ASALTO TERRORISTA AL PODER
51-LOS DISPARATES DE PERÓN
Me
voy a ocupar primero brevemente del discurso de Perón en la C.G.T., para que
vean que uno en este país puede hallar los disparates mayores, en medio de un
frenesí de exaltación. Si hubiera un campeonato de disparates, es difícil
ganarle a Perón. Y vamos a ir a algunas cosas nada más. Dice, «hay muchos temas
importantes ahora que tenemos que hablar, pero esencialmente tenemos que salir
a enfrentar una precisa controversia que según dicen hay en el seno del
peronismo. La lucha ha sido planteada como una aplicación a la llamada
burocracia sindical por un lado y centro derecha por el otro». Quienes crean en
esto no tienen idea de lo que es el movimiento peronista. Nos movemos en un
espectro muy grande, en lo que a ideologías se refiere. Esto es verdad, él sabe
todo, y ahí cabe todo, sobre todo lo que es de izquierda alu tiene lugar, sea
de izquierda, de derecha, del centro, de cualquier parte. Dice, «durante muchos
años he manejado el Movimiento, tolerando todas las tendencias -miren qué clase
de movimiento- tolerando todas las tendencias. Lo cual les revela a ustedes, la
falta de seriedad. Porque
un
movimiento que tiene sentido, un movimiento político, definido y claro en sus
objetivos, es claro en su sentido, pero ¿cómo pueden estar todas las tendencias
en un movimiento político?, qué clase de movimiento es ese y para qué?, ¿qué
lugar y finalidad puede tener eso? Sigamos adelante: «todos lo que lo integran,
tenemos que tener libertad para pensar, para producir y para obrar, y esa es la
línea de un movimiento revolucionario». Mentira. Si hay una cosa rígida,
estricta, inconciliable, es el programa marxista, el movimiento. Un movimiento,
que ha tenido más camino en el mundo que cualquier otro movimiento ideológico,
en toda la historia, bajo una estrictez rigurosa en todos los órdenes. Eso es
un hecho claro, y cualquiera que se asome al Manifiesto Comunista se da cuenta.
No es verdad que ahí se encerrara a todas las tendencias, como en una olla
podrida, eso no es cierto. Es una cosa anticristiana, atea, materialista, pero
definida, clara, terminante, muy segura. Dice, adelante entonces que «..en mi
criterio hay tres clases de personalidades que se muevan dentro del peronismo,
en un movimiento revolucionario: los apresurados, que se expresan si no se
rompe o no se mata -que es lo que exaltaba hace poquito tiempo-, y los
retardatarios, que no quieren que se haga nada. Y finalmente, entre los
primeros y los segundos, los que sostienen el equilibrio. Y entonces cita
aquella palabra griega, la medida y la realidad. Entonces los más auténticos,
los que están más empapados en las cosa del movimiento, son los equilibrados,
los que buscan el equilibrio y la armonía». Y agrega, «todo en su medida y
armoniosamente». Finalmente todo es armonioso en este momento. Porque a veces,
es peor el remedio que la enfermedad. Definió el proceso revolucionario como un
camino de estructuras, como un cambio de estructuras de acuerdo a la evolución
de la humanidad. Estamos en una era de cambio de estructuras. ¿Hacia dónde
marcha el mundo?, fatalmente, lo va a decir enseguida, hacia el socialismo, el
mundo marcha hacia el socialismo. El defecto de los comunistas es estar
apurados y querer llegar antes de tiempo. Pero la meta es esa.
Miren
cómo lo dice: Definió el proceso revolucionario como un cambio de estructuras
de acuerdo a la evolución de la htimanidad, y señaló risueñamente, que el
hombre se cree el dueño de la evolución, cuando no entiende que eso es parte de
la naturaleza, y que hay un determinismo histórico que lleva a aceptar que la
evolución se dará de cualquier manera, y que la revolución no es nada más que
una etapa. Es decir, ustedes ven una concepción determinista, fatalista,
típicamente marxista, porque esa es la perfección masiva. La humanidad ha ido
del régimen feudal al régimen burgués, del régimen burgués al régimen
proletario, y camina hacia la sociedad comunista, como algo inexorable, como
algo que se da inexorablemente. La revolución no es nada más que un efecto de
la evolución, quién diría, es una gente apresurada que quiere quemar las
etapas, pero para llegar adonde, al mismo lugar. El mismo sitio es el
socialismo. Ahora ustedes ven que cuando uno hace este lenguaje evolucionista,
determinista, fatalista, hay algo que desaparece completamente de la escena, y
ese alguien es la Divina Providencia. «La historia tampoco la hacen los hombres
-dice Perón-, la hace la naturaleza, y esas instancias, y esas determinaciones,
inexorablemente llevan hacia un fin», se van realizando las etapas graduales o
paulatinas que conducen a ese fin inexorable; los revolucionarios son los que
deciden empujar un poco para llegar más pronto adonde en definitiva se llega de
cualquier modo. No hay Divina Providencia, no hay ni Cristo en el centro de la
historia. Si no hay Dios ni hay Cristo, tampoco el diablo puede andar en estas
cosas, aparentemente. Pasó entonces a enumerar ejemplos, deteniéndose
especialmente en el Medioevo con la implantación del sistema feudal, una
adaptación del hombre a las condiciones naturales de esos tiempos. ¡Qué estupidez!
