ASALTO TERRORISTA AL PODER
Por: Jordán Bruno Genta
15 LA SUBVERSIÓN
Nosotros
tenemos que advertir que el obrar humano, solamente es bueno y saludable,
cuando tiene por base un conocimiento verdadero. Y el conocimiento es
verdadero, cuando es un reflejo en la mente de la realidad objetiva. Un
pistolero, puede ser sobrio y fuerte, pero, a esa sobriedad y a esa fortaleza
le falta la forma y la medida, lo que le da sentido real y verdadero, que es la
justicia, que es la verdad. Nosotros estamos asistiendo a un fenómeno pavoroso,
porque la guerra subversiva, el terrorismo, significa una perversión absoluta
de los medios y de los fines. Hay, digamos así, tina falsa conciencia, hay una
ignorancia invencible, que asume la forma de una fe, de una conciencia de lo
que fue. ¿Pero dónde ve uno la perversión?, en esto de que yo para llegar al
bien, empleo el mal. Con el pretexto de llegar a instalar la justicia, cometo
las mayores iniquidades, con la idea de imponer el amor en el mundo, realizo
las formas de odio y de rencor que exceden toda medida. Y hasta llega a ocurrir
que ese terrorista entrega a su hermano, entrega a su padre, entrega a su
mujer. Cuando en una organización terrorista, la mujer, en general, tiene que
empezar por entregarse a todos, adquirir la más absoluta indiferencia en el
plano sexual, en el plano del amor. No indiferencia en cuanto a la
sensibilidad, sino que es como una renuncia a eso, como los famosos casos de
espías, es un hecho normal porque se pierde todo sentido moral, divino y
humano, y se llega así a la más radical indiferencia moral, para poder
precisamente cumplir cualquier tarea sin la menor vacilación. Y en esa tarea
puede entregar a su propio padre, a su hijo, a su hermano, a su mujer, madre de
sus hijos. Ya lo estamos viendo, pero a mí más todavía que lo que obran esos
jóvenes, me espanta la actitud de los gobernantes. Hace cuatro años empezó el
terror. Jamás fue asumido, jamás. Y en un momento dado decidieron combatir al
terror hombres de armas, con los votos, y dijeron al mundo y al país, y a su
propia gente de armas, que votando la gente venía la pacificación. Nosotros
responderemos al terror con los votos. Y ahora que la gente ha votado, y se
disponen afanosamente a cumplir el proceso de institucionalización, aparecen y
se multiplican los crímenes más pavorosos, con actores que producen
escalofríos, al que no ha leído un poco la historia del terrorismo en el resto
del mundo. Les recomiendo la lectura de la novela de Dostoievsky que se llama «
Los Demonios». Ahí van a tener la historia de lo que pasa en la Argentina en
este momento. Ya pasó en Rusia y ya pasó en casi todo el mundo que domina el
terror comunista, y está sucediendo en el resto del mundo. Ahí usted se
encuentra con lo que es el hombre poseído por el demonio, la fuerza demoníaca,
lo mismo en el pensamiento que en la acción. Usted tiene delante esa realidad,
y cierra los ojos para no verla, porque es el diablo que se los cierra, el
mismo que inspira esos actos de iniquidad, de perversión absoluta; es el mismo
que les cierra los ojos a los responsables para no ver la realidad y no tener
que enfrentarla. Hay una cosa que es clara como la luz del día. El terror
significa la perversión de los medios y de los fines. Hace algún tiempo,
algunos años, uno oía decir a la gente, «pero que cosa extraña la juventud,
fíjense la juventud, que era izquierdista, que era marxista, que era comunista,
la juventud universitaria, se ha hecho peronista». Y los que son aquí
estudiantes universitarios, saben perfectamente que en todas las facultades las
únicas demostraciones masivas del año pasado, el anteaño, eran manifestaciones
peronistas, con un poco de castrismo y che Guevara, todo mezclado, todo junto,
pero había un peronismo apasionado, las almas estaban inflamadas en la
