miércoles, 13 de junio de 2018

Boletin 52 - abril 2004 - "Estos son los que nos gobiernan" , "El odio del comandante en jefe hacia sus soldados"

Significado de la palabra:

OTROSÍ. (Del lat. alterum, otro, y sic, así.) adv. c. Demás de esto, además. Ú. por lo común en lenguaje forense. Il m. Der. Cada una de las peticiones que se ponen después de la principal.

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Boletin 52 - abril 2004 - "Estos son los que nos gobiernan" , "El odio del comandante en jefe hacia sus soldados" ,

"OTROSÍ" Nro. 52 – abril del 2004
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Indice:
"El odio del comandante en jefe hacia sus soldados".
"Para entender que esta ocurriendo y lo que ocurrirá".
"El ataque es en todo el frente".
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"Estos son los que nos gobiernan"
Es larga la lista de los funcionarios del actual gobierno que provienen de la izquierda armada de otrora, de primera y segunda línea; lo que es tan cierto que se podría con todo derecho incluir al propio primer magistrado ya que añora constantemente a sus compañeros de su época de estudiante revoltoso. Pero a los efectos del razonamiento que aquí queremos sentar baste con recordar que son varias decenas los actores de la violencia subversiva que se incorporaron al poder, algunos con nivel de decisión y otros como consultores o influyentes, éstos con llegada directa al poder, aquellos indirecta, unos activos y otros más pasivos. De una u otra manera, protagonistas, cómplices o partidarios del terrorismo ocupan puestos claves en la administración de Kirchner y le dan un sesgo decisivo en varias áreas pero en especial en educación y en la vitriólica cuestión de los derechos humanos.-