Por qué existió el feudalismo, cualquier persona lo sabe. Cuando se quiebra la
unidad del sistema romano, se produce una especie de disgregación lógicamente,
de zonas, de regiones, de lugares, que han servido a aquello que constituía la
unidad en su condición. ¿En torno a qué se van uniendo, se va agrupando la
plebe?, en torno a lo militar, porque cuando se quiebra la unidad de Roma,
quedan los ejércitos romanos diseminados en todas partes, en todo el espacio
que había sido la vida del Imperio. Y entonces, lógicamente la gente busca la
seguridad, ¿quién te brinda la seguridad?, el señor de ese castillo, que tiene
sus mesnadas, y que le brinda protección a todo un ámbito que lo rodea, donde
la gente, para poder trabajar en paz, y vivir en paz, y mantener su patrimonio
moral, espiritual, de costumbres y ordenamiento de vida, recibe la protección
de la milicia. Como siempre ha ocurrido en la historia, primero es la seguridad
y después está el resto. Y cómo fueron surgiendo las nacionalidades, a medida
que cada uno de esos señores, fue extendiendo su jurisdicción, el ámbito donde
él protegía la vida, la paz de los suyos, van siendo integrados y subordinados
a un señor feudal. Finalmente, hay una monarquía directa. Todas las grandes
naciones de Europa, han nacido así. Así nació Francia, así nació Inglaterra,
así nació España. Hay un movimiento natural integrador que fue protagonizado
siempre por la milicia y por las armas. Hay una constelación de sangre
presidiendo el origen de todas las grandes naciones de Europa. Es en torno a la
monarquía que se va haciendo la unidad de Francia, la grandeza de Francia. Las
nacionalidades no son frutos del liberalismo, son fruto de la tradición
católica, romana, fruto de los señores y fruto de padres, como siempre ha ocurrido
en el mundo. La espada pudo estar al servicio del bien o del mal, de Cristo o
del diablo, pero ella está siempre. No se puede hablar con esa ligereza. Hay un
ordenamiento, es gente que necesita defenderse, defender una comunidad, un
estilo, una dignidad de vida, defender el trabajo, la paz. Aquel que se cuida
de eso, desarrolla una tarea principal en el plano político, la primera de
todas. Por eso lo más doloroso es el espectáculo de unas Fuerzas Armadas, en
este repliegue, en esta resignación, en ésta falta de responsabilidad frente a
los hechos, que están jugando el destino de la nación. Sigamos adelante. Dice,
«el nacimiento de las nacionalidades y por lo tanto, los sistemas que surgieron
en los siglos '18 y '19, son el liberalismo y el comunismo - Y agrega - el
capitalismo se quedó en las nacionalidades», ustedes se dan cuenta qué
disparate, el capitalismo no se quedó en las nacionalidades, se quedó en la
banca internacional, en el poder internacional del dinero, no lo digo yo, lo
leen ustedes en los documentos del Magisterio, en la encíclica Quadragessimo
Anno: ahí se quedó, ahí está instalado. Qué va a quedar en las nacionalidades.
