jueves, 19 de diciembre de 2019

III. LA CUESTION CHILENA



III. LA CUESTION CHILENA

La política demoliberal en sus 120 años de vigencia en nuestra Patria ha sido una manifiesta contradicción con la realidad argentina. En base al hombre egoísta se promulgó una Constitución Nacional, copiada casi totalmente de la que imperaba en Estados Unidos de Norteamérica y sin la menor preocupación por la realidad. La Argentina Oficial no se ha conformado al ser de la Nación, en ningún momento y en nada que fuera de significación vital para la Seguridad y el Desarrollo. En lo que se refiere a la Población, se procuró realizar la consigna de Alberdi: gobernar es poblar. Se promovió la inmigración masiva de italianos y españoles, pero la distribución demográfica se dejó librada al esquema colonial del país productor de materias primas para exportar e importador de productos fabricados en la Metrópoli. Así se explica que la vida entera de la Nación se desplazara y concentrara en el gran puerto de Buenos Aires. La política colonial del dejar hacer y dejar pasar a los intereses egoístas en juego y el espíritu de lucro no se ocupó jamás de asegurarse un trato de honor a cada uno de los habitantes, ni cuidó del Bien Común, ni buscó la grandeza de la Nación. La Soberanía, que es la expresión del señorío real, fue reemplazada progresivamente por la ficción de la Soberanía Popular, declamatoria, fraudulenta o ejercida en elecciones garantizadas, pero en todos los casos una ficción de señorío para encubrir un real sometimiento al Poder Internacional del Dinero. No se entiende, no se puede entender nada de lo que está ocurriendo en la Patria, si no se advierte que la pretendida soberanía popular es la máscara del servilismo de los poderes públicos al Imperialismo Financiero. Los padres de la Constitución Nacional de 1853 aceptaron integrar a nuestro inmenso país dentro de la economía británica, como agroexportador. De ahí que se valorizó exclusivamente la pampa húmeda y la confluencia de las vías de comunicación hacia los grandes puertos de ultramar; fue una nítida expresión de que las exigencias del Bien Común y los supremos intereses de la Nación no contaban para nada en la Argentina Oficial. La región montañosa que abarca la tercera parte de nuestro territorio continental fue abandonada a su suerte y terminó por ser un desierto argentino. Los pocos habitantes que están radicados hoy son en su mayoría chilenos o bolivianos. La Patagonia "no valía un barril de pólvora!' en la imagen despectiva de Sarmiento, fiel intérprete en el 80 de la conciencia pública. Si no fuera por el descubrimiento accidental de los yacimientos petrolíferos de Comodoro Rivadavia, a comienzos del siglo, habría quedado al margen del quehacer nacional o poco menos. La industrialización iniciada a raíz de la Primera Guerra Mundial no sólo modificó el esquema anterior sino que aumentó la concentración de la población en las ciudades y, sobre todo, en el Gran Buenos Aires, pero este proceso de concentración demográfica adquirió un ritmo vertiginoso en estos últimos 25 años. Perón fue el principal artífice de esta monstruosa acumulación urbana de la escasa población argentina, cuyo índice de natalidad es uno de los más bajos del mundo. En cuanto al territorio nacional, el resultado inevitable de esa distribución antinatural, antinacional y antieconómica de la población, ha sido el avance del desierto en la mayor parte de sil extensión. Y lo más grave es que la zona fronteriza, a lo largo de la Cordillera de los Andes, particularmente en la Patagonia, es un desierto humano, pero más todavía es desierto argentino. Frente a la rápida consolidación del Régimen Comunista en Chile, bien están las medidas militares que se han previsto en las tres Armas y que ya se encuentran en ejecución. Pero las armas no son suficientes, aunque sean el medio principal para garantizar la Seguridad Nacional. Ninguna guerra y, sobre todo la Guerra Subversiva, que es la más radical y total, se hace solamente con las armas.
