APARECE LA TRIPLE A
Perón desata
el terrorismo de Estado
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| Córdoba. La imagen capta a un escuadrón de la Triple A a punto de entrar en acción |
El 21 de noviembre de 1973, el senador radical Hipólito Solari Yrigoyen llegó al garaje de Marcelo T. de Alvear 1272 con la intención de retirar su automóvil.
Camino
al ascensor saludó a Bruno de Vita, el encargado del estacionamiento y
una vez dentro oprimió el botón que lo condujo hasta el primer piso.
Solari Yrigoyen, descendiente de figuras ilustres de la historia nacional1,
se detuvo junto a su modesto Renault 6 patente U-13352, estacionado en
la cochera 621, extrajo las llaves de su bolsillo y abrió la puerta.
Sentado frente al volante, se desabrochó el saco, acomodó su portafolio
en el asiento contiguo, miró su reloj –eran las 12:50- y procedió a
encender el motor.
Bruno
de Vita se encontraba en la planta baja, supervisando la labor de los
diez empleados a su cargo cuando una terrible explosión sacudió el
edificio hasta los cimientos. Seguido por varios empleados corrió rampa
arriba y se introdujo en la nube de humo que cubría el nivel superior2.
Un
escalofrío le recorrió el cuerpo cuando vio el Renault completamente
destrozado, con la parte delantera en llamas y varios autos dañados a su
alrededor. Sin embargo, lo único que le interesaba era el estado del
senador.
Solari Yrigoyen yacía inmóvil en el interior. Presentaba grave quemaduras y tenía las piernas prácticamente destrozadas.