Cuando en Francia se destronó la monarquía y al Rey Luis XVI, y después vino la
república, y en la Cámara de Francia, se despotricaba contra la monarquía,
contra los nobles, contra la Iglesia, y entonces un día en un arranque de
verdad se cansó un diputado y dijo «señores, los reyes dinásticos no existen
más en Francia, pero en Francia hay un rey que se llama -y dijo la verdad-, hay
un rey que se llama Rothschild». El capitalismo no se quedó en las
nacionalidades, el capitalismo domina al mundo con el dinero, la plutocracia
internacional. Y domina también al comunismo, que es su instrumento ideológico
para masificar, nivelar, y someter a una servidumbre irremediable a los
hombres. Por eso, viene lo que él señala aquí, este lugar común, pero él señala
el hecho, no lo explica. Dice, «se hace un llamamiento de las condiciones
ecológicas del mundo, y en salvaguarda de la vida humana ante la posible
desaparición de las materias primas». Aprovechó esta circunstancia para
criticar a un tiempo a ambos imperialismos, que se dieron la mano en Postdam y
en Yalta, para luego aceptar sus incursiones en Santo Domingo y Checoeslovaquia,
y recordó el viaje de Bresnev a los Estados Unidos, y los acuerdos que logró
con Nixon, para regresar a una frase que dice hace veinte años, «el año 2000
nos verá unidos o dominados», con lo cual volvió a entrar en su tesis de la
tercera posición, que lanzamos en 1948, cuando aún no se daban las condiciones,
nos apresuramos, porque recién diez años después lo hicieron los europeos.
Señaló que la verdad es la fuente de toda razón y que ellos están en la verdad.
Si se dieron el abrazo en Yalta y en Postdam, es porque el mismo poder los
preside a unos y a otros. El mismo poder del dinero que controla las naciones
llamadas capitalistas, y controla las naciones socialistas. La construcción de
la economía socialista en Rusia, la ha hecho la plutocracia internacional, y la
continúa haciendo en todo el mundo. La Fiat por ejemplo tiene fábricas aquí en
Argentina, en Italia, y las tiene en la Unión Soviética. Y no las tendrá para
hacer obra de beneficencia en la Unión Soviética, cualquiera lo comprende, no son
dos cosas, son una sola, se han destruido las personalidades y se ha destruido
la persona humana. Ustedes ven este lenguaje, ligero, sin solvencia, y él
presenta el tercer mundo, y dice que esta es la hora de los continentes, y así
como se ha liberado el continente africano, nos estamos liberando nosotros. Por
eso, para dar un toque final a esto, para que ustedes comprendan lo que
significa este lenguaje burdo, grosero, que responde a esquemas mentales
absolutamente divorciados de la realidad, que plantea la existencia de un
tercer mundo de países no alineados, ni con el imperialismo yanqui ni con el
imperialismo soviético, vamos a leer esta noticia que nos revela cuál es el
destino que nos aguarda. Claro que hay acuerdo entre Estados Unidos y la Unión
Soviética, pero es un acuerdo que está allá arriba; es el mismo poder
internacional del dinero que maneja a los gobernantes de Estados Unidos como
maneja a los de la inmensa Rusia y de la inmensa China. Por eso ocurren esas
cosas inconcebibles. En la Cuba liberada, hay una base de cohetes. Pero hay
algo que nos espera a nosotros y es infinitamente más grave, que la base de
cohetes en Cuba, y es la base naval que se está construyendo en este momento en
el Golfo de Araujo, en el paralelo 37°, que está levantando la Unión Soviética
en la costa del Pacifico de Chile, en el fondo de un golfo que se llama de
Araujo, está levantando un puerto que va a tener unos veinte mil habitantes; ya
todo está programado, están construyendo allí muelles y emplazamientos para cincuenta
barcos, de cualquier calado, y para submarinos, y como la construcción se hace
en el secreto más absoluto, fíjense, esta nota es de La Prensa del domingo,
donde se expone el convenio hecho entre Allende y la Unión Soviética, a cambio
de miserables cincuenta y cinco millones de dólares; le ha entregado la
concesión de ese puerto, con el pretexto de hacer un puerto pesquero en una
zona donde no hay pesca. Y desde el 2 de febrero que se inauguraron las obras,
que inauguró Allende, no ha podido pisar ese lugar ningún legislador chileno,
ni los comunistas, porque es un lugar secreto donde trabajan los técnicos,
donde trabaja personal soviético.. Si fuera una construcción para puerto
pesquero, ¿cómo podría haber tanto cuidado, tanto secreto, tanto misterio,
tanto encierro?. Lo que están estableciendo allí es una poderosa base naval y
de cohetería, que domina enteramente a nuestra patria; no se olviden que Chile
es una franjita, y que a esa altura del paralelo 37°, que da sobre Comahue,
sobre Bahía Blanca, usted pasa de Chile a la Argentina o de Argentina a Chile,
caminando, como he pasado yo en Copahue, porque es la zona más baja de la
cordillera, la de más fácil comunicación, no se olviden que desde esa base se
domina toda la Patagonia y los mares, y la comunicación entre los mares, y se
domina toda la Argentina. Y no se olviden que la Patagonia está poblada con
chilenos, más del 70% de toda la población de la Patagonia es Chilena. Y ahora
está esa base ahí. Cualquier persona de sentido común, cualquier argentino que
piense y sienta un poco de vergüenza, comprende en qué consiste esta liberación
tercermundista continental que propone el señor Perón. Por lo pronto el 25 de
mayo, los únicos presidentes que estuvieron fueron el entregador Allende de
Chile al soviet, y el entregador de Cuba al soviet. Y actualmente estamos
nosotros, el otro día hemos estado celebrando con los embajadores de Mao Tsé
Tung el triunfo del ejército revolucionario del pueblo de China, y hoy por hoy,
les dice a los del ERP que los admite también, siempre que sean buenitos, y
actúen dentro de la ley. Se está jugando con este país, con la suerte de todos
nosotros, a mí personalmente no me interesa lo que me pueda ocurrir, pero
pienso en mis hijos, en mis nietos, que país les espera. Nos están entregando,
inermes, a la servidumbre más espantosa, a este país inmensamente rico, a este
país que tiene todas las posibilidades, pero que ha perdido la vergüenza. Si yo
no hablara este lenguaje, y me limitara a hacer exposiciones abstractas sobre
la soberanía popular, y sobre el ecumenismo, y sobre el tercer mundo, todo esto
no serviría para nada. Hay que hablar concretamente de lo que nos está pasando.
