miércoles, 14 de octubre de 2020

¿SOCIALISMO?


 

¿Socialismo?

 

Existen dos conceptos opuestos de ‘Socialismo’.

Puede existir un socialismo nacional, mientras sea un movimiento nacionalista con fuerte tendencia a resolver los problemas sociales, amalgamando el amor a la Patria y al Bien Común; basado económicamente en el trabajo honroso y en el capitalismo nacional, para promover el bienestar de todos los argentinos sin excepción.  Y sin embargo está su nombre demonizado por el periodismo cipayo; clara afirmación que es el auténtico, legítimo y viable socialismo.

Históricamente los movimientos políticos nacionalistas, en todo el mundo, beneficiaron a los más necesitados. 

Por otra parte, los regímenes ‘democráticos’ liberales que gobiernan nuestro país, desde Caseros, participan y desarrollan variantes diversas de socialismo marxista, últimamente inspirados en Gramsci o en la Escuela de Frankfurt, por ejemplo.   El socialismo marxista es el más difundido, peor aún, el único reconocido popularmente, pues cuenta con el apoyo irrestricto del periodismo cipayo subvencionado por el Régimen.  Resultando una mala palabra para los patriotas.

El periodismo en este, como en tantos asuntos importantes y decisivos, es quien   confunde el significado de las palabras, ante el crédulo televidente. En nuestro caso difundió la idea que el izquierdismo, en general y el socialismo en particular defienden los intereses del pueblo. Esta es otra burrada confusionista.

Como no podía ser de otra manera, pues la historia lo documenta, el socialismo marxista usurpa y tergiversa su denominación  ‘socialismo’, pues no tiene en absoluto preocupación por la vida social del pueblo. Más bien lo hunde en la miseria moral y económica.

Los gobiernos argentinos demo-liberales, sea de la variedad que fuera, actúan rigiéndose por los principios fundamentales del socialismo marxista:

 Odio a la religión católica, esencia de la identidad nacional.- Repudio ala soberanía nacional.-   Política exterior cipaya.- Aniquilamiento de las FFAA.-  Corrupción política.- Incitación al odio clasista.-Los trabajadores sometidos a la oligarquía sindical.- Subordinación a los buitres internacionales.- Empobrecimiento moral y material del pueblo.-  Fomento de los abortos.- Difusión de aberraciones morales contra la familia y la juventud.-  Eliminación de las pequeñas empresas, del trabajo independiente y de la clase media.             Subsidios profusamente repartidos para tener enganchados a los más necesitados.

 etc.