Epistolares
UNA CARTA DE LA TFP
(Tradición Familia y Propiedad)
Hace pocos días encontré la carta
que el 9 de marzo de 2003 escribió John Horvat
II, Vice presidente de la TFP (Tradición, Familia y Propiedad) en los Estados
Unidos en apoyo a la guerra contra Iraq del Presidente George W. Bush.(*)
Como es sabido, la escandalosa
guerra genocida realizada a Irak en el año 2003 por los Estados Unidos y su
aliado –en realidad, su titiritero—el Estado de Israel, costó al pueblo iraquí
más de un millón de vidas humanas, el colapso del estado y de la sociedad
Iraquí, inmensa destrucción e indecible sufrimiento.
Dicha guerra careció de toda
justificación real y proporcionada y se basó en un conjunto de mentiras (la
pretensión de destruir un arsenal de armas de destrucción masiva y de armas
químicas que no existían, etc) fabricadas ad hoc por el belicismo
judeo-neoconservador en control de la política exterior norteamericana. (Cfr. Neoconed! Again.
Hypocrisy, Lawlessness, and the Rape of Iraq. Editado por D. L.
O'Huallachain y John Forrest Sharpe. Light in the Darkness Publications. Viena, Virginia. 2005).
El designio estratégico real fue
destruir uno a uno los estados autocráticos de la región e imponer gobiernos
“democráticos” afines (la “primavera árabe”) y subordinados a los intereses
geopolíticos del Estado de Israel y su instrumento servil, el gobierno de los
Estados Unidos. La política exterior de los Estados Unidos, tal como han
demostrado con tanta valentía como rigor académico los profesores John J.
Mearsheimer y Stephen M. Walt, está diseñada, controlada y dirigida en función
de los intereses expansionistas del Estado de Israel por el lobby israelí: es
decir, esa amplia y poderosa coalición de organizaciones sionistas y pro sionistas
con base en Washington D.C y en Nueva York, entre las cuales se destacan el
AIPAC (American Israel Public Affairs Committee), la ADL (la Antifamation
League), el WINEP Washington Institute for Near East Policy, la CUFI (Christians
United for Israel) y mas de ochenta poderosas fundaciones y “think tanks” (the
American Enterprise Institute) llamados neoconservadores, agentes y operadores
pro israelíes en las universidades más importantes y en los medios de
comunicación, que ejecutan las políticas decididas en los niveles más altos del
poder, con total desprecio de los verdaderos intereses del pueblo
norteamericano.
Desde una perspectiva católica, la
carta de marras del Sr Horvat es interesante pues pone de manifiesto varias
cosas:
1. la obsecuencia y el desvergonzado
alineamiento de la TFP, una institución que se dice católica, con el más craso
americanismo, con los intereses del gran capitalismo anticristiano y el
neoconservadorismo pro sionista.
2. Diciéndose católica, la TFP, a través de señor Horvat no
vaciló en manipular escandalosamente la verdad y contradecir los dramáticos
llamados que el Papa Juan Pablo II hizo entonces en contra de una declaración
de guerra, y lo metió gratuita e injustamente en una bolsa que caracteriza como
“coro de socialistas, clérigos liberales,
pacifistas radicales, anarquistas y organizaciones no gubernamentales de
izquierda”.
3. La TFP y otras
organizaciones católicas americanistas conservadoras en los Estados Unidos
vivieron durante décadas de la cruzada anticomunista. Después de la caída del
muro, reconvirtieron su bandera anticomunista en una cruzada contra el Islam. Su
conducta fue análoga a la de los hermanos Foster y Allen Dulles ‒gerentes
políticos del Establishment‒ cuando en 1953 murió Stalin y desapareció el
“cuco” que les era imprescindible para galvanizar aliados en la Guerra Fría,
que ellos mismo impulsaban. Decidieron entonces prolongarla por diversos medios
a fin de justificar la expansión del imperio judeo masónico americanista del
cual se consideraban garantes. (David Talbot. The Devil's
Chessboard. Allen Dulles, the CIA and the Rise of America's Secret
government. HarperCollins
Publishers. 2015).
4. Así como la TFP,
con ropaje tradicionalista, en general calla las raíces judaicas mesiánicas del
comunismo y del marxismo, y siempre las del capitalismo liberal (padre putativo
del primero), también hoy calla que son el Estado de Israel y las fuerzas
sionistas y pro sionistas neoconservadoras americanistas las que,
instrumentando la política exterior de los EE.UU, han generado el caos y la
desesperación inmigratoria en y hacia Europa.
Luis
Alvarez Primo
Bella
Vista, 30 de agosto de 2017
Festividad de Santa Rosa de LIma
(*) Carta de John Horvat II, Vice presidente de
la TFP en los Estados Unidos en apoyo a la guerra contra Irak del Presidente
George W. Bush. (Mi traducción)
9 de marzo de 2003
Señor George W. Bush
Presidente de los
Estados Unidos de América
Casa Blanca
1600
Pennsylvania Ave., N.W.
Washington,
D.C. 20500
Estimado Señor
Presidente:
Le escribo para
expresar el entero apoyo de la TFP a las FuerzasArmadas que Ud, como Comandante
en Jefe, ha enviado a combatir contra el régimen de Saddam Husseim en Irak.
Tal como Ud ha dicho
con frecuencia, los Estados Unidos, como nación soberana, tiene el derecho a
declarar la guerra, cuando su pueblo, su integridad territorial, o sus
intereses son atacados o amenazados. Nuestra soberanía nos permite tomar esta
decisión con independencia de los organismos internacionales.
Más aún, el derecho
natural no distingue entre guerra defensiva u ofensiva. Es suficiente que la
amenaza sea real e intimidante. El mismo derecho apoya la facultad de un estado
soberano de concurrir en ayuda de un pueblo oprimido que sufre bajo el yugo de
un régimen injusto, y, según las circunstancias, este derechio natural puede
obligar en virtud de la caridad.
Los ataques del 11 de
septiembre pusieron de manifiestola existencia de un enemigo cuyos ideólogos
proclaman su objetivo descaradamente: el exterminio de los Estados Unidos y de
la civilización Occidental.
Sin embargo, a través
del mundo un coro de socialistas, clérigos liberales, pacifistas radicales,
anarquistas y organizaciones no gubernamentales de izquierda no sólo impugnan
la causa de esta guerra, sino el mismo derecho de los Estados Unidos a
declararla. Esta posición es inaceptable puesto que deshonraría a los Estados
Unidos dejánlo inherme frente a una amenaza muy real.”