Ellos renuevan y continúan la guerra iniciada por sus correligionarios de ayer, casi todos caídos en el curso de la misma o vueltos del exilio que debieron sufrir para escapar del justo brazo represor. Como no cambiaron sino que, por el contrario, conservaron intactos sus principios (que no declinaron), sus propósitos (a los que no renunciaron) y, sobre todo, sus métodos (de los que no se arrepintieron) es lícito concluir que el presente gobierno "justicialista" es una réplica de su antecesor implantado en 1973 sobre los hombros de los Montoneros –en ese entonces todavía en luna de miel con el peronismo triunfante- y una muestra de lo que hubieran hecho de haber alcanzado el poder. Hay, quizá, alguna diferencia entre ambas situaciones.
Si bien Cámpora llega con una fuerte infiltración izquierdista su debilidad. como hombre de paja del verdadero titular que era el general Perón (circunstancia que no sólo nadie se preocupaba por disimular sino que era exaltada como prenda de lo que se reputaba como una victoria popular) era tal que poco le costó al real jefe disolver su figura y esparcir los factores que habían llegado con él, instalando un gobierno de signo exactamente contrario.
Ahora no es así. Kirchner no es Cámpora en cuanto, si bien no es un caudillo por completo autónomo ni auténtico, no le debe su puesto a nadie, ni siquiera a Duhalde que le ofreció la candidatura presidencial para sacárselo de encima a Menem. Pero Kirchner no tenía ni tiene un soporte electoral propio y se ve obligado a tejer y recomenzar a tejer una red siempre demasiado elástica de poder, en base a alianzas con caudillos locales y a acercamientos con otros dirigentes no siempre de su propio partido.
Es lo que se ha dado en llamar "transversalización" que es una forma impuesta de hacer política ante el desplome de las estructuras partidarias, la justicialista en primer lugar. O sea que Kirchner no tiene a nadie por encima suyo y pocos pares para disputarle o para compartir el poder (Duhalde y Reutemann) Pero –y esto lo asemeja al ex presidente montonero- no cuenta, o no contaba, con votos propios y tiene además la posibilidad de ampliar su espacio, lo que no le era permitido a Cámpora, satélite y entelequia del general Juan Perón.-
Otra diferencia es que, aunque aparenta otra cosa, el actual primer magistrado se halla rodeado y condicionado por una maquinaria de izquierda (en la que se apoya) más determinante que la que llegó con el hombre de San Andrés de Giles.
Es como si el peronismo hoy no contara con anticuerpos para enfrentar a su enemigo histórico de los orígenes (¿en que quedó aquello de "ni yanquis ni marxistas"?) o que se encontrara tan quebrado por más de diez años de corrupción, de deformaciones y de concesiones, del ejercicio de un mal pragmatismo, que no está en aptitud de reaccionar contra una nueva deformación, ya no liberal sino izquierdista. Los hechos por encima de las palabras indican con patente claridad que el peronismo si como movimiento perdió identidad, como partido perdió unidad y se quebrará –o ya se quebró- pero sin cohesionarse detrás de un anti izquierdismo y de un programa que recupere aquellas primitivas preocupaciones nacionales luego olvidadas o desvirtuadas. ¿Esta es la fórmula que se puede oponer al avance montonero? ¿O hay otra alternativa?
Pues bien, en el 2003 "ellos" han llegado. No (por lo menos por ahora) con sus carniceros procedimientos de dos décadas atrás pero sí con su odio convulsivo presto a estallar en cualquier momento, acechante por acá, subterráneo por allá, insinuante o frontal según los casos, los escenarios y los propios personajes (una cosa es la Bonafini que vocifera en nombre de la revolución y otra la Carlotto que susurra con placer cada vez que destroza una familia).
Pero están allí, los Verbitzki y los Bonasso manejándole la agenda y la inteligencia al presidente, guiándolo en cada uno de sus pasos, señalándole la cabeza a cortar o el enemigo a cegar, la tropelía a permitir o la injuria a lanzar, el crimen a exaltar, la maniobra a consumar o la conciencia a comprar. Y aunque lo nieguen y retóricamente afirmen lo opuesto, los piqueteros –esas pequeñas hordas que gustan asolar las calles del país pidiendo cualquier cosa, sensata o no- integran también las filas del gobierno. Porque, más allá de sus tremebundos reclamos, saben que pueden cometer sus cotidianas transgresiones por esa tolerancia tan vecina a la complicidad con que se maneja el gobierno. Uno que no estuviera tan filtrado por el pensamiento y la estrategia de izquierda actuaría de un modo más jurídico, más en consonancia con el interés general.-
Es innecesario y sobreabundante hablar de la corrupción que inficiona los huesos de las instituciones, desde legisladores dependientes que cotizan sus votos hasta jueces adictos que se prestan a integrar las peores cacerías humanas. No es un aporte del presidente pero éste mantiene y aprovecha el sistema.
Ahora los beneficiarios de esta praxis es la izquierda que cuenta con diputados y senadores que anulan las leyes que ella detesta y con magistrados que en consonancia con esta ola persecutoria, declaran su inconstitucionalidad completando el círculo de la venganza. Lo cierto y lo terrible es que hoy estamos gobernados, juzgados e informados por los enemigos a los que se les cede espacios sin resistir. Hoy constituimos una fuerza sin jefes.-
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"El odio del comandante en jefe hacia sus soldados"
El presidente Kirchner tiene entre sus desopilantes virtudes la de mostrar la hilacha a cada paso. Es claramente un ser humano de segunda; un matón de barrio (o, en su caso, de provincia) que gusta de esos pequeños y míseros placeres propios de los inferiores, de esos que tienen una necesidad visceral de perseguir con su odio hasta las imágenes del enemigo. Se complació como festín anexo a la ordalía del 24 de marzo, retirar el cuadro del general Videla como director del Colegio Militar. Este es un hecho del pasado que simplemente ocurrió y que fue legítimo.
Pero su mentalidad izquierdista lo llevó a destruir o, mejor, a negar ese pasado y quiso entonces –al mejor estilo de la Enciclopedia Soviética donde los personajes entraban y salían de sus páginas que era como salir de la existencia, según los impulsos de Stalin- borrar ese enemigo que podía provocar ira pero que no se podía negar. El se empeñó en hacer desaparecer el pretérito que le molestaba pero manos anónimas estuvieron a punto de privarle de esa satisfacción un poco infantil y un poco plebeya.
Sin duda hará tronar el escarmiento y alguna otra cabeza rodará al grito de este Robespierre patagónico. Por supuesto que ante la mirada seráfica del general Bendini que lo ayudó en la heroica tarea de sacar un retrato, incapaz de defender no ya a sus antecesores sino el sentido común y de evitar caer en el ridículo. Pero, en fin el presidente se dio el bastardo gusto de borrar del pasado aunque sea por un instante, a un enemigo ya extinguido.-