Ha llegado el momento de denunciar el crimen de lesa Patria cometido en el país al no haberse cumplimentado y ampliado el propósito de colonizar y fomentar el desarrollo de una población estable en la región fronteriza, tal como se concretó en la primera Ley de Creación de la Gendarmería Nacional N° 12.367, sancionada por el Congreso argentino el 2 de agosto de 1938. Reviste una actualidad admonitoria leer el Capítulo VI, particularmente los artículos 46, 47, 48, 49, 50, 51, 52« 53. El artículo 46 establece: "El Ministerio de Agricultura pondrá a disposición del Ministerio del Interior y del Ministerio de Guerra, según corresponda y a medida que éstos lo requieran, las siguientes fracciones de tierras fiscales:
"a. Dos fracciones de 10.000 hectáreas cada una en el territorio de La Pampa, "b. Tres fracciones de 10.000 hectáreas cada una en el territorio de Río Negro, "c. Tres fracciones de 10.000 hectáreas cada una en el territorio de Neuquén. "d. Tres fracciones de 10.000 hectáreas cada una y una de 5.000 hectáreas en el territorio del Chubut. "e. Tres fracciones de 10.000 hectáreas cada una en el territorio de Santa Cruz, "f. Una fracción de 10.000 hectáreas en el territorio de Tierra del Fuego, "g. Dos fracciones de 5.000 hectáreas cada una en el territorio de Misiones, "h. Tres fracciones de 5.000 hectáreas cada una, en el territorio de Formosa. "i. Dos fracciones de 10.000 hectáreas cada una en el territorio del Chaco.
"El Poder Ejecutivo reglamentará la proporción de estas tierras que corresponda a cada uno de los ministerios mencionados. "Artículo 47. — La ubicación de cada una de las fracciones de tierra a que se refiere el artículo anterior será determinada en el terreno por una comisión constituida por el director general de Gendarmería, un oficial y un veterinario designado por el Ministerio de Guerra, un Ingeniero Agrónomo y un Ingeniero de la Dirección de Irrigación, designados por los ministerios de Agricultura y de Obras Públicas, respectivamente. "La elección de tierras se hará de acuerdo con los siguientes requisitos: "a. Ser aptas para establecer en ellas colonias del hogar y poseer, si fuera necesario, facilidades para regadío en el momento que se las elija; "b. La ubicación debe responder a los fines de la Gendarmería Nacional; "c. Las destinadas al Ministerio de Guerra deberán satisfacer las condiciones especiales que determine el Poder Ejecutivo.
"Artículo 49. Cada una de las fracciones de tierras indicada en el artículo 46 servirá de base para la formación de una colonia del hogar, conforme a lo establecido en los artículos 5 y 9 de la ley 10.284. Se reservará una parte de las mismas a disposición del Ministerio de Guerra para el establecimiento de campos de maniobras de tiro, de remonta y otra a disposición de la Gendarmería Nacional. "Artículo 51. Los Suboficiales y clases del Ejército y de la Armada, los ex clases, los ex conscriptos de los territorios nacionales y el personal de tropa de gendarmería que sean casados, y los herederos forzosos de los miembros del ejército y de la armada que soliciten lotes en las colonias del hogar, tendrán derecho preferente a su concesión, y para los jefes establecidos en el artículo 14 de la ley 10.284. "Artículo 52. A cada propietario de un lote de hogar que se comprometa a construir casa habitación para sí y familia se le concederá además un lote de fracciones destinadas a pueblo.