Vuelvo a repetir, en el momento en el que el señor Perón dice que marchamos
hacia la liberación, del brazo de Allende y de lo que son los revolucionarios
auténticos de América, nos están construyendo aquí cerquita de nuestras
fronteras, y nuestras provincias más ricas, nos están construyendo una base
naval para pescar donde no hay pesca. Esa es la realidad, todo lo demás es
fraseología barata, todo lo demás son buzones que se venden todos los días a la
gente. Te hablan de la liberación, y te están encadenando. Te hablan de
elevarte y te están humillando. Esta es la realidad. Yo no puedo hablar otro
lenguaje. Estas no son cosas, documentos que yo he descubierto; los ha leído
todo el mundo, todo el mundo los conoce; eso es lo real, no los circos que se
montan acá, y toda esta especulación barata; nos han desintegrado todo, nos han
desintegrado humanamente a la Iglesia, a las Fuerzas Armadas, replegadas a los
cuarteles en medio de la tragedia nacional. Piensen lo que va a significar
pronto la vida de nuestro país si no hay una reacción que sólo Dios puede
inspirar. Piensen que el Brasil está haciendo construcciones formidables,
represas inmensas, en toda la parte alta del Paraná todas las aguas y las
tierras van a ser controladas por ellos en poco tiempo, y nosotros no hacemos
nada, y lo que hacemos es mínimo al lado de lo que están construyendo ellos,
nos van a rodear y nos van a aplastar, porque nos van a encontrar indefensos.
Porque si no somos capaces de defendernos, y a los valores esenciales de
nuestra patria, si no somos capaces de reaccionar para defender nuestra unidad,
nuestra integridad, nuestra soberanía, nuestro honor, cómo vamos a defender al
país frente a esta presión externa, de la banca que está en Estados Unidos y en
Europa, y a esa presión se agrega ahora esta otra, y entre las dos somos como
el emparedado. Vamos a ser sometidos, a menos que haya una reacción. Solamente
la verdad nos puede salvar, y el valor de sostenerla en cualesquiera
circunstancias. No se olviden que el final de nuestra vida es una catástrofe,
como será el final del mundo. Morir tenemos que morir. Lo importante es para
qué vivimos, y para qué morimos, esto es lo que importa. El país se salva si se
reintegra al orden de la verdad, o sea de la idea; si no es capaz de superar
todas éstas ideologías, se lo confunde y se lo destruye, se lo aniquila. Lo que
se llama voluntad popular, voluntad de la masa, es una cosa digitada y
controlada, el peronismo es una pasión incontrolada, es una histeria colectiva,
es una simple fraseología vacía de todo contenido, por eso puede encerrar a
todas las tendencias y a todos los movimientos, y a todas las ideas, porque no
representa a ninguna idea. Decía muy bien Oliveira Salazar: lo primero que debe
conocer un país es el orden de los principios fundamentales, en los cuales se
ordena a sí mismo. Nunca surgido de la división, de la pluralidad; nunca ha
surgido de allí ninguna unidad. La unidad sale de la unidad. Cristo es el
centro, Cristo es el que hizo la unidad de las naciones de la cristiandad. Y en
la medida en que nos divorciamos de Él, nos vamos dispersando, vamos cayendo en
el camino de la separación. Por eso, nosotros sí somos católicos y somos
nacionalistas, pero nacionalistas cristianos. Ese nacionalismo cristiano
significa la vigencia, la presencia de Cristo en toda la vida nacional, en la
persona, en la familia, en la propiedad, en la empresa, en todo. Y si no es Él
el que preside, el que dirige y el que manda, si no es Él el Rey, entonces
están esos reyes del dinero, que nos están sometiendo y esclavizando, no hay
otra cosa, no hay otra alternativa sino la que Cristo nos hizo en el Sermón de
la Montaña, o adoráis al verdadero Dios, o caéis en la idolatría. Nosotros
estamos viviendo en esta idolatría.
