jueves, 4 de julio de 2019

ANEXO IX. AVIÓN AERMACCHI MB-339A



El Aermacchi MB-339 es un avión de ataque ligero y entrenamiento militar, construido por la corporación de ingeniería aeroespacial italiana Alenia Aermacchi, subsidiaria de Finmeccanica, fundada en Roma en 1948.
Desarrollado para reemplazar al Aermacchi MB-326, comenzó a ser empleado por la Armada Argentina a partir de 1980, cuando ordenó diez unidades destinadas a reorganizar una división de entrenamiento y adaptación para pilotos en aviones de ataque ligero.
Las nuevas unidades fueron entregadas en 1981 y con ellas quedó reforzada la dotación de siete MB-326GB, de la 1ª Escuadrilla de Ataque con asiento en el Arsenal Naval de Punta Indio, provincia de Buenos Aires. Hasta marzo 1982, la unidad era el único componente 4ª Escuadra Aeronaval.

PERÓN ORDENA ANIQUILAR A LA SUBVERSIÓN

Perón y su esposa asisten al velatorio del coronel Camilo A. Gay y su esposa
en el Regimiento de Granaderos a Caballo "Gral. San Martín". A la izq. el
teniente general Leandro Anaya y su señora. Junto al primero mandatario, el
coronel Jorge Felipe Sosa Molina, jefe de la unidad militar

(Imagen: La Nación")

Ni bien tomó conocimiento de lo acontecido, Perón llamó a una reunión de emergencia en la quinta presidencial de Olivos. La misma se formalizó a las 10:40 y a ella asistieron, además de María Estela Martínez, el embajador Benito Llambí, José Ber Gelbard, Ángel Federico Robledo, José López Rega, los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, el titular del SIDE, Jorge Osinde; el jefe de la Casa Militar y el coronel Vicente Damasco. Paralelamente, en el Edificio Libertador, altos oficiales hacían lo propio para evaluar los hechos y adoptar medidas.
Durante el cónclave realizado en Olivos, Perón brindó detalles de lo sucedido y anunció un mensaje a la Nación para las 21:00 horas.
Finalizado el encuentro en el Comando en Jefe del Ejército (12:45), los mandos castrenses emitieron un comunicado dando cuenta de lo ocurrido.


REUNIÓN

En la mañana del 16 de diciembre, el grupo encabezado por Fidel Castro se desplazaba por una plantación de café, intentando alcanzar la finca “El Salvador”, en cercanías de Cinco Palmas, uno de los puntos seleccionados por la red de recepción para el reagrupamiento de la columna en caso de disperción. Habían caminado toda la noche y se hallaban exhaustos, después de dejar atrás una pronunciada pendiente plagada de obstáculos.
Sin mediar palabra, el comandante alzó su brazo derecho en señal de alto y sus dos compañeros se detuvieron. Comenzaba a aclarar y el día parecía despejado.
Delante de ellos, visible entre el follaje, se distinguía una casa a la que todo parecía indicar que se acercaban por la parte posterior.
El jefe del grupo miró su reloj y cuando vio que eran las 07.00, les ordenó a sus hombres buscar un lugar donde acampar y tomar precauciones. Mientras lo hacían, apareció un campesino que dijo llamarse Mongo López y ser el dueño de aquellas tierras, un individuo en extremo amable que ante las requisitorias de Fidel, procedió a dar algunas indicaciones.
Según explicó, se hallaban en la finca “El Salvador”, y él mismo era uno de los tantos campesinos incorporados a la red de colaboradores por Celia Sánchez, encargado por ella de proveerles alimento e información.

