jueves, 19 de diciembre de 2019

EL PROCESO DEL LIBERALISMO EN ARGENTINA



 El Proceso del Liberalismo en la Argentina
GUERRA CONTRAREVOLUCIONARIA

La Argentina forma parte del Occidente Cristiano porque su patrimonio espiritual, intelectual, político y social se ha constituido en sus principios e instituciones fundamentales, a través de la obra de España en América y de las primeras generaciones patricias, las que conquistaron la soberanía v realizaron su unidad nacional. La España de los Reyes Católicos, de Carlos V y Felipe II, es la más amplia expresión política de la Cristiandad Occidental. Las fundaciones del Descubrimiento y de la Conquista respondieron a un sentido católico y romano de la Política. La ciudad y la civilización indianas se construyeron alrededor de la Iglesia, en la forma de cabildos (municipios)^ gobernaciones y reinos. Se codificó el derecho español ajustándolo a las condiciones existenciales de América. Se levantaron universidades teológicas y jurídicas, conventos y monasterios, magistraturas e instituciones de gobierno, conforme al modelo de la metrópoli. Y la patria, en el sentido de la tradición viviente y del territorio estable, en el que nacieron los fundadores de nuestra soberanía política —Saavedra, San Martín, Belgrano, Deán Funes— era católica e hispánica, es decir, occidental. La ruptura con esa tradición mantenida y enriquecida a lo largo de 300 años de vida española y los primeros 50 años de vida argentina fue la obra de la generación liberal triunfante en Caseros.
FACUNDO de Sarmiento y las BASES de Alberdi documentan esa ruptura total con el pasado que el primero plantea en el esquema dialéctico o en la antítesis: "Civilización o Barbarie". Alberdi en el Capítulo XIV de las BASES declara categóricamente: "Con la revolución americana acabó la acción de la Europa española en este continente; pero tomó su lugar la acción de la Europa Anglo-Sajona". Y en el Capítulo XV agrega: "Queremos plantar y aclimatar en América la. libertad inglesa, la cultura francesa, la laboriosidad del hombre de Europa y de Estados Unidos". ".. .El pueblo de la caldera se ha improvisado alrededor de un ferrocarril, como en otra época se formaba alrededor de una Iglesia". En el Capítulo XXX insiste en que: "Necesitamos cambiar nuestras gentes incapaces de libertad por otras gentes hábiles para ella sin abdicar el tipo de nuestra raza original. . . suplantar nuestra actual familia argentina, por otra igualmente argentina pero más capaz de libertad, de riqueza y de progreso. . .". "La América del Sud posee un ejército para este fin, y es el encanto que ms hermosas y amables mujeres recibieron de su origen andaluz, mejorado por el cielo espléndido del Nuevo Mundo. Removed los impedimentos inmorales que hacen estéril el poder del bello sexo americano (se refiere al matrimonio católico), y tendréis realizado el cambio de nuestra raza. . .". "La Constitución debe ser hecha para poblar el suelo solitario del país de nuevos habitantes, y para alterar y modificar la condición de la población actual. Su misión, según esto, es esencialmente económica". "La Constitución próxima —alude a la que se sancionó en 1853— tiene una misión de circunstancias, no hay que olvidarlo". Quiere decir que las BASES de Alberdi postulan el cambio del ser nacional como condición imprescindible para la civilización y el progreso de la Nación. La organización constitucional debe hacerse para asegurar la ruptura y el desprendimiento con el pasado histórico. En lugar de plantear la integración del ser nacional con lo que le hace falta en el orden material —ciencia, técnica, industria— se quiere sustituir el hombre que hizo la Patria en soberanía por otro tipo humano, distinto hasta en la religión y en la raza. Y en cuanto al aluvión inmigratorio, en lugar de plantear una escuela nacional, profundamente católica y tradicionalista, para asimilar el ser nacional a las nuevas generaciones, se implantó en el 80 el laicismo escolar —ley de educación común 1420—, que significó el desarraigo, el descastamiento y la descristianización de las masas argentinas.
b. La Educación en la República Argentina
Toda revolución, lo mismo que toda restauración (reacción) comienza por la inteligencia. La inteligencia no es todo, pero es casi todo; en el hombre es el principio y el fin, porque el hombre tiene su principio y su fin en la VERDAD. El conocimiento y la verdad esenciales no son medios, sino que tienen valor de fin. Por eso n*o son verdades para usar, sino para servir. En el 80, se plantea el problema de la educación nacional en todos sus grados. Con la ley 1420, se introduce el laicismo escolar en la primaria; en el orden de la enseñanza media, el normalismo laicista y cientificista de Sarmiento se extiende a la formación'oficial de los futuros maestros y profesores argentinos. En el bachillerato, se prescindió de todo contenido religioso y humanístico, con un plan de estudios vertebrado en las matemáticas y en las ciencias naturales. De donde el bachillerato viene a resultar el cultivo de un enciclopedismo oficial, que se agota en las ciencias del cálculo y que finalizan en el uso de las cosas. La Universidad con la vigencia de la Ley Avellaneda se reduce cada vez más a un conjunto de escuelas profesionales. Se procede radicalmente a la eliminación de la teología y (le la metafísica. Puede decirse sin temoT a equivocaciones que a partir del 80 la educación oficial argentina en todos sus grados deja de ser en absoluto el estudio de la eternidad y de lo que vida de eterno en las cosas para resolverse en el cultivo exclusivo de la ciencia de la cantidad y del accidente. Se confirma así el pensamiento de Estrada, publicado en el diario católico LA UNION de 1883: «demoler e improvisar» son dos vicios esencialmente revolucionarios y por desgracia esencialmente