domingo, 20 de agosto de 2017

EL GLIFOSATO YA ESTÁ EN LAS VENAS DE LOS PORTEÑOS. ALGUNAS REFLEXIONES PARA EL PUEBLO ARGENTINO

EL GLIFOSATO YA ESTÁ EN LAS VENAS DE LOS PORTEÑOS. ALGUNAS REFLEXIONES PARA EL PUEBLO ARGENTINO


El portal Infonews.com recientemente informó que los porteños están contaminados. Enrique Viale, un candidato a diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, descubrió que tiene glifosato en sangre,  se hizo los estudios correspondientes y recibió la mala noticia.
Los estragos que hacen los agroquímicos en las personas que viven cerca de plantaciones agrícolas son conocidos, pese al silencio de los medios y el poderoso lobby de los laboratorios.
Sin embargo, en este caso, el candidato demostró que el peligro excede a esas poblaciones ya que, a través de un análisis de sangre, descubrió que también él, viviendo en la ciudad, está contaminado.


Se trata de Enrique Viale, postulante por Proyecto Sur, quien aspira a una banca en el Congreso de la Nación. "Lamentablemente los resultados han arrojado presencia de glifosato, metabolito AMPA y otro tipo de venenos en mi organismo. No hay forma de quitarlos", expresó una vez recibida la mala noticia.

Y agregó: "Yo no vivo en el campo, vivo en la ciudad. Así que solo tiene como explicación la ingesta de alimentos". También reveló que un estudio reciente del Conicet indica que al menos el 60% de las frutas y verduras que se comercializan en la Ciudad contienen agrotóxicos.

También desde su cuenta de Twitter instó a los candidatos de las otras listas como Elisa Carrió, Daniel Filmus y Martín Lousteau a que se sometan a los mismos exámenes médicos para determinar si también están intoxicados.

Algunas reflexiones para el pueblo argentino 

Por Herta 
"La destrucción de la naturaleza puede revertir en la destrucción del hombre en la medida en que él mismo es naturaleza que no puede negar."  Theodor Lessing

Mientras prosigue la fiebre de entretenimiento a las masas en el parque temático del sistema, el envenenamiento colectivo, silencioso y progresivo, continúa profundizándose.

Nos preguntamos: ¿Qué hará la gente cuando vea que es tarde, que no hay vuelta atrás y que por sus venas corre un veneno mortal?

A muy pocos parece importarles las consecuencias de beber agua contaminada con un neurotóxico como el flúor agregado “por Ley” al agua corriente, o la ingestión por medio de los alimentos del glifosato fabricado por la multinacional sionista Monsanto (Rockefeller, Soros); un agente naranja utilizado en Vietnam para matar toda vida sobre la tierra.

¿Qué hará la gente cuando se canse de ver el cine de Hollywood y la televi-sión? 

¿Qué harán cuando se cansen de las playstation y de los celulares “última generación” para fabricar idiotas si es que para entonces algo de su consciencia lograra sobrevivir? 

¿Qué harán cuando se cansen de entregar su vida entera a las redes; una invención judía de ingeniería social de las agencias de inteligencia para el control de masas? 

¿Qué harán cuando vean a sus hijos enfermos de cáncer, de Alzheimer, nacidos con defectos congénitos, con autismo, celiaquía, enfermos de los riñones, de hipotiroidismo, de Linfomas, depresivos, con Parkinson y tantas otras aberraciones provocadas por las multinacionales de los transgénicos


Las relaciones carnales de los judíos Eduardo Elsztain (dueño de miles de hectáreas de campos en Argentina) y el reptante multimillonario George Soros con los infames y altos traidores a la patria; los judíos Cristina Fernández Wilhelm, Carlos Saúl “Menehem” (introductor de este veneno) y Mauricio Macri (CEO de Israel), están más que comprobadas para quienes quieran ver, sin embargo y sabiendo que todos los traidores que se han postulado ayer y hoy responden a las ordenes del Consejo de las Américas creado por el judío Rockefeller, millones de argentinos continúan concurriendo a las urnas para apoyar "con su voto" el mismo sistema perverso que los está matando.

Es evidente que la hipnosis colectiva no tiene retroceso en un mundo donde todos pagan resignados para convertirse en presos. Un pueblo que no lucha, que no se ayuda a sí mismo y que solo sale a la calle cuando le roban el bolsillo, está condenado a la extinción. Entonces la única posibilidad será la salvación individual, pues de continuar el pueblo indiferente, el desastre colectivo está garantizado. Nunca más oportuna resulta la frase: “SÁLVESE QUIEN PUEDA”.