ATAQUE A LA GUARNICIÓN MILITAR DE AZUL


1974 comenzó de la peor manera. El 19 de enero, una brigada del ERP, comandada por Enrique Gorriarán Merlo y Hugo Irurzún atacó la Guarnición Militar de Azul, una de las unidades más poderosas del país, en cuyos cuarteles tenían su asiento el Regimiento de Caballería de Tanques 10 “Húsares de Pueyrredón” (C-10) y el Grupo de Artillería Blindado 1 “Coronel Martiniano Chilavert”.
La acción sirvió para mostrar a la opinión pública y sobre todo al gobierno que la guerrilla no había depuesto su actitud y lo más importante, tenía capacidad para acometer acciones cada vez más arriesgadas.
La unidad distaba a 250 kilómetros de la Capital Federal, la conformaban 2000 efectivos y disponía de un poderoso arsenal que incluía dotaciones de fusiles FN FAL y FAP, ametralladoras ALAM calibre 7,65 mm, Browning y MAG calibre 7,62 mm; ametralladoras pesadas Browning M2 calibre 12,7 mm, morteros Brandt de 81 y 120 mm, cañones Oerlikon de 20 mm y Czekalski sin retroceso de 105 mm., además de los modernos tanques AMX-13 de origen francés con los que se reemplazaron a los M4 Sherman que operaban en nuestro país desde 1947 y habían intervenido en las acciones militares de 1955, 1962 y 1963.
La unidad se he hallaba ubicada al sudoeste de la ciudad y abarcaba unas 40 hectáreas distribuidas a lo largo de 5 cuadras de frente por 40 de fondo, con su acceso principal sobre Av. General Güemes 65.

EL LARGO CAMINO A LA SIERRA

Los días que siguieron a la emboscada de Alegría de Pío fueron desgastantes y confusos.
Mientras el cañaveral ardía, grupos de combatientes que no superaban la media docena de hombres, huían en diferentes direcciones, perdiendo contacto entre sí.
Los soldados de Batista tomaron varios prisioneros y los ejecutaron en el mismo lugar o durante la marcha hacia sus campamentos, después de someter a algunos a breves interrogatorios1.
El grupo de Almeida, del que formaban parte el Che, Ramiro Valdés, Chao y Benítez, se extravió en un terreno pedregoso y estuvo vagando sin rumbo durante dos días, en busca de un camino.
Chao, que era veterano de la guerra civil española, advirtió sobre el peligro de deambular por territorio desconocido ya que de persistir en esa actitud, lo más probable era que cayesen en una emboscada y fuesen aniquilados.
Fue el Che quien sacó al grupo del atolladero al sugerir avanzar de noche. Así se hizo, tomando a la Estrella Polar como guía y de esa manera, pudieron reanudar la marcha, intentando poner la mayor distancia posible con el enemigo.

ANEXO VIII. AVIÓN IA-58 PUCARÁ

A mediados de 1967, el comando e la Fuerza Aérea Argentina (FAA) envió una circular al Área Material de la Fábrica Militar de Aviones (FMA), provincia de Córdoba, solicitando un avión de ataque y apoyo táctico polivalente, que dispusiera de gran maniobrabilidad y fuera capaz de operar desde pistas de tierra y/o dimensiones reducidas. En una palabra, se necesitaba una aeronave de combate destinada a cubrir las nuevas exigencias estratégicas que en líneas generales, consistían en tareas de reconocimiento ofensivo a baja altura en condiciones marginales, ataque de uso múltiple y apoyo de fuego cercano a fuerzas de superficie.
Un pormenorizado estudio preliminar demostró la viabilidad del proyecto y de esa manera, finalizando el año, se le encomendó al equipo técnico del Departamento de Producción de la FMA, dirigido por el ingeniero aeronáutico Héctor Eduardo Ruiz, la puesta en marcha de los trabajos.

APARECE LA TRIPLE A

Perón desata el terrorismo de Estado

Córdoba. La imagen capta a un escuadrón de la Triple A a punto de entrar en acción


