostumbrando de pensar por cuenta propia, se entregaran cada vez más a nosotros, porque seremos nosotros los únicos que les ofreceremos siempre ideas nuevas. Claro es que será necesario obrar siempre por intermedio de personas cuyas relaciones con nosotros no se sospechen. Se pronuncia en este mismo Protocolo con la claridad necesaria al objeto a que sirve la divulgación de teorías "liberales", cuyos portavoces son las autores, poetas, rabinos y las sociedades e influencias hebreas, diciéndose: "El papel que desempeñan las ilusos liberales terminara muy pronto, cuando nuestro verdadero gobierno se haya encargado del poder. Hasta ese momento nos prestarán valiosos servicios. Por tal razón seguiremos también en lo futuro dirigiendo la ideología de los infieles sobre todo los líos de nuevas teorías fantásticas y, al parecer progresistas. Lo necesario es que lograremos en grado sumo, atrofiar los cerebros de los infieles con la palabra progreso ..." 
Lo real es, entonces, que tenemos ante nosotros un programa completo en plena realización y que dicho programa se basa en enervar, complicar y rebajar el estado de ánimo de la humanidad. Esto, para un ser libre de preocupaciones, seria casi imposible de admitir, si no nos demostrara la experiencia que ante nuestros propios ojos se van desplegando para su cumplimiento fuertes energías, cuyos poseedores gozan entre nosotros de gran estima, y que pueden, muy fácilmente, ser reconocidos. 
Hace poco una importante revista intento comprobar la imposibilidad de la existencia de un programa mundial entre el judaísmo internacional, con el argumento de que militan prohombres
hebreos en todos los partidos de la vida publica. Hebreos aparecen a la cabeza del movimiento capitalista, y hebreos al frente del anticapitalismo obrero, y hebreos en las cúspides de organizaciones, para las que aquellos partidos carecen aun de la necesaria violencia. Al frente de la justicia inglesa, tanto como en la de la Rusia soviética, hay hebreos. ¿Cómo afirmar su mutua unidad de conceptos, representando ideas tan contradictorias? 
Se deja constancia de esta unidad general y de la mancomunidad de la intención en la totalidad del plan en la tesis 9, donde se expresa: "Hombres de todas las tendencias y opiniones están a nuestro servicio, tanto partidarios de la idea monárquica como demócratas, socialistas, comunistas, sindicalistas y otros. Somos nosotros los que les colocamos en su puesto. Socava cada uno de ellos a su manera hasta el último resto de autoridad, tratando de modificar todo orden existente. Todos los gobiernos fueron debilitados por tales luchas. Más nosotros no les dejaremos en paz ni sosiego hasta que hayan plenamente reconocido nuestro súpergobierno. 
El efecto de estas "ideas" esta ilustrado en el décimo Protocolo, donde se dice: "Desde que inculcamos el veneno del liberalismo en las organizaciones gubernativas, modificóse fundamentalmente su cariz". 
Consiste la idea fundamental de los Protocolos frente al mundo en la posibilidad de poder utilizar una idea como eficacísimo veneno. Los autores de dichos Protocolos no creen en nada; ni en el liberalismo, ni en la democracia, sino que fraguan métodos de como se debe propagar constantemente tal idea, para con su ayuda anular la sociedad humana, dividirla en partidos antagónicos y destruir la potencialidad de ideas fundamentales mancomunadas en un montón de contradictorias opiniones. Para ello el veneno de una "idea" es el arma predilecta. 
Alcanza hasta a la familia y su educación el plan de utilizar ideas en esta forma destructora, y se afirma: "Por medio de principios y teorías educativas, que en nuestra propia opinión resultan evidentemente falsas, pero que, no obstante, hemos lanzado, equivocamos, atolondramos y perturbamos la juventud de los infieles". (Tesis 9). Y expresase con respecto a la vida familiar: "Cuando hayamos inculcado a cada individuo el orgullo de su propia importancia, destruiremos entre los infieles la santa influencia de la vida hogareña y su importancia educativa". (Tesis 10). 