juventud, y la gente decía «qué fenómeno extraordinario, diecisiete años que no
está aquí, y miren el ardor de la juventud». En lo único que no pensaba la
gente, es en lo que puede pensar un viejo profesor como yo, que cuando era
muchacho, también fue tomado por el espíritu de la reforma universitaria y
catequizado, sólo que entonces soñábamos los muchachos el día que fuéramos la
clase dirigente y gobernante de América. Dios me apartó de ese camino. Gracias
a Dios. Y llevo treinta y cinco años luchando por la Verdad de Cristo, aunque
sea una derrota continuada humanamente. ¿Qué había que haber pensado, qué hay
que pensar sensatamente?, que debajo de esa masa peronista, está la férrea
organización marxista, la férrea organización bolchevique, la que dominó a
Rusia, la que dominó a China, la que domina la mitad del mundo, la que dominará
al resto, si Dios no dispone otra cosa. En China, Chiang Kai Sek en una parte
de su camino, el camino que se llama de Yenán, se asoció a Mao Tsé Tung, se
asoció a los comunistas, igual que han hecho los peronistas en la Argentina con
los muchachos del ERP, con los hermanos del ERP. Y recorrieron un camino
juntos, como compañeros de ruta, y después llegó un momento, en que estos
burgueses que quieren quedarse a mitad de camino, éstos que pregonan un
socialismo folklórico (porque el socialismo nacional, de la plataforma del
futuro oficialismo, es un socialismo folklórico, porque es un socialismo que
está instrumentado, por la plutocracia internacional y nativa). Pero los del
ERP, son como los Mao Tsé Tung. Esos tienen otra meta que el gobierno: la meta
de ellos es aquella de la tesis de Lenín de abril de 1917 en San Petersburgo,
todo el poder a los soviets, todo el poder para nosotros. Y aprovechan este
momento, en que los policías tiemblan porque va a venir el cambio, cómo se van
a meter a vigilar, a menos que los ataquen, apartan los ojos de la realidad.
Los jueces, los camaristas, ¿quién pone una firma, quién hace una sentencia?.
Están temblando de miedo. Y entonces ellos además empiezan las negociaciones de
todos los bandos. Pero estos van hacia sus objetivos. Y sale la estupidez
oficialista diciendo que es porque no quieren que se entregue el gobierno.
Cuántas más bombas pongan y muertos haya, más rápido lo entregan. Es el mismo
efecto de las campañas contra Perón señalando todos los crímenes de Perón.
Decían, «la gente cuando se entere las cosas que ha hecho, vota en contra».
Vean, ustedes se dan cuenta de que yo estoy hablando del diablo en serio, no
estoy hablando de un fantasma, estoy hablando de una cosa real. Ustedes se dan
cuenta: mueren los camaradas y bueno, paciencia, es el holocausto al sufragio
universal y al altar de la democracia. En fin, le ha tocado, van, abrazan a la
mujer, le dan una nota de pésame, y bueno, le tocó morir a él, por los enemigos
de la institucionalización. Es increíble. Nosotros estamos entregados, a merced
de un tipo de criminales demoníacos, que parten de esta perversión de la mente
de que se llegará a la justicia por la injusticia, al amor por el odio, al bien
por el mal. Y frente a ellos, hombres incapaces de afrontar la realidad, de ver
la realidad como es, y en lugar a disponerse a morir combatiendo, prefieren
morir como están muriendo estos hombres de armas, matados como perros,
indefensos, sea un agente de policía, sea un comisario, sea un general, un
almirante, un coronel, mueren como perros. Sin siquiera poder defenderse,
porque los han desarmado, porque no los han puesto delante de la realidad,
porque no les han dicho, «estamos en guerra, en estado de guerra, y hay que
velar, y actuar como se actúa en la guerra». Peor todavía en esta guerra,
porque esta guerra comporta una perversión total de los medios y de los fines.