El 21 de noviembre de 1973, el senador radical Hipólito Solari Yrigoyen llegó al garaje de Marcelo T. de Alvear 1272 con la intención de retirar su automóvil.
Camino al ascensor saludó a Bruno de Vita, el encargado del estacionamiento y una vez dentro oprimió el botón que lo condujo hasta el primer piso.
Solari Yrigoyen, descendiente de figuras ilustres de la historia nacional1, se detuvo junto a su modesto Renault 6 patente U-13352, estacionado en la cochera 621, extrajo las llaves de su bolsillo y abrió la puerta. Sentado frente al volante, se desabrochó el saco, acomodó su portafolio en el asiento contiguo, miró su reloj –eran las 12:50- y procedió a encender el motor.
Bruno de Vita se encontraba en la planta baja, supervisando la labor de los diez empleados a su cargo cuando una terrible explosión sacudió el edificio hasta los cimientos. Seguido por varios empleados corrió rampa arriba y se introdujo en la nube de humo que cubría el nivel superior2.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo cuando vio el Renault completamente destrozado, con la parte delantera en llamas y varios autos dañados a su alrededor. Sin embargo, lo único que le interesaba era el estado del senador.
Solari Yrigoyen yacía inmóvil en el interior. Presentaba grave quemaduras y tenía las piernas prácticamente destrozadas.

ALEGRÍA DE PÍO


Dos días después del desembarco, el grupo rebelde aún intentaba reagruparse y recuperar fuerzas.
Los guerrilleros se habían desplazado unos pocos kilómetros hacia el este, en dirección a Sierra Maestra y seguían sin encontrar agua y alimentos. Fuera de la cabaña de Pérez Rosabal y de alguno que otro bohío abandonado1, no se veía nada salvo la espesura y los pantanos.
La noche del 4 de diciembre acamparon junto a uno de los interminables cañaverales que se extendían por la región, más allá de un conjunto de rocas afiladas, semicubiertas por el follaje y al cabo de unos minutos, se quedaron todos dormidos.
El Che apuntaría en su diario que, faltos de experiencia, saciaban el hambre y la sed comiendo cañas a la orilla del camino y que los restos que dejaban detrás, servirían para orientar a las tropas regulares.
Lo que ignoraba el grupo rebelde era que el campesino que les había servido de guía se había alejado mientras dormían para advertir a los guardias de su presencia.

ANEXO VII. CAÑÓN SOFMA 155 mm




CAÑÓN CITEFA MODELO 77 L33 (SOFMA 155 mm)

Para reemplazar a las antiguas pieza de artillería remolcadas Schneider Modelo 1929 L30 de 155mm, M-114 y las auto propulsadas AMX Mk.F3 del mismo calibre, el Instituto de Investigación Científica y Técnica de las Fuerzas Armadas (CITEFA) comenzó a trabajar en un diseño basado en cureñas capaces de adaptarse a la sección superior del cañón SOFMA que equipaba a los AMX Mk.F3. De ese modo, se dio origen al L33 X1415 CITEFA Modelo 77 de 155 mm, aprobado por las autoridades del Ejército Argentino como pieza estándar.
Con sus 10,12 metros de longitud y 43 kilogramos de peso, dispone de un freno de boca de doble deflector y un mecanismo de cierre de tornillo ubicados en el interior de la sección más baja, formando la conexión con las muñoneras de la cuna y la cureña de tipo bimástil y construcción sólida, con un afuste fabricado en acero soldado y mecanismos de dirección y alza. 

LOS ÚLTIMOS MESES DEL AÑO

El Ford Fairlane de John Swint luego del atentado
(Imagen: "La Nación")

El Operativo Dorrego fue una suerte de “alto el fuego” al que no todas las agrupaciones subversivas adhirieron.
El ERP no se plegó a la movilización, como tampoco las FAP, de ahí que los ataques, secuestros, torturas, asaltos a camiones de alimentos, desarmes de policía, copamientos, izamiento de banderas partidarias, toma de fábricas, bombas, apoyo a las huelgas, manifestaciones y reclamos, continuasen al mismo ritmo.
Noviembre no fue la excepción y los atentados continuaron sucediéndose a ritmo vertiginoso.
En lo que a Perón se refiere, siguió mostrando su inclinación hacia la derecha y una de las formas que tuvo de hacerlo fue avalar las dictaduras que regían a los países vecinos.
El 13 de noviembre recibió en visita oficial al general Hugo Banzer Suárez, presidente de facto de Bolivia, quien gobernaba ese país desde el 21 de agosto de 1971, luego de derrocar con un golpe de Estado a Juan José Torres, también militar, quien se encontraba asilado en Buenos Aires desde hacía algún tiempo.
Banzer llegó al Aeroparque Metropolitano en compañía de su esposa, Yolanda Prada y una nutrida comitiva integrada por ministros y altos jefes militares. Lo hizo a las 12:30 en el cuatrimotor presidencial Douglas DC-6, para ser recibido por un Perón extremadamente sonriente, que no dudó en estrecharle amistosamente la mano y pasar revista a las tropas junto a él. Lo acompañaban María Estela Martínez, los miembros de su gabinete (a excepción del ministro Robledo), los comandantes de las tres fuerzas, el jefe de la Casa Militar, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, los vicepresidentes primeros de las cámaras de diputados y senadores y el cardenal primado.

