viernes, 13 de abril de 2018

¿Revolución moral?


¿Revolución moral?


 
“No robarás”. Séptimo Mandamiento.

Más que excepciones

La prisión de Ignacio Da Silva es sólo la punta del témpano que vislumbra una revolución moral en el mundo hispánico. Pasemos revista: las imputaciones a Cristina Kirchner; la renuncia del Presidente Pablo Kuczynski en Perú; la investigación a Rafael Correa en Ecuador, la destitución del Presidente Manuel Zelaya en Honduras; la orden de la contaduría de devolver fondos por gastos suntuosos al Presidente de Guatemala Jimmy Morales; el proceso al hijo de la ex Presidenta de Chile Michel Bachelet por estafa; la renuncia del Vicepresidente de Uruguay Raúl Sendíc por un escándalo de corrupción; la prisión del poderoso ex ministro de Panamá Demetrio Papadimitriu; la acusación de la Corte Suprema contra ministros del gobierno anterior en El Salvador; el rechazo del referéndum para un acuerdo con el terrorismo en Colombia; la acusación por corrupción al ex Primer Ministro de Portugal Jesús Sócrates y podríamos seguir.

Revolución moral

El mundo hispánico está despertando de una larga siesta en la cual ignoró la corrupción de sus gobiernos, pero lo más importante es que esta moralización política no proviene en general del poder político, sino de los pueblos, advertidos ahora por los medios de comunicación, las redes sociales, pero también por un mayor sentido de sus valores.
Es un despertar moral que debemos observar en profundidad y que puede ser el despegue histórico de nuestras naciones, sobre los fundamentos valiosos de nuestra propia cultura.

Contraste a superar

El 8 de agosto de 1974, renunció el Presidente Nixon acusado de haber encubierto el espionaje sobre la Convención del Partido Demócrata en el complejo de Watergate. Muchos que condenaron al Presidente Norteamericano por dicho escándalo, defienden ahora al ex presidente brasileño Ignacio Da Silva, por haber sido condenado en tres instancias de la justicia brasileña, por corrupción, incluido enriquecimiento ilícito. 1.000 millones de dólares le costo a la estatal empresa y 2.000 millones de dólares en coimas por la obra pública en el escándalo Lava Jato.
Durante la presidencia de Nixon, el vicepresidente de este Spiro Agnew, debió renunciar por fallas en su declaración de impuestos.
El contraste esta a la vista, Nixon, espió a la oposición y mintió, Agnew dio una declaración de impuestos ilegal y tuvo que irse. Frente a estas faltas, los 1000 millones en Petrobras y los 2000 del Lava Jato, las acusaciones contra Nixon y Agbew, nos parecen irrelevantes, pero no es así en un estado republicano y sobre todo con hechos de corrupción. Por mucho menos de lo que se le atribuye a Lula, debieron renunciar un Presidente y un Vicepresidente de la principal potencia.

Moral republicana

Tanto Nixon como Lula, tuvieron logros populares en sus respectivos gobiernos, pero los dos cometieron graves actos ilegales. Nixon estuvo implicado en espionaje contra sus opositores y Da Silva condenado por corrupción gubernamental.
En ambos caso se violaron normas morales esenciales para un régimen republicano de gobierno.
Es de señalar que en Brasil ya hay ochenta y cuatro condenados y que ninguno es precisamente pobre. Entre ellos descuellan algunos de los empresarios más ricos de esta República, por el escándalo del Lava Jato y varios políticos, uno de ellos el diputado que impulso el juicio político contra Dilma Rousseff. Es decir que están cayendo también quienes se oponen a Da Silva.

La resistencia al cambio