"Artículo 53. El director general de Gendarmería y los oficiales de Gendarmería tendrán derecho a un solo lote de hogar y en sólo una colonia, pero no podrán adquirir otro durante su servicio". Al final del Capítulo V, en el artículo 45, anticipa ya que "el personal de tropa de la Gendarmería, casado, tendrá derecho a la concesión de lotes de hogar en los términos que se establece en la presente ley y la ley 10.284". Nos hemos demorado en el texto pertinente de la Ley de Creación de la Gendarmería para que el lector pueda comprobar qué objetivo vital en la misma era la iniciación de un plan de colonización y fomento de nuestra región fronteriza, principalmente la patagónica, con familias argentinas y de extracción militar. Si se hubiera ejecutado esa primera etapa, cabe prever su ampliación progresiva; y en la actualidad no tendríamos que afrontar un inmenso desierto argentino, la expansión ideológica de Chile Comunista, en base a la realización de un plan de fomento y desarrollo en sectores cordilleranos y precordilleranos en las provincias de Malleco, Cantín y Valdivia. Y los motivos de preocupación aumentan si consideramos que la mayor parte de la población de nuestra Patagonia, y de la región fronteriza en particular, es chilena o de origen chileno. Insistimos en que las previsiones militares son imprescindibles, pero insuficientes en grado extremo para enfrentar la Guerra Subversiva que nos está acosando desde dentro y desde fuera. Así como no hemos hecho nada o casi nada para poblar y colonizar con familias argentinas nuestra región montañosa, así como no fuimos capaces de aprovechar el Golfo Nuevo, único puerto natural de nuestra costa patagónica para establecer allí la principal de nuestras Bases Navales, tampoco hemos previsto y nos hemos preparado en la doctrina y disposición para el sacrificio que se requieren en esta hora de extremo peligro nacional. La verdad es que todavía hoy —junio de 1971— no se quiere ver oficialmente nada que pueda comprometer el esquema demoliberal, pluralista, populista, desaprensivo y suicida que se pretende, una vez más, culminar en una salida electoral que nos precipitará por la misma pendiente comunista de Chile. Estremece la ceguera voluntaria y la despreocupación insensata tanto de los responsables de la conducción política como de los órganos de la opinión pública. Ceguera V despreocupación argentinas en el mismo momento que Chile nos invade y nos abruma "fraternalmente" con festivales folklóricos argentino chilenos, con intercambios cada vez más nutridos de grupos estudiantiles, con visitas de rectores de universidades y funcionarios de la dirección de turismo para organizar planes de conjunto, con campos de. adiestramiento para nuestras voluntarias brigadas de jóvenes que van a trabajar gratuitamente para la revolución social chilena, con conferencias ampliamente publicitadas del poeta Neruda o del ministro Chonchol, gestor principal de la Reforma Agraria en Cuba y Chile. Esto aparte del sentimiento chilista que se va cultivando rápidamente en el corazón de la juventud universitaria, de la masa obrera, de la clientela de los partidos populistas, de los sacerdotes para el Tercer Mundo e incluso de los cuadros de las FF. AA. Toda esta pasión ideológica chilena en favor del comunismo chileno se suma al proceso de la Guerra Subversiva y va socavando a la Patria por medio del Terror y de la pudrición de las almas, hecha por los espectáculos públicos. La hora que vivimos reclama urgentemente una pasión afirmativa, constructiva, avasalladora, que arrebate a un puñado de soldados, civiles y sacerdotes en la tarea de restaurar a la Patria en Cristo y en el Señorío sobre todo lo propio. Se requiere el sentido heroico y el renunciamiento total de sí mismo para tener libertad de acción y de decisión, sean cuales fueren las consecuencias personales y familiares. Están en peligro las almas y la Patria. El precio del rescate es ofrecerlo todo sin reservarse nada, hasta dar la vida que es el modo de ganarla para la eternidad.
Se han enarbolado todas las falsas banderas, se han proclamado las consignas del idealismo utópico y de las ideologías materialistas. No hay mito demasiado humano que no se haya ensayado políticamente. Es hora de salir con Cristo y con María, enarbolando la bandera de Belgrano; no hay más política nacional que la Verdad, el Sacrificio y la Jerarquía. Se trata de empuñar a las almas y a la Patria, para arrebatarlas hacia Cristo por María, sabiendo que fracasar temporalmente en la demanda es todavía vencer, es todavía la gloria en el tiempo histórico que refleja la eternidad de Dios. La consigna suprema del Nacionalismo argentino: adorar a Cristo contra la idolatría del dinero y la adulación de las masas. Marx envenenó al mundo entero con la divisa del resentimiento social: Masas, no héroes. Nosotros, en cambio, proclamamos la divisa del hombre esencial: Héroes, no masas.