Servini y Barrionuevo desalojan a CFK del PJ y estalla la crisis
La
intervención del PJ nacional dispuesta por la jueza María Servini de
Cubría sinceró al máximo la fractura del peronismo que ya estaba
planteada entre el eje CFK-Alberto Rodríguez Saá y la aparición, la
semana pasada en Gualeguaychú, de una entente “legislativa” entre Miguel
Ángel Pichetto, Sergio Massa y los senadores de media docena de
provincias peronistas. Con la intervención dispuesta ayer, es obvio que
Cristina Kirchner pierde el débil control que tenía sobre el aparato
partidario a través de José Luis Gioja, que ayer se atrincheró en la
sede partidaria para resistir el ingreso de Barrionuevo rodeado por
militantes de La Cámpora y de Rodríguez Saá.
Como Gioja apeló la
decisión de Servini ante la Cámara Nacional Electoral, sus dos
integrantes, Santiago Corcuera y Alberto Dalla Via serán los que deberán
confirmar la designación del líder gastronómico.
La elección de
un sindicalista altamente conflictivo y propenso a no callarse tiene un
tono de amenaza hacia los gobernadores justicialistas que controlan los
respectivos PJ locales. Con argumentos políticos parecidos a los
fundamentos de la sentencia de Servini, podría Barrionuevo intervenir la
mayor parte de los peronismos provinciales. En este sentido, el jefe de
los gastronómicos es una pistola puesta en la cabeza de los mandatarios
peronistas. Para empezar, el presidente del PJ bonaerense, Gustavo
Menéndez, estaría en la lista de damnificados por la decisión de
Servini. La Cámara Nacional Electoral tiene demorada desde hace dos
meses la apelación presentada por los apoderados de la Línea Justicia y
Dignidad, Omar Gadea y Oscar Diani, contra la sentencia de primera
instancia que rechazó el pedido de nulidad de la interna para la
elección de autoridades que en diciembre pasado consagró a Menéndez
presidente del Partido. Con los nuevos vientos que soplan, la
estabilidad del cristinismo en la conducción del mayor distrito es
entonces relativa. Habiendo perdido el PJ nacional, el cristinismo se
encamina ahora hacia reforzar Unidad Ciudadana, es decir, el aparato
político controlado por La Cámpora.
El desborde de las internas
Al decir de varios senadores del PJ, Barrionuevo habría hablado con Pichetto antes de asumir pero no así con Massa, al que muchos señalan como un beneficiario de la intervención, ya que la esposa del primero, Graciela Camaño, es una de sus principales dirigentes. Camaño rivaliza con la mujer del tigrense, Malena Galmarini, porque ambas quieren el primer lugar en la lista de diputados nacionales del massismo el año que viene.La crisis que acaba de instalarse con la expulsión del cristinismo del PJ nacional deja como gran beneficiario a Mauricio Macri ya que, por lo menos hoy, las posibilidades de un acuerdo de unidad en el peronismo son prácticamente inexistentes. La judicialización de la lucha interna partidaria parece un camino sin retorno que difícilmente deje lugar para una normalización partidaria prolija.

