El
Padre Raúl Sánchez, abogado, teólogo y sacerdote colombiano radicado en
Estados Unidos hace ya varios años es un personaje del todo particular:
apologeta, claro, directo e incansable evangelizador, hace tiempo que
viene usando los medios de comunicación para transmitir las enseñanzas de la Iglesia con parresía, pedagogía y hasta buen humor.
En la presente entrevista nos hablará acerca de su vida y apostolado para,
Mientras que el gobierno declama a los cuatro vientos que el ajuste no lo van a pagar los más pobres, ya empezó a aplicar políticas que van a ajustar los ingresos de los sectores más desprotegidos.
Una cosa es lo que se dice, y otras bien distinta lo que se hace, la decisión política que se aplica. Y eso es lo que vale.
Mientras
que dice proteger a los sectores más postergados -uno de ellos es el
sector previsional o alguien duda que un jubilado es la persona que
menores ingresos percibe-, aplica un fenomenal ajuste de la fórmula de
actualización de los haberes, licuando los ingresos del sector pasivo
frente a la inflación.
El
gobierno busca licuar el gasto previsional pero al mismo tiempo busca
apoderarse de sus recursos, para utilizarlos en beneficios de otros
sectores afines a sus intereses. En una economía inflacionaria, si los
salarios no se ajustan por inflación pierden poder adquisitivo. No hay
alternativa.
En
los ’90 se podía ajustar por el PBI o por los salarios porque no había
inflación. Pero en esta hoguera inflacionaria, si no se ajusta por el
índice de precios al consumidor, los ingresos se deterioran. Lo mismo
ocurre con los ingresos de los trabajadores estatales, a los cuales le dieron un aumento del 7% frente a una inflación del 35%, para 2020.
Esto
es un ajuste ultraortodoxo, puesto en práctica por el kirchnerismo. La
hipótesis de crecimiento para 2021 se debilita como si fuera un huracán
cuando toca tierra porque no puede haber crecimiento cuando no hay
inversión y mucho menos cuando los consumidores tienen una deuda de casi
1,5 billón de pesos con el sistema financiero.
La
inflación se encargó de ajustar los salarios, la cuarentena ajustó el
empleo y el Estado ajustó a empleados públicos, jubilados y al sector
privado con impuestos. Así no podrá haber inversión y mucho menos
crecimiento y sin inversión, sólo habrá inflació