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"Para entender que esta ocurriendo y lo que ocurrirá"
Se consumó por fin la traición de la Marina y se entregó el predio de la ESMA en medio de los alborotos de las Madres, Abuelas y devenidos presos de la misma. Kirchner se atoró recitando el manual del buen terrorista e insistió en hacer creer que esa toma por asalto – sin resistencia - era un acto de justicia.
Como ya se ha alcanzado tal grado de mendacidad y de irracionalidad (como que se niega lo evidente como es que el terrorismo marxista existió y que ahora está gobernando) es inútil reiterar nuestra queja, indignación y dolor por la deserción del almirante Godoy, responsable de la rendición sin combate; sólo digamos al respecto que, para su tranquilidad no esta solo y lo acompañan sus pares del Ejército y de la Aeronáutica. No será una excusa pero sí un consuelo.
Nada se les ahorró a los militares, vivos y muertos, ni siquiera se detuvieron el presidente ni Bendini en el límite de los malos modales y la inelegancia de obligar a un general a treparse a un banquito para descolgar el cuadro maldito. A todo esto, el aquelarre de la ESMA pasó no inadvertido –puesto que los medios se encargaron de darle tumultuosa resonancia- pero sí indiferente para el grueso de la población, más preocupada por el aumento del precio de la carne que de la justicia de los terroristas.
En definitiva que todo esto - a pesar de su dramatismo y perversidad- fue una tormenta en un vaso d e agua, una tormenta que sólo interesó a los propios izquierdistas que se aprestan a cobrar una nueva jugosa indemnización a cargo del estado. En cuyo nombre y sin ningún derecho Kirchner pidió perdón en su estilo, a los gritos, con su vez quebrada en ridícula arenga que nadie creyó.-
Pongámonos a determinar, si es posible, la razón, la oportunidad, el significado, las consecuencias de esta verdadera deserción sin duda planificada y orgánica que sólo tomó de sorpresa a los que no estamos en los intersticios del poder militar y político. El presidente y los suyos han triunfado y actúan en consecuencia: ocupan lo que pueden que es lo que los respectivos estados mayores (que son los que él puso y ahora sabemos porqué y para qué) le van cediendo sin remordimiento ni reparo.
Primera pregunta ¿porqué se entregan sin combatir adoptando la doctrina y los argumentos del enemigo que día a día, hora a hora les va demostrando que lo son hasta la última expresión? Y QUE NO CESARAN HASTA DISOLVER A LAS FF.AA.
Tal vez debiéramos agradecer que un supuesto sobreviviente de la época del terror, Héctor Timmerman, hijo de Jacobo el justificador del mismo, lo haya dicho y repetido ante la mirada seráfica del impertérrito Mariano "Poncio" Grondona –del que es columnista-: hay que disolver a las Fuerzas Armadas porque no tienen función en el estado actual.
El estado actual es la república montonera montada por Kirchner y su equipo importado de Santa Cruz o reclutado entre los sobrevivientes del ERP, de la FAL y afines. En esta república por cierto no hay lugar para las Fuerzas Armadas a las que, con sus defectos y falencias, podemos llamarlas tradicionales.
El estado montonero precisa, con todo, de soldados y los irá a buscar naturalmente en lo que fueron sus madrigueras de los 70; allí donde torturaron a Larrabure o dispusieron los homicidios de Sacheri y de Genta, del general Cardozo (padre del coronel que acaba de ser retirado por compartir el mismo apellido de la víctima asesinada en su propia cama) y de tantos otros.
De aquí provendrán los nuevos militares que se harán cargo de los espacios y estructuras que Godoy, Bendini y Rhodes les dejan. Por un pase de magia –que por supuesto contó con la inocencia o la ceguera de estos jefes, sus espectadores impasibles- la fuerza real se trasladó de un sector a otro, mejor dicho el monopolio de la fuerza cambió de titular. Ahora les corresponde a esas fieras que estaban agazapadas desde que se expatriaron y ahora retornan.-
El almirante, el general y el brigadier se acompasan a ese proyecto –que inevitablemente deben conocer- y les abren las puertas de sus cuarteles y los corazones de sus hombres, defraudados y traicionados, vendidos. De aquí también la desmesura en la humillación de la rendición, la circunstancia de no haber resistido y la inoportunidad de la claudicación no sólo afrentosa sino disparatada porque se produce cuando el enemigo ataca, un enemigo más débil que nunca. Las fuerzas de seguridad, por su parte, se han ido acostumbrando a la parálisis impuesta desde el ministerio de Justicia (¿) que las obliga a contemplar pasivamente (cual una multitud de grondonas) los desmanes que las tropas de Bonasso, Verbitzki y Duhalde llevan a cabo como parte de su entrenamiento.-
Las FF. AA. argentinas –éstas, las actuales, con la conducción de estos comandantes y bajo su designio- están destinadas a desaparecer, lo que lleva la impronta de la lógica del vencedor marxista: nuevo estado (montonero) nuevos ejército, marina y aeronáutica. Lo que, en cambio, no se comprende es que no se haya disparado un tiro, que no se haya escuchado un gemido, que no se haya alzado una voz de protesta ni de reflexión. Que todos nuestros militares hayan decidido suicidarse colectivamente, institucionalmente.-
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"El ataque es en todo el frente"
El presidente no se contenta con intentar la vía tribunalicia –siempre tan disponible pa’ lo que guste mandar- sino que lleva su confrontación contra la represión que arrodilló a sus violentos correligionarios de los 70, a todos los lugares posibles. Y así no sólo busca la condena judicial de los militares represivos sino que los persigue en sus cuarteles y en sus hogares sin detenerse a pensar si tuvieron que ver o no con el "terrorismo de estado" que en principio se le recrimina a todo el que vista o vistió uniforme.
Política, institucional o mediáticamente el gobierno de Kirchner no desperdicia oportunidad para agredir a las Fuerzas Armadas a las que genéricamente considera enemigas y que, explícita o implícitamente, quiere transformar por la raíz. Si no cambia a sus jefes los humilla, si no los subordina los separa, si no los obliga a arrepentirse los calumnia. No se entendería semejante aversión militante sino por un viejo, inextinguible odio remanente de sus aventuras juveniles. Es terrible que un país juegue su paz interior a los humores de un esquizofrénico con poder incapaz de olvidar, sujeto a sus fracasos y miedos de otrora.-



por Dr. Víctor Eduardo Ordóñez
Dios guarde a la Patria
"CUANDO LA GUERRA ES JUSTA
EL QUE NO MATA PECA"
(San Agustín)



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Dr. Víctor Eduardo Ordóñez

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