OSKO: ALGO HA CAMBIADO… ¿DÓNDE?
Misterios de Iniquidad
LO QUE CAMBIA SUSTANCIALMENTE DEJA DE SER
Yo quiero
decir algo, sin que se interprete que de lo que digo se siguen cosas que
no digo que se sigan; ni tampoco que, porque me lanzo a expresar mi
discrepancia (una ligera discrepancia… bah; más o menos ligera) es
porque estoy en contra de alguien.
No estoy en contra de nadie. Ni siquiera de los que escriben cosas con las cuales discrepo o no estoy de acuerdo.
De hecho,
casi nunca digo nada (aunque parezca que me meto en todo) al respecto de
muchas cosas que no suenan nada bien. Pero en esto no hay más remedio y
habrá que arriesgar, porque verdaderamente el asunto es más que opaco y
confuso.
Que quede claro que nadie tiene que estar de acuerdo conmigo, si no quiere. Por lo que lo mismo debe aplicarse al revés.
Hay veces
que dan ganas de estar en contra de alguno o de algunos; pero la verdad
es que se me van esas ganas antes de llegar a emprender el camino.
Actualmente
lo que se usa o está de moda es más bien, estar de acuerdo. Es decir
“consensuar”, como le dicen ahora. “Generar consensos”, que suena tan
bien. Pero uno no queda obligado tampoco a demostrar ni tener el menor
interés por ese asunto.
Tampoco
deseo generar nada; y menos que nada, CONSENSOS. Porque estamos hablando
nada menos que de la Verdad, y la Verdad nunca fue objeto de ese tipo
de COMPONENDA, que eufemísticamente ahora llaman consenso.
Claro que
hay cuestiones en las que parece ser legítimo buscar consensos. Yo que
sé…, en cosas opinables; asuntos intrascendentes. En cuestiones así se
puede (aunque muchos crean que no).
En fin.
Aclarado esto, ahora sí; porque la cuestión es que quiero decir algo en relación con algunos artículos publicados últimamente:
“DEFINITIVAMENTE, ALGO HA CAMBIADO EN LA SITUACIÓN DE LA IGLESIA”.
Radio Cristiandad le ha dado un uso irónico a tal infeliz concepto, en ocasión de utilizar unas palabras de M. Fellay.

¿Usted ve dos Papas? A veces las apariencias engañan. No hay ni uno.
Abundan en
esa forma de expresarse los blogs de la “falsa resistencia”. Porque
necesario es decir que, justamente, por ese tipo de conceptos es que son
“falsa resistencia”.
Pero a ver…, ¿y qué es lo que ha cambiado en la situación de la Iglesia?
No se trata
de una sutileza. Cuando hablan de la “situación de la Iglesia”, la
inmensa mayoría de los tradis, consciente o inconscientemente, entiende
lo siguiente: “Las cosas están muy mal en la Iglesia”, o “Las
barbaridades que le hacen decir a la Iglesia estos curas modernistas”, o
“La Iglesia ha cambiado para mal”. Etc. etc. Es un modo de razonar, a
mi modo de ver, inadecuado e inexacto y por supuesto incoherente.
Tampoco
parece acorde a la naturaleza de la Iglesia afirmar cosas como esta:
“Estamos asistiendo a la decadencia de la Iglesia”… No; lo que decae
puede ser la civilización, el mundo, incluso la Cristiandad; pero NO la
Iglesia.
La situación
de la Iglesia puede ser tal o cual; por ejemplo puede padecer
persecución, o gozar de un tiempo de paz, como de hecho ocurrió en
diferentes etapas de la historia; puede tener problemas externos que
enfrentar (una guerra contra musulmanes, o al bárbaro invasor de los
pueblos cristianos; quizás no tan bárbaro, pero invasor al fin y al
cabo), o pueden haber problemas internos en la Cristiandad (algún
príncipe sublevado, o una controversia doctrinal grave que se resolverá
como siempre se resolvieron dichas controversias), que hagan que la
Iglesia deba transitar por situaciones difíciles.
Transitar en
medio de situaciones difíciles, violentas, extremadamente peligrosas,
en medio de la ruinas puede ocurrir. Pero si a alguno le ha tocado
hacerlo, sabrá que eso está en el exterior de lo que somos y en modo
alguno afecta lo que somos esencialmente. Es decir que continuaremos
siendo exactamente las mismas personas que fuimos antes.