Y encima, te sacan la pena de muerte, tienen terror de fusilar a un asesino, y
los otros te matan tranquilamente, y de qué manera. Yo sinceramente si no
dijera estas cosas, sentiría vergüenza. No es porque me considero valiente ni
nada, tengo miedo de morir. Pero el miedo no es tan grande como para impedirme
decir la verdad. Estoy seguro de que en la guerra franca jamás se ha hecho
esto, jamás, en este tipo de guerra se hace esto, porque el odio, lo que mueve,
es una cosa diabólica. Entonces claro, la gente se agarra la cabeza, pero no
piensa en su mentalidad, en cómo ha razonado y discurrido él, y cómo han
crecido a su lado sus hijos y los que no son sus hijos. Le han pervertido la
mente a la gente, le han subvertido el orden de la verdad, y por eso caen en la
subversión del orden del obrar, y actúan de ese modo. Y la gente que no está en
el juego, se queda estupefacta. ¿Y en el primer momento en qué piensan?, lo
habrán leído, estalla la bomba en el Ministerio de Marina, y hubo un
acompañamiento solemne al pobre muchacho muerto, y ese muchacho es una criatura
de la reforma, como su padre y sus tíos, le estalló la bomba en las manos. ¿Por
qué no sacan comunicados ahora, el señor Abal Medina y los señores radicales? Y
siempre están pensando «no, no deben ser ni marxistas ni peronistas, los
autores deben ser otros, que tienen interés en que no pasen el gobierno, es
decir, que no se haga el traspaso». Estos señores que van al gobierno, están
pensando en la pitanza, en el aprovechamiento del gobierno, pero los compañeros
de ruta piensan en la revolución social, piensan en hacer una Cuba de la
Argentina. Es lógico, es razonable. Ellos quieren todo el poder a los soviets,
no les interesa el gobierno. Ahora calculen ustedes, con el nuevo gobierno,
cuando sigan estas cosas, ¿cuáles van a ser las medidas represivas de los
antiguos compañeros de ruta que se llamaban hermanos entre sí?. La cosa es
sencilla y clara. Todo esto es la prueba palmaria de que en la historia del
hombre, el protagonista principal es Dios, y Él vive en lucha contra el otro
protagonista, secundario respecto de Él pero efectivo y que es el diablo, y
entre ambos está el corazón del hombre, y su libertad de consentir a uno o a
otro. Tenemos que volver a la realidad y a la verdad, esta es la historia
objetiva, la otra es historia folklórica, es como el socialismo nacional,
folklore. Claro está, que cuando el terror comunista se impone, no es que se
acaba la plutocracia, al contrario. Entonces esa plutocracia internacional, ese
poder demoníaco del dinero, tiene ya el instrumento, que le hace dócil, mansa,
pacífica, sumisa, sin rebeldía posible, a la masa regimentada de las naciones.
Porque los mismos poderes multinacionales que construyen las economías
nacionalistas en los países comunistas, y explotan las economías de estos
países pequeño burgueses, son los mismos. Las inversiones se hacen por igual,
en la China de Mao, en la Rusia soviética, en la Argentina, en Italia, en
Francia, en Estados Unidos, y en cualquier parte.
Ahora,
a qué se debe este tramo que va del socialismo folklórico al socialismo
científico. Este tramo es para liquidar por igual, a productores, empresarios
reales, obreros, empleados, convertirlos a la servidumbre. Y para terminar,
repetimos con Santa Teresa, «ser humilde es andar en verdad». Tan sólo aquel
que se desprende de sí mismo, puede ver las cosas como ellas son, y obrar en
consecuencia. Nosotros necesitamos como nunca de esa humildad. Primero para
poder conocer la realidad. Necesitaríamos algo más todavía, para poder ser de
esos cristianos, que se preparan para vencer a la muerte, y no ser vencidos por
los bolcheviques. Y tengo acá estos versos incomparables de San Juan de la
Cruz, el mayor poeta místico de la Cristiandad. Dice, son unos pocos versos,
«Modo para no impedir al Todo», es decir, para no impedir uno el acceso a la
plenitud de la verdad y a obrar en conformidad con ella. «Cuando reparas en
algo, dejas de arrojarte al todo, porque para venir del todo al todo, has de
negarte el todo del todo. Y cuando lo vengas del todo a tener, has de tenerlo
sin nada querer, porque si quieres tener algo en todo, no tienes puro en Dios
tu tesoro». No es que Dios te pida que dejes tus amores legítimos, tus
intereses legítimos, tus placeres legítimos, tus poderes legítimos. Lo que te
pide es que estés desprendido de todo, porque si no, no puedes tener acceso
hacia Él. Y cuando tienes acceso a Él, a la Verdad de Dios y el Amor de Dios,
entonces, esas cosas que posees, esos bienes humanos, o esos amores, o esos
poderes, los asumes de una manera remontada y egregia. Es un modo de tener, que
es poder disponer como señor de las cosas, porque si estás aferrado a ellas,
¿cómo vas a ser libre?, libre de ofrecerlas, Ubre de brindarlas, libre de
compartirlas. Lo primero que tenemos que aprender es esto. Te lo comenta así
San Juan de la Cruz, «en esta desnudez, halla el alma espiritual su quietud y
descanso, porque no codiciando nada, nada la fatiga hacia arriba y nada la
oprime hacia abajo, porque está en el centro de su unidad, porque cuando algo
codicia, en eso mismo se fatiga».