argentinos" 13. Para esa misma época en Le Play y el Liberalismo, LA UNION, 1880, citaba ya como consecuencia de la educación liberal, implantada en el país a través del normalismo positivista, del laicismo escolar, del bachillerato enciclopédico y de la universidad meramente profesional: "jóvenes que formaréis mañana las clases gobernantes de la sociedad argentina, enferma bajo la influencia de varias y depravadlas tradiciones: el autoritarismo laico del Rey Carlos III, la omnipotencia plebeya de Robespierre y el utilitarismo metódico del buen hombre Ricardo (libro de Benjamín Franklin). Añadid a esta triple inducción de extravagancias: él desdén por las ciencias morales y el vuelo creciente del escepticismo". Sólo a título de recuerdo mencionaremos que la primera escuela normal se abrió en 1870, con Sarmiento, en Paraná, para formar maestros capaces de desarrollar el nuevo plan educacional. Para ello, trajo maestros americanos y protestantes. Todo este proceso culmina lógica y fatalmente en la reforma bolchevique de la Universidad Nacional en 1918, proyección en nuestro país y en toda la América Latina, de la Revolución Comunista triunfante en Rusia en octubre de 1917. La Reforma Universitaria comporta, por un lado, una subversión total del orden jerárquico natural, con la implantación del gobierno tripartito que subordina la autoridad del profesor a la de los egresados y estudiantes; lo cual es un atentado contra la naturaleza de las cosas y contra el sentido común, que no se concibe siquiera en la misma Unión Soviética y se explica que así sea, porque esa subversión pertenece a la etapa de descomposición de las naciones cristianas, previa al asalto comunista del Poder. 13 Tomado de MISCELÁNEAS.  
Y junto con esta subversión en el gobierno de la Universidad, la indiferencia religiosa y el carácter antimetafísico, que definían a la Universidad del 80, se extrema en el ateísmo y el materialismo que domina la mentalidad actual de la clase dirigente argentina. La inmensa mayoría de los egresados universitarios, desde hace más de 40 años, acusan una neta mentalidad de sesgo marxista, aunque sus titulares pretendan ser anticomunistas. La Reforma Universitaria del 18 fue un acontecimiento americano, como repiten sus líderes desde entonces, y lo que estamos diciendo para nuestro país vale para toda América Latina. Por eso es que debemos afrontar esta lamentable conclusión: el Comunismo controla la mentalidad de la clase dirigente intelectual de toda América latina. Desde el Río Bravo hasta Tierra del Fuego, los equipos gobernantes están forjados en esa mentalidad liberal o marxista que es inevitablemente procomunista, salvo las excepciones que confirman la regla. Por eso es que en la revolución comunista de Cuba, coinciden el universitario y desertor argentino Guevara con los universitarios cubanos Dórticos y Castro, para no nombrar sino a los personajes más conocidos. Desgraciadamente la influencia negativa del espíritu liberal de nuestro normalismo y del espíritu marxista de nuestra Universidad se hace sentir agudamente aún en la educación intelectual que se imparte en los colegios privados, incluso católicos, donde la religión es una materia más, pero el resto de las asignaturas se cultivan en el mismo sentido laicista de los colegios oficiales. Ejemplo: el señor Castro es egresado del colegio jesuítico y Dórticos del de los maristas de Cuba. Tenemos que señalar también que la formación intelectual de los Cuadros de Oficiales y Suboficiales de las FF. AA. tampoco escapa a esta funesta influencia del magisterio oficial. Conclusiones: "Para enfrentar al comunismo con verdad y eficacia, lo primero que se debe hacer es la renovación de la mente de los ciudadanos y principalmente de aquellos que se preparan para la función dirigente. Esa- renovación de la inteligencia es perentoria, respecto de la cual todas las otras no son nada más que añadiduras. La inteligencia no es todo, pero es lo primero y principal, porque de lo contrario el problema del anticomunismo se resuelve en una simple represión policial, absolutamente inoperante por sí sola. La inteligencia dirige, orienta y regula la acción. Se trata de asumir conciencia de cuál es la mentalidad que preside la vida de la Nación y de todas las funciones responsables de su destino: Educación, Cultura, Fuerzas Armadas, etcétera. "Tal como enseñaba el Cardenal Pie en la Francia del siglo pasado, la tarea urgente, perentoria, imprescindible, es restaurar en Cristo las inteligencias, los corazones y las instituciones; porque de lo contrario, si omitimos las instituciones civiles, lo que se edifica por la mañana se destruye por la noche. Se comprende que así sea porque las instituciones: familia, escuela, universidad, FF. AA., fuerzas del trabajo, Estado, deben ser expresión objetiva de la mente restaurada en Cristo; si no es Cristo el que preside, su vacío lo ocupa el anti-Cristo, y el Comunismo es la doctrina y la praxis del anti-Cristo. "Y no se trata del retorno a una vaga espiritualidad cristiana o a un Cristo desencarnado del Verbo de Dios en todo lo humano, sino de la unión de lo sobrenatural con lo natural, la unión de la gracia y de la libertad en toda la vida y en toda la obra del hombre, tanto en el orden individual como político. "Al recordar la importancia por la lucha educacional no olvidemos que las masas miserabilizadas y proletarizadas nunca son protagonistas de la subversión; tan sólo son movidas instrumentalmente por dirigentes intelectuales y financieros, que proceden de las capas sociales superiores. Ej.: Revolución Francesa, Rusa, Brasil, Argentina, etcétera"14. Quedan expuestos en este esquema, los lineamientos generales de la doctrina negativa, que el liberalismo moderno ha venido desarrollando contra los principios de 14 Querol: EL COMUNISMO EN EL CAMPO EDUCACIONAL.