ASALTO TERRORISTA AL PODER
JUEVES 9 DE AGOSTO DE
1973
52-LA AUTORIDAD
Este
caos que estamos viviendo no quiere decir que los gobiernos militares
anteriores, fueran gobiernos competentes y responsables. Desgraciadamente eran
también incompetentes e irresponsables, porque estaban en función, en aras, de
esa misma soberanía popular, de la cual terminaron poniendo a merced al país.
Porque la tragedia de los gobiernos militares en la Argentina ha sido siempre
la misma, todos los jefes que han llegado al gobierno con una intromisión, un
pronunciamiento militar, lo primero que han hecho, es declarar que ellos son
partidarios de la democracia y que en realidad todo lo hacen para volver al
vómito electoral. Y ustedes ven que todos estos gobiernos terminan en el vómito
electoral. Así terminó el gobierno de Uriburu aunque fuera fraudulenta la
elección que se hizo, así terminó el gobierno de la revolución del 4 de junio,
que fue cuando se eligió a Perón en elecciones libres Presidente de la Nación,
y así terminó el gobierno de la Revolución Argentina, el de la revolución del
'55 . De manera que en realidad, todos lo gobiernos militares se definieron en
f unción de la soberanía popular. No hubo un solo gobierno propiamente militar
en la Argentina. Habrán sido ejercidos por militares, pero no con sentido
militar, no eran en función de lo militar, que siempre es lo primero en la
política. Digamos así, la tara de todas las dictaduras militares o gobiernos de
facto que hemos tenido sucediéndose desde 1930 hasta ahora,
ha
sido que todos tenían como objetivo supremo, llegar al vómito electoral, llegar
al pronunciamiento del pueblo, de las mayorías. Eso ha sido una constante en
todos esos gobiernos. Y hay un hecho que es evidente. Nosotros estamos viviendo
dentro de un situación jamás vista. Ustedes fíjense que aquí, el hecho
constante es el delito, es la única cosa nacional en este momento, toda clase
de delitos en una proporción, en una magnitud jamás vista. No hablemos del
problema de los secuestros, que ya es un hecho cotidiano, un hecho permanente.
He leído hoy que en un barrio de Rosario se congregan los vecinos para cooperar
con la policía con guardias armadas, es decir, van a patrullar los vecinos el
barrio, en vista de la cantidad de asaltos, y de atracos, y de crímenes, que
todos los días se cometen. Las cárceles se abrieron y se soltaron a todos los
delincuentes, de todo tipo, de tal manera que nosotros en realidad estamos a
merced de la delincuencia. Ustedes abren los diarios y todos los días hay un
amotinamiento en alguna cárcel, todos los días. Y eso es lo de menos. Porque
las otras cosas evidentemente están en el aire, y van a llevar al país a una tragedia.