Necesitamos
para enfrentar los días que vienen vertiginosamente, primero, esa educación
para vencer a la muerte, con la verdadera vida, como la venció Cristo en la
Cruz, y necesitamos ese desprendimiento total, ese desprendimiento de nosotros
mismos, de lo que tenemos, de lo que podemos incluso para poder servir mejor a
Dios y al prójimo, con esas cosas que nos son dadas, o que nosotros adquirimos.
Ustedes se dan cuenta que hemos llegado a estos horrores, por una ignorancia
culpable, de aquellos que pudiendo y debiendo ver, no quieren ver, y siguen sin
querer ver, porque tienen horror, ya de sí mismos, porque no son ellos los que
se han lanzado al abismo, han lanzado al país entero, han lanzado a sus
camaradas. Y frente a estos asesinatos, a estos secuestros, a estas vejaciones,
a estas bombas que estallan por todas partes, no tienen una sola respuesta
decorosa. Lo único que piensan, y la única justificación que tienen, es que
todo el problema es para evitar que ellos ahora entreguen el gobierno, porque
no se atreven ni siquiera a nombrar a los autores, los llaman así extremistas,
genéricamente, sin especificar nada, y a veces, encima, confundiendo. Que Dios
nos ayude y podamos seguir comentando estas realidades, y lo que debemos
nosotros obrar frente a los hechos que vienen irremediablemente.
ASALTO TERRORISTA AL PODER
JUEVES 12 DE ABRIL DE
1973
16 EL ATAQUE A LA MUJER
Hace
un tiempo que parece que estamos viviendo en esa época señalada por el
Apocalipsis. Es curioso ¿no?, La Biblia comienza y termina anunciando lo mismo,
tanto en el aspecto afirmativo como en el negativo. Porque en el Génesis
nosotros leemos que la serpiente, que vencerá a la Mujer, le está acechando el
talón, y la Mujer huye en rigor, como dice el Apocalipsis, al desierto. La
Mujer es la Virgen, o la Iglesia. Y en el Apocalipsis, que está al final, se
dice que el dragón está dominando y con él la gran adúltera, Babilonia.
Realmente nosotros estamos no ante la venida del Anticristo sino bajo el
dominio de aquellos. Ha habido una serie de signos, de señales, que significan
una agresión directa, un atentado contra la Santísima Virgen. Y los propios católicos,
la han ido marginando a la Virgen por el nuevo sentido ecuménico, por el nuevo
ecumenismo, de eliminar obstáculos para el encuentro de todos los hermanos
cristianos, la han ido retirando un poco, poniéndola un poco al margen,
arrinconándola un poco, incluso a veces en los templos, a los efectos de ir
atenuando las reacciones negativas de nuestros hermanos protestantes, de
nuestros hermanos separados, en vista de que ellos en realidad, se han
encarnizado con María. Fíjense que cuando triunfó la Revolución Francesa, en
Notre Dame, en la Catedral, los vencedores, los jacobinos, entronizaron a la
Diosa Razón, una mujer prostituta. Una mujer pública fue entronizada como
personificación de la diosa razón. Y si nosotros analizamos un poco lo que está
ocurriendo en este momento, vemos que el mayor atentado, hoy contra la persona
humana, es en la persona de la mujer, y por lo tanto indirectamente de aquella
Mujer que es el arquetipo, que es la Santísima Virgen. Porque evidentemente, en
la medida que se extiende, pongamos, la libertad sexual, yo les voy a contar
una conversación que tuve con los muchachos de cuarto año el otro día. Resulta
que yo hice referencia a la cuestión de las relaciones entre el varón y la
mujer, y entonces, recordé una anécdota del padre Melchiori, maestro de
teología en estas cosas. Una vez, en la Escuela de Aviación Militar, él estaba
hablando de la castidad, y entonces algún cadete, le dice: «padre, sí, está
bien, pero dígame, yo en la clase de higiene, o anatomía o no sé qué, nos enseñan
o nos dicen, que los órganos se atrofian si no se usan». Y entonces, el padre
de inmediato le preguntó, «¿y vos tenés novia?», y entonces le dijo que sí el
cadete. «¿Y qué te parece si ella aplica el mismo principio, y juzga que es
necesario ejercitar los órganos para mantenerlos en funcionamiento y evitar que
se atrofien?». Entonces, claro, al muchacho no le gustó mucho el asunto, pero
otro muchacho inmediatamente me salió al cruce, y dice lo siguiente, «bueno, si
es la novia, y después se casan...» «Bueno, si después se casan -le digo-, más
o menos solucionan el asunto, pero suponete que no se casen, suponete que como
pasa muchas veces, este encuentro de la pareja es momentáneo, y se rompe el
vínculo, y ella inicia una nueva experiencia, que va a ser más fácil en todo,
con otro muchacho. Y suponete -le digo-, que también esto termina en una
ruptura, y vuelve a una tercera experiencia, y supongamos que en la tercera
falle también y venga una cuarta». Yo tenía que exagerar un poco el problema,
aunque no creo que exagero mucho. Entonces me dirijo a toda la clase, y
«supongamos, -perdonen la expresión que voy a usar pero es la que usé en la
clase, uno tiene que usar un lenguaje adecuado- que al final, encuentra el gil
que se casa realmente. ¿Cómo llamarías a los hijos de esa mujer?». Todo el
mundo comprendió que tenían un solo nombre.
