CARLOS DÁVILA PÉREZ DE CAMINO
Licenciado
en periodismo por la Escuela Oficial de Periodismo y en medicina y
cirugía por la Universidad Complutense de Madrid. Imprescindible en la
reciente historia del periodismo en España por su profundo conocimiento
de los hechos más notables ocurridos y la información de que dispone.
Escritor ameno y de brillante ironía ha dejado sus inolvidables columnas
en ABC, Diario 16, Cambio 16…
Fundador y Director de La Gaceta supo
llevar en poco tiempo a un humilde diario que nacía en difíciles
momentos para la prensa escrita, a competir con los periódicos
tradicionales con informaciones y exclusivas que todavía se recuerdan.
Pero para qué seguir con la presentación de un amigo. Su apellido le
delata. Lleva el de la cabecera de este blog. ¿Qué les voy a decir de
quien es algo más que amigo?
Ahí sigue en primera fila en su incansable lucha por la verdad y por España. Dos pasiones en su vida, es decir en el periodismo.
Un brillante y querido amigo al que dejo la palabra.
ESPAÑA
España se nos está yendo de las manos. Peor: estamos a punto de que
se nos vaya del todo. La conjunción de unos políticos corruptos que
quieren lavar todas sus fechorías con la independencia y de unos
desarrapados analfabetos que pretenden barrenar nuestras vidas, exige ya
algo más que desmentidos, buenas palabras o vanas invitaciones al
diálogo. Estos jetas nos están comiendo una merienda histórica. España,
en la historiografía más modesta, hace tiempo que cumplió más de
quinientos años, los actuales inventos secesionistas, sediciosos, sólo
tienen un antecedente: el 1934 del pusilánime Companys. Se lo hemos
puesto fácil, gratis, a los delincuentes de la independencia ilegal;
España se ha ido de Cataluña y cuatro rufianes han ocupado el hueco, por
eso es imprescindible volver a hacernos notar con nuestra presencia y
nuestras leyes. Sin tirar de cañones como hizo la República, pero sin
dejar que los francotiradores nos sigan disparando. España es una
obligación constitucional pero es, sobre todo, una pasión imprescindible
que exige preservar su unidad. Sin tibiezas, sin dilación. Más esperas,
no.
Carlos Dávila Pérez de Camino
Blog: generaldavila.com