EL DESEMBARCO


Eran las 5.40 horas del 2 de diciembre, cuando los hombres apiñados en la bodega del “Granma” sintieron un fuerte sacudón bajo sus pies. La nave había tocado fondo en un banco de arena de la playa Los Cayuelos, situada a 2 kilómetros al sudoeste de Las Coloradas poniendo fin a su recorrido.
Hasta pocas horas antes, Celia Sánchez había hecho guardia junto a varios hombres, en espera de los expedicionarios pero se había retirado al ver que no llegaban, llevándose los tres camiones y dos jeeps en los que pensaba conducirlos hasta la Sierra.
El lugar era realmente lóbrego, un sitio pantanoso y selvático, nada adecuado para un desembarco y mucho menos, para ser descubiertos por las fuerzas gubernamentales pues abundaban  las ciénagas y manglares, con nubes de insectos revoloteando sobre la fronda y todo tipo de alimañas acechando entre el follaje.
Poco antes de llegar, Fidel Castro había dividido su fuerza en tres pelotones de 22 hombres cada uno y organizado un estado mayor diecinueve miembros. El Che Guevara, era uno de sus integrantes y con el grado de teniente, tenía a su cargo las tareas sanitarias; Raúl, era capitán, a cargo de la retaguardia y Ñico, ostentando el mismo rango, del pelotón del centro.

ANEXO VI. MISIL EXOCET AM.39


El Exocet es un misil antibuque desarrollado por la división de Armas Tácticas de la compañía francesa Aeroespatiale (actualmente parte de Euromissile/EADS).
Se trata de un artefacto que no requiere ser guiado después de su lanzamiento mediante iluminación del objetivo y puede alcanzar su blanco sin necesidad de que el lanzador permanezca en línea visual con el mismo.
El proyectil realiza su recorrido rozando la cresta de las olas, a unos 10 m de altitud. Cuando se aproxima al blanco, puede descender hasta los 3 m o, por el contrario, elevarse rápidamente para evadir los sistemas antimisiles y precipitarse sobre él desde arriba.

EL OPERATIVO DORREGO. UNA TREGUA EN LA LUCHA

Soldados y militantes trabajan en conjunto
(Imagen: "El Descamisado")