Y va hacia una tragedia, con las Fuerzas Armadas replegadas en los cuarteles,
inoperantes, sin decisión alguna de lucha, y menos de muerte, frente a las
organizaciones guerrilleras, que han demostrado a lo largo de estos años, esa
disposición, que es elemental en toda actitud de este tipo. El problema es
realmente grave. Y lo que nos depara el porvenir, sólo Dios lo sabe. Ahora,
evidentemente, yo quiero señalarles algo que es importante en medio de todas
estas cosas; cosas negativas que uno tiene que afrontar, y resulta que en La
Plata, se editaron varios números de este pequeño periódico, que se llama
'Doctrina', y en el número '3' se resumen dos conferencias que yo pronuncié en
La Plata. Son clases también, que se refieren concretamente a la situación
actual, y resulta que el que edita y escribe acá también en 'Doctrina', el
doctor París envió un ejemplar a todos los obispos del país, y con gran
asombro, la mayor parte de los obispos ha contestado. Digo con asombro porque
no estamos acostumbrados a que se acuse recibo de este tipo de publicación. Y
algunas de esas respuestas son realmente importantes, algunas son muy concisas,
pero interesa lo que dicen. Por ejemplo, Monseñor Tórtolo, arzobispo de Paraná,
que es el presidente del Episcopado Argentino, dice, «saluda y bendice en
Cristo al doctor Emilio París y le agradece el envío de Doctrina que lee con
verdadero interés. Paraná, julio 31 del '73». El obispo de San Juan , «Monseñor
José María Sansierra, felicita y cordialmente bendice, San Juan». Monseñor Tato
obispo de Santiago del Estero, le manda un telegrama diciendo, «Agradecido por
la delicada atención, auguro éxitos publicación. Bendigo afectuosamente, Tato,
obispo». «El Arzobispo de La Plata, Antonio Plaza, saluda con su más
distinguida consideración al Dr. Emilio París a fin de agradecerle y avisar
recibo de la suya de las corrientes por las que me adjunta el número de
Doctrina tres, para agradecer a usted el envío de tales publicaciones que
indican el celo de ciertos católicos de hoy. Se vale de la presente oportunidad
para saludarlo con su mayor consideración y estima en el Señor». Monseñor
Zaspe, arzobispo de Santa Fe le escribe la siguiente carta, «Santa Fe, 1 de
agosto de 1973, al doctor Emilio París, estimado señor, he recibido ayer el
proyecto Doctrina, que he leído con atención, y le agradezco sinceramente el
envío. Lamentablemente no sé si lo conozco a usted personalemte, su apellido me
resulta conocido pero no sé si se trata de alguno de los París que he conocido.
De cualquier manera me parece muy interesante, tanto el pensamiento del doctor
Genta como el suyo; son reflexiones bien enraizadas en la fe, y sobre todo en
el amor a ¡a Iglesia. El panorama que presenta allí es muy cierto, si usted ha
leído el último documento de la Comisión Permanente del Episcopado, verá que
algunas de las inquietudes que allí se mencionan, son un reflejo de lo que la
revista denuncia». Ha habido una sola contestación digamos así, que podría
decirse crítica, que es la de Monseñor Marengo, obispo de Azul, en la cual él
hace una observación, defendiendo la doctrina populista a través de Suárez. El
populismo de Suárez es análogo al populismo de Juan Jacobo Rousseau, todavía
más grave, porque Suárez lo mete a Dios de por medio. Dice que Dios es la
fixente de todo poder, de toda autoridad, pero que Él la delega en primera
instancia a la multitud como tal, a la comunidad como tal, al pueblo todo. Y
del pueblo se remonta al príncipe, al que ejerce el poder, de tal manera que el
príncipe, el gobernante, es como un delegado, o como alguien a quien el titular
primero, que es el pueblo, le transfiere el poder. Esta doctrina es
peligrosísima, porque señalaría en Dios una deficiencia en su actuación que es
inconcebible pensar que el artífice supremo pueda cometer un disparate, Él que
todo lo ha creado en sabiduría. Y Dios delega una potestad, se sobreentiende
que aquél que la recibe y es depositario y titular de ella, tiene que ser capaz
de ejercerla. Porque si no la puede ejercer por sí mismo, qué sentido tiene hacerlo
depositario de una potestad que no puede ejercer por sí mismo y que tiene
entonces que valerse de otros. Querría decir que Dios hace un trámite que no
corresponde, porque empieza por transferir la potestad a un titular que por sí
mismo no la puede ejercer y que tiene que nombrar a delegados y mandatarios o
representantes, o transferirlo al poder. Y por otra parte, aquél que recibe el
poder sería en realidad alguien a quien el que se lo ha conferido se lo puede
revocar, porque el verdadero titular, el primer titular, es justamente el
pueblo, la comunidad. En una palabra, tendríamos primero una cosa natural, el
poder delegado desciende del que delega al delegado. Pero resulta que en la
segunda fase, el poder en una nueva delegación o transferencia, en lugar de
bajar, sube; sube al gobernante que es el que realmente lo ejerce, lo cual es
antinatural. Es antinatural que el poder sea algo que se delega, sea algo que
sube, cuando lo natural es que baje. Hay un hecho que es evidente, y es que en
orden al poder, como en orden a los derechos, el titular y el que lo ejerce, no
pueden ser dos, tiene que ser una y la misma persona, uno y el mismo sujeto,
titularidad y ejercicio son indivisibles. De tal manera que no tiene sentido
que yo hable por ejemplo de un derecho que tiene una persona y no lo puede
ejercer. Que es lo que ocurre en general en las democracias, en la mayor parte
de las personas; se les promulga derechos, pero resulta que no pueden
ejercerlos. Es como si me dijeran a mí, usted puede ir a Bariloche, evidentemente
tengo derecho a ir a Bariloche, pero no tengo el con qué, entonces no puedo ir.