Y se dice en un párrafo, cuya lectura podría suministrar mucho material de reflexión al lector estudioso: "Hasta tanto madure el tiempo, dejadles que se diviertan... Desempeñen entonces entre ellos su importante papel todas esas teorías malsanas, que nosotros les indujimos a tomar por científicas. A tal fin nos esforzaremos mediante nuestra prensa en despertar en ellos una ciega fe en estas teorías... Recordad los éxitos que nosotros hemos hecho alcanzar a las teorías del darwinismo , del marxismo y de la filosofía de Nietzsche . Ha de constarnos con claridad absoluta su desmoralizador efecto sobre el espíritu de los infieles". (Tesis 2) 
Se deduce de cada línea de los Protocolos, el hecho de que al leerse estos documentos, la descomposición de la sociedad no-judía estaba haciendo evidentes progresos. Es preciso recordar que los Protocolos no pretendían aplauso ni ayuda a un plan propuesto a discusión, sino que fríamente anotan y hacen constar los progresos logrados a raíz de un programa que se estuvo ya realizando "siglos ha" y "desde hace largo tiempo". Contienen así una larga serie de éxitos ya conseguidos, como también muchas otras perspectivas sobre éxitos a alcanzar. La destrucción de la sociedad humana, mas o menos el año 1896 o cuando se hayan leído estos documentos, estuvo verdaderamente en un estado de satisfactoria realización. 
Es preciso tener presente que en modo alguno presentase como objetivo primordial el de aniquilar a los no-judíos, sino solo el de sojuzgarles, primero al invisible súpergobierno citado en los Protocolos, y después a la suprema voluntad de aquel a quien designarían como presidente mundial o autócrata universal los poderes invisibles. Para ello es necesario dominar a los no-judíos, primero
espiritualmente y luego económicamente. En parte alguna indica que la humanidad no-judía seria despojada de la vida por aquellos que se denominan judíos, sino solamente de su independencia. 
El punto hasta el cual había progresado ya la descomposición de la sociedad humana, en la época en que fueron leídos estos documentos, se comprueba por el texto de la tesis 5, donde se expresa: "Una coalición mundial de los infieles podría, tal vez, competir con nosotros, mas estamos contra tal riesgo por la arraigada discordia entre ellos. Excitado por espacio de siglos el odio religioso y político, creamos una profunda divergencia entre sus intereses personales y nacionales". 
Esto es completamente cierto, en lo que concierne a las luchas entre los no judíos y dentro del mundo cristiano. Aun en nuestro propio pueblo vimos como esta "divergencia entre los intereses personales y nacionales" se basa sobre un "odio religioso y de raza". Pero ¿quien habría sospechado la existencia de una fuente común para todo ello? Y ¿quien (pues resulta todavía más extraño) hubiese advertido que un hombre o un grupo de personas se hubiera dedicado a semejante tarea? Pero hay constancia escrita de ello en los Protocolos: " n o s o o s creamos esta divergencia; nosotros nos protegemos así contra una coalición de los infieles contra nosotros". No importa que los citados Protocolos sean o no de origen judío, que representen o no intereses judíos, mas conste que así esta realmente la actual constitución de la humanidad no-judía. 
Hasta se intenta conseguir otra descomposición más irreparable, y existen indicios de que tal plan esta en pleno desarrollo. Los soviets nos ofrecen un ejemplo de como una baja capa social no-judía es guiada por sus portavoces judíos contra otra más elevada capa social no-judía. En el primer protocolo, donde descríbense los efectos de un sistema económico basado en la especulación, se dice al respecto que "tal forma de demencia económica... creo una sociedad y seguirá creándola, que se presenta carente de ideales, fría y son corazón. Una sociedad así, completamente desviada de toda verdadera política y religión, será impelida exclusivamente por la sed de oro... Entonces y no justamente por amor al bien, ni tampoco por avaricia, sino solamente por odio contra las "clases privilegiadas", las clases bajas de los infieles nos seguirán en la lucha contra nuestros rivales, o sea contra los infieles de las clases elevadas... Nos seguirán los infieles de las capas intelectuales". 
Suponiendo que tal lucha estallara hoy, los jefes de los revolucionarios no-judíos contra el orden social no-judío serian, sin duda, judíos. Hoy mismo estos judíos ocupan las jefaturas principales, y no solamente en Rusia, sino también en los Estados Unidos y en los demás países. 
"Mediante la actual alteración de toda autoridad se mantendrá nuestro poder más inatacable que ningún otro, por ser invisible mientras se haya fortalecido en grado tal, que ardid alguno lo pueda socavar". - Tesis 1. "Es preciso para nuestro objetivo que las guerras, dentro de lo posible, no impliquen ganancias territoriales para nadie, con lo cual adoptan un carácer económico ... Semejante manipulación de los asuntos supeditara ambos partidos al control de nuestros agentes internacionales con sus miles de ojos, cuyo horizonte no quedara limitado por fronteras naturales. Nuestras leyes in ternacionales anularan las mas estrechas legislaciones nacionales, gobernando a los gobiernos, tal como estos gobiernan a sus pueblos". - Tesis 1.