De aquella Argentina demencial y anarquizada se podía esperar cualquier cosa menos un operativo conjunto que tuviera las Fuerzas Armadas con la JP, los montoneros, las FAR, la Juventud Universitaria Peronista y otras agrupaciones subversivas trabajando codo a codo por el bien común. Sin embargo, tamaño desatino ocurrió.
En la antigua Grecia, cada cuatro años se disputaban las olimpíadas, una serie de competencias atléticas a las que cada región y ciudad-estado, enviaba sus representantes. Durante ese período, que duraba entre cinco días y una semana, se ponía en práctica la Ékécheiria, ordenanza que establecía una tregua entre los diferentes reinos y estados griegos, para que los atletas pudiesen viajar a Olimpia y la población asistir a los juegos. Sólo una invasión extranjera podía quebrarla.
Más de dosmil años después, los irlandeses implantaron algo similar durante la disputa del campeonato de rugby de las Cinco Naciones (años después ampliado a seis con la inclusión de Italia). Durante ese tiempo, desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial hasta la década del ochenta, los habitantes de Éire dejaban sus diferencias a un lado, detenían la lucha y se unían para apoyar a su equipo, conformado por jugadores de ambos ladDe aquella Argentina demencial y anarquizada se podía esperar cualquier cosa menos un operativo conjunto que tuviera las Fuerzas Armadas con la JP, los montoneros, las FAR, la Juventud Universitaria Peronista y otras agrupaciones subversivas trabajando codo a codo por el bien común. Sin embargo, tamaño desatino ocurrió.
En la antigua Grecia, cada cuatro años se disputaban las olimpíadas, una serie de competencias atléticas a las que cada región y ciudad-estado, enviaba sus representantes. Durante ese período, que duraba entre cinco días y una semana, se ponía en práctica la Ékécheiria, ordenanza que establecía una tregua entre los diferentes reinos y estados griegos, para que los atletas pudiesen viajar a Olimpia y la población asistir a los juegos. Sólo una invasión extranjera podía quebrarla.
Más de dosmil años después, los irlandeses implantaron algo similar durante la disputa del campeonato de rugby de las Cinco Naciones (años después ampliado a seis con la inclusión de Italia). Durante ese tiempo, desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial hasta la década del ochenta, los habitantes de Éire dejaban sus diferencias a un lado, detenían la lucha y se unían para apoyar a su equipo, conformado por jugadores de ambos lados de la frontera.
En octubre de 1973, pasó algo similar en la Argentina.
 
En el mes de junio de 1973 fuertes lluvias anegaron vastos sectores de la provincia de Buenos Aires. Sus consecuencias fueron catastróficas, 3000 evacuados, 2.000.000 de hectáreas anegadas, cosechas y hacienda perdidas, viviendas, escuelas y establecimientos arrasados, ciudades y pueblos aislados por las crecidas, toneladas de trigo, girasol, maíz y sorgo arruinados y las tierras más fértiles del mundo inutilizadas para el cultivo, la cría y la producción. Fue necesario derivar 300.000 cabezas de ganado vacuno a La Pampa e iniciar un vasto operativo destinado a rescatar a las víctimas del meteoro, muchas de las cuales lo perdieron todo.
Ante ese cuadro de situación, el gobernador Oscar Bidegain creó por decreto la Comisión de Emergencia destinada a la zona centro-oeste de nuestro primer estado, la cual quedó constituida por personal de los ministerios de Agricultura y Ganadería, Economía y Bienestar Social; Dirección Nacional de Vialidad, Dirección de Hidráulica, Defensa Civil y el Banco de la Provincia de Buenos Aires junto a las comunas de 25 de Mayo, Pehuajó, 9 de Julio y Carlos Casares.
Al ver que los fondos provinciales no alcanzaban a cubrir tamaña movilización, el titular del Ejecutivo solicitó ayuda, efectuando un llamado a la solidaridad destinado a obtener alimentos, medicamentos, colchones, frazadas, indumentaria y todo lo necesario para llevar auxilio a los damnificados. El pedido iba dirigido especialmente al gobierno nacional, pero de él se hicieron eco, también, la CGT, la CGE y las asociaciones del campo.
Entre quienes primero acudieron al llamado, se encontraban las Fuerzas Armadas y de Seguridad, con el Ejército a la cabeza; la JP, la JUP, los montoneros y las FAR, que habrían de trabajar codo a codo con sus mortales enemigos militares, policías y “oligarcas”, durante casi todo el mes de octubre. Fue una suerte de “alto el fuego” destinado a unir esfuerzos en beneficio de los más necesitados.
4 de octubre de 1973. Se pone en marcha el operativo
(Imagen: "El Descamisado")