No forma
parte de los problemas, o situaciones propias o inherentes a la vida de
la Iglesia lo que hacen los anglicanos; o las reformas a las ceremonias
sagradas que pudieran realizar los monjes tibetanos, ni las
celebraciones luteranas por los 500 años de la revolución del “monje
rebelde”, ni las locuras de los conciliares; que todas esas cuestiones
están en el mismo orden de cosas y lógica posición, es decir: FUERA DE
LA IGLESIA CATÓLICA.
Un ejemplo
más. Cuando se habla de “apostasía”, medio que se confunde la cosa;
muchas veces se dice que la apostasía ha llegado al interior de la
Iglesia. Pero esto no es así.
No es la
Iglesia la que se encuentra en la APOSTASÍA, porque eso no podría ser
nunca; es el mundo entero el que está en la APOSTASÍA. Y cada porción
del mundo antes cristiano que cae en la apostasía, SE APARTA DE LA
IGLESIA. Se sale de la Iglesia. Ya no forma parte de la Iglesia.
La
Iglesia sigue siendo ENTERAMENTE CATÓLICA. Es imposible que no lo sea.
Si algo, una parte (pequeña o grande) de la Iglesia deja de ser
católica…, se sale afuera; ya no está más DENTRO de la Iglesia de
Cristo; la que, entre tanto, permanece igual siempre, sin cambio.

Condenación de Arrio en Nicea. Pintura del siglo XVI
En épocas
del arrianismo, muchos, como San Atanasio, fueron expulsados por no
adherir a la fe arriana; otros se apartaron por propia decisión para
evitar participar de la herejía. Los campeones de la Fe decían: “Ellos,
los arrianos, tienen los templos, nosotros tenemos la Fe”… GRAN VERDAD.
Pues bien,
los expulsados (como Atanasio) y los que se autoexcluyeron, lucharon por
recuperar los templos y las estructuras eclesiásticas. Pero nunca
llamaron IGLESIA CATÓLICA a lo que era puro arrianismo herético.
No parece
correcto hablar de “la Iglesia Ocupada”. Jaques Ploncar D`Asac escribió
un libro (muy bueno, por otra parte) que lleva ese nombre; pero… claro,
él creía que la iglesia conciliar continuaba siendo la Iglesia Católica.
Si el
arrianismo antes o el modernismo ahora, se metieron en las estructuras
eclesiásticas y desplazaron a los católicos reemplazándolos por herejes,
importa poco si el mecanismo fue por perversión de un católico que se
pasó al arrianismo, o si fue porque al católico le cortaron la cabeza y
en su lugar pusieron a un hereje. El resultado es exactamente el mismo.
Es necesario
asumir que la actual herejía es muchísimo más peligrosa que el
arrianismo y que todas las otras herejías juntas. Y que es LA ÚLTIMA de
todas las herejías. Y que ha generado una situación tan dramáticamente
terminal que resulta ser irremontable por mano humana.
Y todo esto
se hace necesario decirlo porque los blogs tradis se hacen eco de que
hubo una Declaración, a la que los conciliares denominan “católico-luterana”, por la celebración o conmemoración de los 500 años de la sublevación de Martín Lutero.
Es entonces
cuando hay que aclarar que la dizque “católico-luterana” declaración,
debe ser llamada por su verdadero nombre, donde lo de católico no tiene
lugar ninguno.
Por eso, Radio Cristiandad, en el artículo al que hice referencia, escribió: Declaración conjunta de Luteranos y Apóstatas Conciliares…
Pónganle
modernista-luterana, o luterano-conciliar, o herético-herética.
Heterodóxica y/o heterotóxica… (éste tal vez sea el nombre más apropiado
y el sentido más exacto que pudiera dársele); pero, por favor,
entiéndase de una buena vez que están ocurriendo dos cosas, a saber:
– a) La Iglesia de Cristo, que NO ES la conciliar, nada tiene que ver con lo que se ve hoy por hoy en Roma.
– b) NADA
que tenga que ver con esa entidad, que produce los cambios de que se
habla, puede ser denominado con el término “católico”, si por “católico”
se entiende aquello que fue enseñado durante casi 2000 años con
fundamento en las SSEE y en la TRADICIÓN.
Y que, por
lógica e inapelable consecuencia, NADA, NINGÚN CAMBIO SUSTANCIAL SE HA
PRODUCIDO NI PUEDE PRODUCIRSE en la IGLESIA DE CRISTO o en la doctrina
que ella enseña.
Debe
entenderse que “Cambiar sustancialmente es DEJAR DE SER”. Y que, por lo
tanto, también va a significar “salirse de donde se estaba”.
Cambio a la pecera conciliar
Es DEJAR DE
SER lo que se era y pasar a ser otra cosa. Cuando algo cambia
sustancialmente, deja todo detrás; siempre, indefectiblemente esto es
así.
