Brasil
- El incierto escenario que enfrenta Luiz Inácio Lula da Silva
Alberto Rojas
El futuro del ex
presidente Luiz Inácio Lula da Silva no se ve nada de auspicioso, luego que
esta semana el Tribunal Regional Federal de Porto Alegre rechazara los
recursos presentados por la defensa del ex mandatario, quien se encuentra
condenado a 12 años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de
dinero, en el marco del escándalo que involucra a la estatal Petrobras y la
constructora OAS.
Cabe recordar que en
julio de 2017, el juez Sergio Moro, quien investiga el caso de corrupción
en la estatal brasileña (Operación Lava Jato), condenó en primera instancia
a Lula a nueve años y medio de cárcel, acusándolo de haber recibido un
soborno de US$ 1,1 millones por parte de OAS, canalizado a través de la
restauración de un departamento tríplex en el balneario paulista de
Guarujá. Entonces, los abogados de Lula impugnaron dicha sentencia. Pero en
enero pasado, el tribunal de apelaciones de Porto Alegre ratificó la
sentencia y además aumentó la condena de nueve años y medio a 12 años y un
mes.
De esta forma, a
Lula solo le queda agotar la opción del Supremo Tribunal Federal (STF)
—equivalente a nuestra Corte Suprema—, quien el próximo 4 de abril decidirá
sobre un recurso de habeas corpus con el que busca evitar su
encarcelamiento. Si el Tribunal lo aprueba, Lula podría permanecer en
libertad hasta agotar otras instancias judiciales; pero si dicho recurso es
rechazado, el presidente más popular de Brasil podría ser llevado a prisión
ese mismo día.
El punto es que todo
esto ocurre mientras Brasil avanza hacia su próxima la elección
presidencial, programada para octubre de este año. Y Lula ya aceptó
oficialmente su nombramiento como precandidato del Partido de los
Trabajadores (PT). En este contexto, ¿el ex mandatario tiene alguna
posibilidad de competir por un nuevo mandato? Tanto el PT como Lula están
apostando a ganar tiempo, ya que lo que buscan es lograr inscribir
oficialmente su candidatura, plazo que vence el 15 de agosto, y que el
Tribunal Superior Electoral no la rechace (para lo cual tiene hasta el 17
de septiembre). En ese contexto, el procesamiento de Lula podría resultar
más complejo.
Pero llegar a esa
fecha no será fácil, considerando que Lula enfrenta el obstáculo de la
llamada Ley de Ficha Limpia —promulgada, precisamente, durante su segundo
mandato—, la cual establece que una persona condenada en segunda instancia
(que es su caso) no puede postular a un cargo electivo. De esta forma, todo
dependerá de la decisión que el STF (YA FUE ADOPTADA). Sin embargo, los
alcances de esa decisión abren nuevos escenarios, porque Lula tiene otras
seis causas abiertas por obstrucción a la justicia y lavado de dinero,
entre otros cargos. Y estas acusaciones podrían llegar a complicarlo tanto
como la actual. Además, si el Supremo Tribunal Federal de Justicia acoge su
habeas corpus, muchos lo podrían interpretar como una señal de que no todos
son iguales ante la Justicia y que Lula tuvo un trato preferencial. Por el
contrario, si su recurso es rechazado, esa decisión arrastrará a Brasil a
un nuevo escenario de tensión e inestabilidad política. Y el recuerdo de la
destitución de Dilma Rousseff, en 2016, aún permanece fresco. De modo que,
en ambos casos, el país se verá afectado.
Mientras tanto, ya
se barajan posibles nombres para enfrentar a Lula, como el ultraderechista
Jair Bolsonaro, del Partido Social Cristiano; Joao Doria, actual alcalde de
San Pablo, del Partido de la Social Democracia Brasileña; y la ex candidata
presidencial ecologista Marina Silva, afiliada al Partido Socialista
Brasileño. Al tiempo que los más pesimistas dentro del PT, mencionan a
Fernando Haddad, el ex alcalde de San Pablo; o Jaques Wagner, ex gobernador
de Bahía, como potenciales reemplazos de Lula, si finalmente es
encarcelado.
América Economía (Chile)
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