Qué hago yo con derechos que se promulgan, que no puedo ejercer. Un derecho
tiene sentido si yo lo puedo ejercer. Un deber tiene sentido si yo lo puedo
cumplir, pero no si no lo puedo cumplir. Esto es una asunto fundamental de
tener en cuenta. Por otra parte, vamos a tomar las distintas autoridades que se
dan en el orden natural, en el orden humano. Por ejemplo, la autoridad del
padre de familia, es una autoridad que solamente, sobre todo para un cristiano
y aún para el que no lo es, es una autoridad que la tiene por el lugar que
ocupa, no porque se la conceden, por ejemplo la comunidad que él preside. Un
padre de familia no preside la comunidad porque lo haya elegido la comunidad,
porque lo hayan elegido los hijos por ejemplo, sino por el lugar que ocupa él
tiene esa potestad, pero es una delegación del Padre que está en los cielos, y
él la debe ejercer como una responsabilidad que tiene delante de Dios. El tiene
la responsabilidad de ese cometido, de esa función, de esa misión, delante de
Dios. Tomemos entonces un ejército, el jefe de un ejército, un jefe real, no es
jefe por la voluntad de los que manda, sino que es jefe porque ha alcanzado a
través de un largo ejercicio de la obediencia, ese rango que significa, que
debe significar por lo menos la capacidad de mandar. Ustedes fíjense que nunca
el poder, por ejemplo en el padre de familia o en el jefe militar, es una cosa
que va de abajo para arriba, todo lo contrario, es una cosa que viene de arriba
para abajo. Lo mismo pasa en un maestro, en un educador, la autoridad ese
educador no la tiene porque le ha sido conferida por ejemplo por los
estudiantes, por los alumnos, o porque lo escuchan; tiene esa autoridad porque
tiene el dominio del saber, y porque la ejercita comunicando la ciencia o el
saber que posee. Y precisamente, los alumnos, o los discípulos, lo acatan
porque tiene la autoridad, no lo acatan porque ellos le dan la autoridad, sino
porque él la tiene. ¿Y de dónde viene la autoridad?, del dominio del saber que
tiene, no le viene de otra parte. Porque no tendría sentido que yo tuviese la
autoridad de educador, y no la pudiera ejercer. Precisamente la tengo porque la
ejerzo, y el ejercicio de esa autoridad me confiere esa superioridad sobre los
que escuchan, porque en realidad escuchan porque consideran que tienen que
aprender de ése que habla. Hay un orden vertical, que se da en toda forma de
autoridad y más que en ninguna otra en el orden temporal, se ha de dar en la
autoridad política. La autoridad política es una cosa que sólo puede
considerarse como una delegación y un reflejo de la autoridad de Dios, de la
soberanía de Dios. Y el que ejerce esa autoridad, si tiene la capacidad para
ejercerla, es porque Dios se la ha dado. Quién le da los talentos, quien le da
los dones, quien le da el con qué para poder ejercer la autoridad?, se la da
Dios. Y luego, lo que él se haya esforzado por cultivar o perfeccionar esas
calidades. Pero nunca, la autoridad para mandar, la capacidad para gobernar, se
la van a dar los que eligen. Si hay elección, y los que eligen, eligen bien,
eligirán a uno que es capaz. Pero es capaz no porque ellos lo eligen, sino que
ellos lo eligen por ser capaz. No nos vamos a equivocar si en una división de
un colegio nacional, le decimos a los alumnos que elijan al mejor compañero.