A instancias del teniente general Carcagno y su principal asesor, el coronel Juan Jaime Cesio, Bidegain puso en marcha el Plan Provincial de Reconstrucción Nacional Gobernador Manuel Dorrego, que habría de abarcar cuatro zonas bien delimitadas; la primera: Bragado, 9 de Julio, 25 de Mayo y Saladillo; la segunda: Carlos Casares, Pehuajó, Bolívar y Gral. Alvear; la tercera: Junín, Lincoln, Gral. Viamonte y Gral Pinto y la cuarta: Trenque Lauquen y Carlos Tejedor.
Para cubrirlas, el Ejército desplegó 3944 hombres pertenecientes a la X Brigada de Infantería y la I Brigada de Caballería, apoyados por 800 ciudadanos. Tamaño caudal humano fue distribuido de la siguiente manera: para la Zona I, 2300 soldados y 400 civiles; para la II, 1152 soldados y 300 civiles; para la III, 300 efectivos y 50 civiles y para la IV, 192 soldados y 50 civiles.
El planeamiento y la dirección del operativo estuvieron a cargo del general Eduardo Ignacio Betti y su ejecución a la de su par, Albano Eduardo Harguindegy.
La solicitada que publicó el gobierno bonaerense anunciando la puesta en marcha de los trabajos decía:

EL 30 DE NOVIEMBRE EN SANTIAGO DE CUBA

Arde el edificio central de Policía en Santiago de Cuba, producto de las bombas molotov

Mientras el “Granma” navegaba hacia la provincia de Oriente, el 30 de noviembre de 1956 se produjo en Santiago de Cuba un alzamiento popular, encabezado y organizado por la dirigencia de la Acción Nacional Revolucionaria (ANR) que lideraba Frank Pais1.
La revuelta debía coincidir con el desembarco de los combatientes castristas pero como la travesía se había demorado, los rebeldes, de acuerdo a los planes, decidieron iniciar la insurrección, apoyada por acciones simultáneas en otros puntos de la región.
Como se recordará, Frank País había viajado a México en dos oportunidades, la primera en agosto y la segunda en octubre, con el objeto de coordinar con Fidel Castro las medidas a adoptar.
Después de un profundo análisis de la situación, ambos dirigentes llegaron a la conclusión de que era imperioso desencadenar la revuelta en Santiago, para atraer hacia allí a las fuerzas armadas de Batista y mantenerlas aferradas en combate, mientras los combatientes desembarcaban. Eso les daría la posibilidad de establecer una cabeza de puente y dese allí comenzar las acciones.
 

ANEXO V. INDICIOS DE GUERRA


Como toda nación que se dispone a lanzar un ataque, la Argentina inició aprestos desde el momento mismo en que el Proceso de Reorganización Nacional llegó al poder. 
El desembarco en las Sándwich del Sur, en noviembre de 1976, fue la primera señal. En esa ocasión, Inglaterra no reaccionó y eso envalentonó a los altos jefes militares, quienes, de manera inmediata, se abocaron a trazar planes para emprender nuevas campañas. En 1978 fue el turno de Chile. 
Las islas del Canal de Beagle, que a la Argentina no le correspondían, fueron el argumento del que se valieron para avanzar en esa dirección. La disputa databa de 1970 y fue llevada a la justicia internacional, un tribunal arbitral se hizo cargo del tema y tras varios años de estudios, análisis y deliberaciones, falló a favor de Santiago, reconociéndole su jurisdicción sobre los mencionados territorios más una inmensa proyección marítima de 200 millas náuticas al este del Canal, que le devolvía la bioceanidad que había perdido definitivamente con la firma del célebre tratado de 18811. 

OCTUBRE NEGRO

Perón dispone la expulsión de todo funcionario marxista o proclive a esa ideología del partido y la administración pública