Imagínense
que se generalice este asunto, y llegue a hacerse norma en la convivencia, en
las relaciones entre muchachos y chicas, en unas generaciones más, no habrá
nada más que... Supongo que todos comprendieron. El impacto fue grande, porque
lógicamente estas cosas impactan, y hacen meditar a la gente. Hacen meditar
sobre cosas, sobre estos problemas que son trascendentes, y que es menester
tenerlos en cuenta, porque no hay otro modo por otra parte de lograr un impacto
en el alma de los muchachos, en fin, de presentar las cuestiones pero que son
tan claras, tan evidentes. Esta es la mayor agresión a la mujer. Porque
observen ustedes que, yo personalmente que ya soy viejo, y que llevo más de
cuarenta años enseñando a adolescentes y jóvenes, no me queda más que un solo
argumento para lograr un momento por lo menos de atención seria a la cuestión,
que preguntarle a los muchachos, si alguno admite, así en conciencia, sin
problemas, que su madre se halla acostado con otros hombres antes de
engendrarlos a ellos con su padre. Al menos nadie todavía me ha dicho que el
problema le es indiferente. No he encontrado un solo caso, y eso que hay
muchachos corridos ampliamente a esta altura de la vida, y entonces viene a
continuación la segunda pregunta. ¿Admite en conciencia alguno de ustedes, le
es indiferente, que la que va a ser la futura madre de los hijos de ustedes, se
haya acostado con otros hombres, el problema le es indiferente? No ha habido
ninguno que me dijese todavía que le era indiferente. Claro que el mismo
problema es para el varón que para la mujer, es lo mismo. Pero evidentemente,
la vinculación con el hijo, es más de la madre que del padre. Incluso en la
economía divina, es la mujer la que lo lleva en su entraña. En definitiva es la
mujer la que lo cría. No digo que no intervenga el padre, que no intervengamos
los padres, pero hay una cosa que es evidente, la reina del hogar es ella,
normalmente. Podrá subsidiaria- mente asumir el padre esas funciones, pero lo
normal, lo corriente, es que sea la mujer. Hay un vínculo, ¿qué criatura puede
tener un vínculo con Nuestro Señor Jesucristo, mayor que el que tuvo la
Santísima Virgen? ¿Quién puede tenerlo?, ¿quién puede haber participado o podrá
nunca participar de un modo más íntimo, en todas las vicisitudes de la vida de
su Hijo, y sobre todo de su Pasión y de su Muerte, que la Santísima Virgen?