Es completamente contrario a la NATURALEZA MISMA DE LA IGLESIA CATÓLICA la vocación de cambio sustancial.
La Iglesia no la tiene. Esa vocación es incompatible con ella.
Por las
mismas razones ya mencionadas. Si las dos fuentes de la REVELACIÓN son
las SSEE y la TRADICIÓN, siendo que esos DOS ELEMENTOS NO CAMBIAN
SUSTANCIALMENTE (no pueden cambiar, y si acaso se produjera algún cambio
sustancial en relación con ellas, será un signo elocuente de
HETERODOXIA y de HEREJÍA), obviamente tampoco puede cambiar la IGLESIA
que se sustenta en ambas.
Tan simple, tan sencillo. Tan contundente. ¿Por que?
Porque la Verdad NO CAMBIA.
Se dirá que
el factor humano que se integra en la Iglesia puede cambiar, y bla bla
bla…, y que algunas cuestiones relacionadas con la administración de las
atribuciones de la Iglesia también han cambiado a lo largo de los
siglos, y que bla bla bla…, y que es notable que algunas cosas han
cambiado en Ella, cuestiones de carácter eclesiástico, y bla bla bla…
etc.
NADA que sea esencial ha cambiado ni podría cambiar en la Iglesia. Nunca.
Las cosas
que vemos, y con las cuales renegamos tanto, son ajenas a la Iglesia
Católica. Y lo son porque, esencialmente, han dejado de ser lo que eran
antes, cuando eran católicas.
Un hombre disfrazado de Cardenal o de Obispo NO ES ni cardenal ni obispo. Es un hombre disfrazado, apenas.
Un “acto
religioso” parecido a un sacramento, nunca será un sacramento, sino tan
sólo su imitación, fraudulenta, peligrosa, y hay que rechazarla.
Por lo
tanto, si se tienen dudas respecto de la validez de los sacramentos
(inclusive respecto de la legitimidad de algunos de ellos) debe
enseñarse que hay que abstenerse.
Y esto es
igual hasta llegar a las personas. Por ejemplo, Bergoglio, disfrazado y
todo, debe ser rechazado y evitado, lo mismo que las cosas que propone; y
no hay acto bonito ni bonita sotana, ni zapatitos rojos (eso en el caso
de Ratzinger que los usaba; porque Bergoglio anda con sus borceguíes,
muy orondo él) ni declaración más o menos pasable que valga. Debe ser
evitado.
Trasladando esto a lo que nos interesa.
Muchos
sitios y blogs conservadores y/o tradis, se hacen eco, de algún modo, de
una cierta confusa situación, relacionada con esto de afirmar que “ALGO
HA CAMBIADO EN LA IGLESIA”…
Uno llega a preguntarse, “¿PERO, A QUÉ LLAMAN IGLESIA?”
Y la respuesta no es buena.
Repitamos la frase: “Definitivamente, algo ha cambiado en la Iglesia.”
Es que NADA HA CAMBIADO EN LA IGLESIA; que me disculpen todos, pero esa es la verdad.
Si, como puede leerse por estos días en diversos artículos: “…la Oficina de Prensa del Vaticano publica la Declaración conjunta de Luteranos y Apóstatas Conciliares…”, los firmantes son LUTERANOS y APÓSTATAS CONCILIARES…, ¿dónde es que ha cambiado ALGO en la Iglesia?
Sencillamente
NADA HA CAMBIADO, porque ni luteranos ni apóstatas conciliares tienen,
ni ejercen potestad alguna o prerrogativa de carácter jurídico/canónico,
ni preceptual, ni siquiera moral, por lo que jamás podrían efectuar
algún acto de carácter VINCULANTE, respecto de los fieles de la
VERDADERA IGLESIA DE CRISTO ni de la misma Iglesia, en la cual no pueden
producir absolutamente nada; y menos que nada CAMBIOS, aunque fuesen
accidentales.
Los actos de
los heresiarcas públicos notorios deben ser tenidos, por parte de los
fieles, como ÍRRITOS. Lo que significa exactamente que es como si “NO
HUBIERAN ACONTECIDO”. A los fines prácticos son nulos; para que quede
claro. Las disquisiciones canónicas o leguleyas vendrán luego, y son
responsabilidad de los entendidos…, si es que los hay. Encontrarlos en
estos momentos parece muy difícil.
Pues bien,
pero la pregunta llegará inevitablemente: “¿Son heresiarcas públicos
notorios las actuales autoridades de la iglesia conciliar que simulan (y
son tenidas como tales por casi todo el mundo) pertenecer a la Iglesia
Católica?”