A comienzos de octubre, más precisamente el día 2, el gobierno anunció que antes de la asunción de Perón, debían ser expulsados todos los funcionarios de filiación marxista “o proclives a ella”, tanto de las filas del movimiento, como las dependencias gremiales, los gobiernos provinciales y los municipales. La directiva emanaba del gobierno federal y aclaraba que a partir de esa fecha, el Poder Ejecutivo iba a ser respetuoso de las jurisdicciones regionales, pero que no toleraría infiltraciones de ninguna índole. Los problemas internos de cada provincia deberían tratarse a nivel local, a través de los organismos partidarios, sin ser ventilados públicamente y cuando un funcionario no estuviese de acuerdo con otro en algún punto, debería exponer el tema ante el de mayor jerarquía a efectos de que las denuncias fuesen canalizadas por las vías correspondientes, sin alteración del orden.
Las ocupaciones y todo tipo de acto coercitivo destinados a obtener soluciones por la fuerza iban a ser severamente castigadas y en cada provincia se adoptarán medidas para coordinar el accionar de las fuerzas policiales a efectos de imponer el orden, combatiendo con eficacia la delincuencia organizada.
Ese mismo día, mientras Perón visitaba la CGT en compañía del ministro de Trabajo y el secretario general de las 62 Organizaciones, el gobierno dio comienzo a una intensa campaña contra la pornografía al tiempo que confiscaba e incineraba todo ejemplar de “Estrella Roja” y “El Descamisado” que todavía se encontrasen a la venta en los kioscos.
El día anterior, conociendo de antemano tales directivas, Jorge Taiana, le pidió la renuncia a Rodolfo Puiggrós, rector-interventor de la Universidad de Buenos Aires, quien la hizo efectiva en forma personal a las 15:00, luego de apersonarse en el Ministro de Cultura y Educación de la Nación. La reacción no se hizo esperar y durante esa misma jornada, se organizó una conferencia de prensa en la cual el decano de Arquitectura, Alfredo Ibarlucea, leyó una carta enviada por sus colegas a Perón, reivindicando la gestión del funcionario saliente:

JASÓN Y LOS ARGONAUTAS

El "Granma" en aguas abiertas

La noche del 24 al 25 de noviembre de 1956, una embarcación solitaria se desplazaba bajo la lluvia, sobre las movidas aguas del río Tuxpán.
Llevaba las luces apagadas y los motores a media máquina, lo que sumado al silencio de radio, la hacía apenas perceptible.
A bordo, una legión de hombres barbudos se apiñaba en sus bodegas, entre cajas de madera, bolsas, barriles y mochilas, todos ellos atentos y pendientes del más mínimo detalle.
En el puente de mando, media docena de individuos seguían las incidencias del trayecto casi sin pronunciar palabra. El más alto y corpulento era su jefe, suerte de moderno Jasón, líder indiscutido de aquellos argonautas que partían hacia un destino incierto en pos del Vellocino de Oro, en este caso, el fin de una dictadura y la “libertad” de su tierra. Iban convencidos de que su causa era justa, auténtica, decididos a derrocar a un tirano sanguinario y desencadenar la guerra civil.

ANEXO IV. DIÁLOGO ENTRE BELAÚNDE TERRY Y GALTIERI. 1 DE MAYO DE 1982



EXTRACTOS DEL DIÁLOGO ENTRE EL PRESIDENTE DE PERÚ, FERNANDO BELAÚNDE TERRY Y LEOPOLDO FORTUNATO GALTIERI LA NOCHE DEL 1 DE MAYO TRAS EL FRACASO DE LAS GESTIONES DE PAZ DEL SECRETARIO DE ESTADO NORTEAMERICANO ALEXANDER HAIG*


Belaúnde Terry: Este es el texto que ha salido de una conversación en la que el propio secretario de Estado se mostró muy deseoso de poder llegar a algo concreto mañana a su diálogo con el señor Pym […]

PERON AL PODER

Perón luciendo uniforme. Otra señal para los montoneros

El miércoles 26 de septiembre, la ciudadanía seguía a través de los medios informativos las vicisitudes del sepelio de Rucci y las investigaciones que se llevaban a cabo para dar con sus asesinos.
Ese día, pasadas las 14:00 horas (2 p.m.), un automóvil Rambler color azul se detuvo frente al edificio de Blanco Encalada 3422, pleno barrio de Belgrano “R”, y de él descendieron cuatro sujetos jóvenes, correctamente vestidos, quienes se dirigieron sin prisa, hacia la puerta.
Actuando siempre con tranquilidad se detuvieron en el palier y uno de ellos oprimió el botón “B” del tercer piso, en espera de ser atendido.
Enseguida se escuchó una voz masculina preguntando quién era. El sujeto dio un nombre y su interlocutor le dijo entonces que aguardara un momento.
-Sí, enseguida bajo.