Además hay algo en los Evangelios, que es impresionante, y es lo poco y nada
que se habla de la Virgen. Apenas el Evangelio de San Lucas, y porque San Lucas
da testimonio de lo que le escuchó a la Virgen, en los primeros capítulos, en
función del nacimiento de Jesús, se habla de la Virgen. La Anunciación, la
Visitación, el Nacimiento, la Presentación en el Templo. Y después, ¿qué lugar
tiene la Virgen en los relatos de los Evangelistas?, poco y nada. Alguna que
otra intervención. ¿Y cuál es la palabra del Evangelio sobre ella?, ella
escuchaba, sucedían las cosas y ella las guardaba en su corazón. Esa es la
palabra de los Evangelistas. ¿Qué significa ese silencio?, ¿qué significa que
se hable tan poco de ella?, que ella no esté digamos así, actuando
permanentemente. La encontramos dónde: junto a la cruz, y bastante sola,
acompañada más bien de otras mujeres, que de hombres, que de varones. El único
que a pesar del miedo estaba ahí, era Juan. ¿Por qué, tan poco dedicado a
ella?, ¿es porque no tiene importancia a los ojos de estos testimonios directos
de la Palabra de Dios? No, no es por eso. Es porque ella es la Madre. ¿Y cuál
es la vocación de la Madre?, la más alta vocación de una mujer, es justamente
desaparecer. ¿Ella para quién vive?, ¿para quién existe?, justamente para el
Hijo. Y más que ninguna otra madre, esa Madre, vive en función de Él, está para
Él, se oculta ella para mostrarlo a Él. Normalmente toda madre es así, para
ella nada, todo para los hijos, no se reserva nada. Por eso no está presente
acá, por eso no es, no aparece como algo notable ycontinuadamente referido. No
es porque ella no actúe, porque ella no obre, porque ella no participe, porque
ella no esté presente. Es porque justamente su misión consiste en no estar
presente ella, para que todo sea la presencia del Hijo. ¡Qué madre no vive así
para sus hijos! ¡Qué madre no renuncia enteramente a sí misma para sus hijos!
Entonces se comprende que se hable poco de ella, que se hable casi nada de
ella, porque toda ella es servicio del Hijo, es amor al Hijo, es solicitud al
Hijo, es desaparecer en su presencia, es ocultarse para que se vea a Él, al
Hijo. Y mucho más en el caso de Ella. Uno aprende en los Santos Evangelios, y
también en el Antiguo Testamento, todo lo esencial de la vida humana. De la
vida humana personal, y de la vida humana social e histórica. Nada hay nuevo,
nada puede ocurrir que sea nuevo. ¿Usted quiere aprender historia? Lea los
Libros Sagrados, ahí está la verdadera historia. La historia realmente
verdadera del hombre, y de la humanidad, de la sociedad. En la medida que usted
lee y profundiza esa palabra con la ayuda misma de Dios, en esa misma medida
sabe lo que es el hombre, el fin para que existe, lo que es la vida, lo que es
la muerte, el valor del sufrimiento, todo eso lo aprende allí. ¿Qué cosa nueva
puede haber en el mundo, qué acontecimiento, qué humanidad, qué cosas puede
traer el progreso de la ciencia, de la técnica, que comporte realmente una cosa
original, una novedad?, algo que no esté, algo esencial que no esté registrado
allí. ¿Qué nos puede pasar a nosotros, que no haya acontecido allí, a Nuestro
Señor, y a su Madre?, que ha participado como nadie, de todos los
acontecimientos relativos a su Hijo, en la vida y en la muerte, y como dice Pío
XII, «tuvo el privilegio de verlo resucitado». Por eso para ella son todas las
primicias. Hoy como nunca, uno se da cuenta que la única historia verdadera,
hablo de la historia de los hombres y de las naciones, la única historia
verdadera es la que leemos en los Libros Sagrados, la Historia de la Salvación,
esa es la historia real y verdadera del hombre, una historia que comienza con
la Creación, y sigue con el pecado de Adán, con la caída del hombre, y la
separación de Dios. Y tiene su momento culminante con la Encarnación del Verbo.
Y en tres años de vida temporal nada más, tres años, esos tres años que abarcan
la Predicación, la Pasión y la Muerte, y la Resurrección de Nuestro Señor
Jesucristo, esos tres años, medidos con nuestro tiempo, encierran todo el
tiempo de la humanidad, desde el comienzo hasta el juicio final, todo el tiempo
de los hombres, está encerrado allí, todos los sucesos, acontecimientos
significativos de los hombres, están compendiados allí, toda la vida del hombre
y de las naciones, está resumida allí, nada nuevo puede pasar. No esperemos
nada nuevo, porque no hay nada nuevo. Todo lo que va a ocurrir, ocurrió ya ahí.
Todo lo que nos puede ocurrir a nosotros personalmente, ha ocurrido allí; e
incluso como nación, ha ocurrido allí. Cuando Cristo profetiza la ruina de
Jerusalén, es como si nosotros anunciáramos ahora la ruina de nuestra
civilización cristiana, a la cual estamos asistiendo. Es como si nosotros
ahora, interpretáramos el sentido de esta palabra del Apocalipsis, de que el
dragón está dominando, y con él la gran adúltera, la adúltera babilónica.
Nosotros estamos viviendo en un mundo así.