Podrán elegir tal vez a alguien que no sea el mejor, pero van a elegir uno
entre los mejores, no van a elegir al peor. ¿Por qué?, ¿por qué van a elegir al
mejor?, porque se conocen todos bien, son los pares eligiendo a uno de los
pares, y lo eligen porque es el mejor o uno de los mejores, o lo consideran el
mejor. Y ese no es mejor porque lo hayan elegido, sino que lo han elegido
porque es el mejor. Ahora, fíjense bien: no es que sea antinatural que una
autoridad se elija, pero los únicos que pueden elegir con competencia y
responsabilidad una autoridad, son los pares. Y tiene que haber un verdadero
conocimiento de aquél que es elegido. No como pasa en la democracia en que en
general se pone a dedo al que va a ser elegido, Perón pone a cualquiera, lo
hace Presidente a Cámpora como podía haber hecho presidente a un caballo, es
exactamente lo mismo. Lo pone él, y todo el mundo vota por él. Cualquier
persona de sentido común comprende que eso es una cosa irracional, una cosa
absurda, que no tiene sentido. Porque repito, no me equivoco, si pone un
caballo lo votan. Imagínense, un Lastiri es Presidente de la República. ¿Y
quién es Lastiri?, pregunto, ¿quiénes de los millones de electores de la
Argentina, sabe quién es Lastiri?. Tal vez en la familia sepan quién es. Y sin
embargo es el presidente porque era el Presidente de la Cámara de Diputados, y
fue elegido por muchísimos votos. Así como lo pusieron a él pueden poner a
cualquiera. Uno se da cuenta entonces, que si hay una cosa irracional, si hay
una cosa subversiva, si hay una cosa contraria al orden natural, es
precisamente este sistema, donde lo que está garantizado es la elección de los
incompetentes, y de los irresponsables, y donde cualquiera, como ustedes ven,
cualquier anónimo presidente, resulta legislador, resulta magistrado. Vuelvo a
repetir, pueden las autoridades ser elegidas, siempre que los que elijan sean
los pares del elegido, y siempre que se entienda que lo único que hace la
elección, es designar al que va a ejercer la autoridad, pero no le confiere
ninguna potestad, no le confiere ningún poder. Podrá ejercer con prudencia su
ministerio, si Dios le ha dado los talentos, y si lo han elegido porque tiene
los talentos. Pero de ninguna manera el hecho de ser elegido, aunque sea por
unanimidad, le confiere el talento. Es como si usted por ejemplo dijera bueno,
vamos a elegir un poeta acá, y se eligiera así «al tum tum», que es una manera
más racional que elegirlo votando, se elige a uno, bueno, este es poeta, y es
inútil, no podrá de ninguna manera expresarse poéticamente si Dios no le ha
dado los talentos. No podrá ejercer el mando, si Dios no le ha dado los
talentos, y él los ha cultivado. No podrá ejercer la cátedra con real
autoridad, si realmente no tiene aptitudes, y si además no las ha cultivado con
esfuerzo y con rigor. Entonces uno se da cuenta de que jamás la soberanía, la
potestad, la autoridad para ejercer algo, puede venir como fruto de la
elección. Frato de la elección, y fruto incluso normal puede ser, que aquellos
que están en el mismo plano, que se conocen entre sí, que tienen las mismas
responsabilidades, las funciones análogas, elijan, y elijan bien, a uno de
entre ellos, porque se conocen y saben quién es el más capaz, o qué está entre
los más capaces. Si en una fábrica los obreros eligen libremente a un delegado,
no van a elegir al peor. Buscarán uno, hablo cuando no hay interferencia
ideológica, que sea el que mejor los puede representar, porque van a estar
mejor defendidos los intereses de todos. No van a elegir al más torpe. Pero
pueden elegir al que es mejor porque se conocen entre sí. Entonces uno se da
cuenta, que incluso para la elección que designa, no la que transmite el poder,
sino la que simplemente designa al que lo va a ejercer, hace falta el
conocimiento y la responsabilidad. Y sólo tiene sentido la elección entre los
pares, elegir uno 'inter pares'. Entonces tiene un sentido la elección. Yo no
soy enemigo de la elección. La única exigencia es que hay que saber a quién se
elige y lo qué se elige. Y que eso tiene que estar en la conciencia, en el
conocimiento de esto otro. Nosotros vivimos dentro de este tremendo desorden,
de esta tremenda subversión, de esta cosa realmente satánica, porque lo que no
viene de lo alto y viene de lo más bajo, es satanismo. Y precisamente uno se
subleva contra este régimen, que hace brotar de la multitud anónima,
irresponsable, hace surgir por la suma , tan luego al que tiene que ejercer la
autoridad para el bien común, lo más majestuoso, lo más alto que existe en el
orden temporal, que es el ejercicio de la autoridad política. Lo que hay que
asegurar es toda forma que consagre al más capaz, a los más capaces, o a los
mejores. Si no se asegura el gobierno de los mejores, y en cambio se consagra a
los peores, entonces las cosas tienen que ir, como vemos que ya van,
irremisiblemente. Hace un siglo Federico Nietzsche, en un libro que es el
segundo de las Obras Completas, que se llama 'Consideraciones Inactuales', hay
una serie de ensayos. Es del año 1871 o '72.
Y
entonces él enseñaba ya entonces un hecho que hoy es dominante en el mundo, un
siglo después. Señalaba el ascenso de las masas, al escenario de la historia
universal, y con un papel protagónico, en desmedro de la personalidad, de las
personas. Y sobre todo de las personas relevantes.