APRESTOS FINALES

El "Granma" navega por el río Tuxpán

Poco antes de Ernesto saliera de prisión, Ulises Petit de Murat y el guatemalteco Alfonso Bauer Paiz intentaron interceder para obtener su liberación. Hilda, por su parte, quiso acudir al tío de su marido, el almirante Raúl A. Guevara Lynch, embajador argentino en Cuba, pero el Che rechazó todos los ofrecimientos, argumentando que quería el mismo trato que se les daba a sus compañeros cubanos.
Una vez fuera, siguiendo órdenes de Fidel, Calixto y él se dirigieron a Ixtapán de la Sal, una localidad a 135 kilómetros al sudoeste de la capital y allí se alojaron en un hotel con nombres falsos, en espera de nuevas directivas.
Permanecieron en ese pueblo cerca de tres meses y solo se trasladaron a la ciudad de México en escasas oportunidades.
Siguiendo el relato de Jon Lee Anderson, a principios de septiembre pasaron a Toluca, buscando un clima más benigno para el asma de Ernesto y tras una breve estadía, siempre siguiendo indicaciones de Castro, continuaron a Veracruz, donde debían reunirse con el resto de los expedicionarios. Fue el rencuentro con varios compañeros, después de meses de separación; sin embargo, la estadía no se prolongó demasiado ya que pocos días después regresaron a la capital, para alojarse en otra de las tantas casas-refugio que la legión había alquilado, en este caso, una muy cerca del santuario de la Virgen de Guadalupe, en el barrio norteño de Linda Vista.

ANEXO III. DIÁLOGO ENTRE GALTIERI Y REAGAN. 1 DE ABRIL DE 1982



DIÁLOGO ENTRE LOS PRESIDENTES DE LOS ESTADOS UNIDOS Y LA ARGENTINA, RONALD REAGAN Y LEOPOLDO FORTUNATO GALTIERI, LA NOCHE DEL 1 DE ABRIL PREVIA A LA INVASIÓN A LAS ISLAS MALVINAS*



Reagan: Señor presidente, he sido informado de que la Argentina invadirá mañana las islas Malvinas. Conozco a la señora Thatcher y sé que es muy decidida. Contesta todo acto de fuerza con más fuerza. Sé que este es un tema muy sensible para la Argentina. Nosotros deseamos construir una relación duradera con la Argentina, Brasil, México y otros países. Y como usted sabe, tenemos una relación muy cercana con el Reino Unido. Debo advertirle que si hay fuerza, Gran Bretaña responderá con la fuerza y nuestras relaciones serán difíciles por la opinión pública adversa de mi país. 

GUERRA ABIERTA A LA IZQUIERDA

Un Perón apesadumbrado llega a la sede central de la CGT donde se velan los restos de Rucci. A la izquierda, de barba, su custodio Rodolfo Almirón (Imagen: "La Prensa")

Perón no daba crédito a lo que había sucedido y como el general Iñíguez, estaba convencido que los autores del atentado habían sido militantes del ERP. Sin embargo, había un dejo de duda en su fuero interno y necesitaba confirmar la versión. La tarde anterior, el jefe de Policía había ofrecido una breve conferencia de prensa en el Departamento Central confirmando con falsa seguridad que la agrupación guevarista era la responsable.
Presionado por Perón, Lastiri llamó a su despacho al verborrágico Julio Bárbaro y a la poco agraciada militante Nilda Garré, diputados nacionales ambos y en presencia de otros legisladores allegados a los montoneros, les manifestó la preocupación del conductor. 
-Compañeros –dijo el primer mandatario- los llamé porque el General está muy preocupado y nos pide que invitemos a los diputados más vinculados a Montoneros para que vayan al velatorio de Rucci y así se demuestre públicamente que el asesinato no fue obra de ellos.