Si todavía es necesario responder esta pregunta es porque realmente estamos muy mal.
¿Se
conculcan la Fe, la Tradición y hasta las Sagradas Escrituras en la
iglesia conciliar; en las enseñanzas de sus autoridades, en múltiples
actos, trabajos doctrinales, “encíclicas”, documentos, etc.,? ¿Sí o no?
Claro que sí. Claro que lo hacen esas autoridades conciliares.
Por lo que debería importarnos un pito lo que digan, hagan o propongan dichas autoridades, conciliares y apóstatas.
Nada pueden hacer, y mucho menos cambiar, en la Iglesia.
Esta
CONSECUENCIA directa y palmaria surge como dato elocuente de la
realidad, puesto que la realidad pone delante de nuestros ojos hechos
incontrovertibles e innegables.
Si toda una
“jerarquía” (falsa, en razón de su apostasía) propone a los cristianos
enseñanzas diferentes, y que en muchos casos llegan a ser OPUESTAS, a
las verdades evangélicas y de la Tradición, nada cambia en la Iglesia.
“Mas
si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio
diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”. Gal. I: 8-11
Si el
versículo anterior mantiene todo su vigor en la mentalidad de los
tradicionalistas y de todos los que rechazan la iglesia surgida en el
CVII, la lógica impone lo que estamos diciendo, por lo cual debemos
EVITAR AL HEREJE, AL DESVIADO EN LA FE, AL QUE PROFESA Y ENSEÑA
HETERODOXIAS; o sea, debemos NO SEGUIR a los apóstatas conciliares.
Si acaso
ellos (por un imposible) no se hubieran puesto a sí mismos FUERA DE LA
IGLESIA, entonces se aplicaría aquello de “HACED LO QUE ELLOS DICEN, MÁS
NO LO QUE ELLOS HACEN”… y la verdad es que NO PODEMOS HACER NINGUNA DE
LAS DOS COSAS… Ni hacer lo que hacen, ni hacer lo que dicen; por lo que
la Divina Providencia evidentemente, en previsión de la actual
situación, nos da una solución.
Porque sus actos son de APOSTASÍA, y lo que dicen, enseñan y predican es HEREJÍA.
Non Possumus publica esto otro:
http://nonpossumus-vcr.blogspot.com.ar/2017/10/blasfemia-el-vaticano-edita-estampilla.html
Sello postal del Vaticano con Lutero y Melanchton al pie de la Cruz
Y se ponen como locos; que es una INFAMIA, una BLASFEMIA… qué sé yo.
Sí. Estoy de
acuerdo, pero… los que perpetran tal cosa NO SON CATOLICOS. Y no
importa si miles de millones de personas en el mundo creen que sí lo
son…; porque NUNCA se trató de una cuestión de número.
O INFOCATÓLICA que dice así:
“EN EL V CENTENARIO DEL COMIENZO DE LA HEREJÍA LUTERANA”
“La Santa Sede y la Federación Luterana Mundial publican una declaración conjunta”
¿La Santa Sede, hace éso? ¡Pero qué barbaridad..!
¿De qué Santa Sede hablan? SATÁN SEDE querrán decir… o Sede de Satán.
O este otro título de NON POSSUMUS:
“LA IGLESIA PROMUEVE LA SODOMÍA”
Nooooooooo…
No se puede decir semejante cosa. Claro que el problema está justamente
en esa visión que tienen según la cual la Iglesia esta medio podrida y
medio sana. Y tiene UNA CABEZA (que vendría a ser el Bergoglio), pero
DOS CUERPOS, uno herético y el otro ortodoxo…; y ambos coexisten debajo
de la autoridad de esa única cabeza que no sólo esta podrida… ¡ESTÁ
REPODRIDA!
Increíble.
En concreto,
la “Satán sede” y los luteranos hablan mentira y se oponen a la Verdad.
Diluyen a Cristo y preparan la coagulación del Reino del Anticristo,
que ya está entre nosotros.
Ojalá que nadie se enoje; pero es importante que quede claro de una vez y para siempre.
Porque de
otro modo es inentendible; de otro modo todo se vuelve confuso, de otro
modo se le da entrada entre nosotros a un modo de hablar que DISUELVE la
Verdad, y desde ese momento, todo se torna OPINABLE, todo será
CUESTIONABLE y allí es cuando volvemos al principio de este artículo…
Que para hablar de la VERDAD, alguien crea que es necesario “generar consensos”.


