sábado, 14 de abril de 2018
Trump, Putín y Orban: títeres del N.O.M. - Augusto TorchSon
Resulta claro que la necesidad de líderes, de referentes,
muchas veces conduce a generar apresuradas simpatías con algunos representantes
mundiales respecto de los cuales conocemos más bien en el aspecto que nos
agradan, pero en la mayoría de los casos, sin tener respecto de ellos el
panorama completo.
En esto no entiendo ni veo ninguna mala intención, sino
simplemente la imposibilidad de abarcar todos los frentes ya que son muchísimos
los abiertos para mayor complejidad y confusión, como lo quieren los verdaderos
titiriteros detrás de estos personajes.
Igual situación se vive en el aspecto religioso,
magnificando pontífices posteriores o anteriores al Concilio Vaticano II, según
el lugar en el que nos ubiquemos, criticando lo mismo que realizaron quienes
ensalzamos, y no pocas veces desconociendo todo su accionar como para realizar un juicio verdaderamente ecuánime en ese sentido.
En
ambas situaciones no tengo dudas que la mayoría de las
personas adhieren sin culpa alguna a los supuestos referentes ya que es
difícil
conocer todas las circunstancias (y me refiero a las relevantes
exclusivamente), y menos desde los medios oficiales. Sin embargo,
también existen algunos casos, los que considero los menos, que por
desidia prefieren
mantenerse en el error antes de constatar lo que los haría reconocer su
equivocación y rectificar el camino. Una vez planteada la duda, nos
quedan como
posibilidades el silencio hasta tener el panorama completo, la
investigación y
posterior accionar en consecuencia, o cerrar los ojos ante la realidad y
mantenernos en una postura tan cómoda como peligrosa. Esto sin embargo
sin dejar de tener en
cuenta que la duda consentida puede ser pecaminosa en ciertos casos,
como sería en los que tenemos obligación de saber, y sin entrar en el
campo
dogmático religioso, debemos procurar en todos los casos informarnos
antes de entrar a realizar acérrimas
defensas de determinadas personas o posturas, lo mismo que cuando se
realizan ataques a las mismas.
Los personajes entonces a cuestionar son los que generan
mucho ruido, y más bien simpatías en los ambientes nacionalistas católicos, o
simplemente nacionalistas o simplemente católicos.
El caso Trump es tal vez el más fácil de dilucidar. Como
figura de la "derecha republicana", al ser tildado de fascista, nazi,
homófobo y antifeminista (entiéndase antiabortista); no es raro que la antipatía
generada a los grupos marxistoides, genere el efecto contrario en quienes
buscan algo de orden en tan terrible anarquía mundial de perversiones
promovidas especialmente por la ONU.
Lo cierto que es que poco y nada hizo el pintoresco
presidente norteamericano con respecto al avance de la agenda prohomosexualista
en su país, en lo que concierne al control de armas al que se oponía, cada día cede más en su postura
inicial, y en el tema fundamental que es el del aborto, a pesar de haber
prometido que el Estado no financiaría el genocidio de infantes con la satánica
Planned Parenthood, firmó sin embargo para que los ciudadanos contribuyan con sus impuestos
con U$S 500 millones para que se siga cometiendo tan deleznable crimen (aquí y aquí).
No
resultan extrañas éstas actitudes en cualquier político, sin
embargo la gente se sigue engañando creyendo que las promesas
electorales en
alguna oportunidad se van a cumplir, cuando las únicas expectativas que
satisface la diosa democracia, son las de los políticos electos que
siempre
mejoran su situación económica y de poder.
Lo
cierto es que Trump es otro empleado más de la judería
internacional, y tal vez, como en el caso de mi país, Argentina, sea el
que
menos lo haya ocultado en la historia de los Estados Unidos. En ese
aspecto no
dudó en desatar la ira del mundo islámico al declarar a Jerusalén como
capital
de Israel, e instar, cuando no tratar de obligar, a sus aliados a seguir
su
deshonrosa actitud. No es de extrañar entonces que su hija, para
congraciarse
con su israelita esposo, se haya convertido al judaísmo ortodoxo. Y es
en esta
actitud projudía que Donald pretende destruir a Siria sin importarle lo
ridículo de sus pretextos, también contraviniendo lo prometido en su
campaña
electoral. Para ello el payasesco y mediático empresario devenido en
político, no dudó en recurrir al viejo recurso de sus
predecesores yanquis, con el subterfugio más conocido como False Flag
(bandera falsa). En esta oportunidad repitiendo las mentiras de un
supuesto ataque con
armas químicas, montaje ya armado anteriormente (con actores que muchas
veces
se repiten incluso en su papel de fallecidos), como lo demostrara hasta
una
monja católica (aquí).
Y el país del Norte que ahora se dice defensor del pueblo
sirio, siempre que se preocupó por hacer "filantropía" y llevar la democracia a
otros pueblos, solo dejó muerte y desolación, además de saqueos de recursos
naturales o geoestratégicos, incluyendo hasta fuentes de producción de opio (para fabricar las drogas más pesadas). Esto se hizo
en Alemania en dos oportunidades, Libia, Iraq, Corea, Vietnam, Afganistán y una
larga lista de países (EEUU
ha invadido 70 países),
en la que casualmente siempre estuvieron
como instigadores y principales interesados sus mandantes judíos. En
este caso EEUU ataca Siria después de que Israel bombardeara un
aeropuerto de dicho país, dejando hasta muertos iraníes que se
encontraban en dicho
lugar. Aduce Israel también que realizó este bombardeo después del
supuesto ataque con
armas químicas de Al Assad a su “propia población”(aquí),
preocupándose de los civiles sirios más no de los palestinos a los que masacra
diariamente. Requeriría otro trabajo el referente al apoyo y financiamiento de Israel como
de los EEUU y sus aliados a los yihadistas de ISIS, lo que demuestra su inmensa hipocresía.
Respecto de Putín, tan admirado por muchos nacionalistas,
es extraño que no se repare en una cuestión que es esencial si hablamos de esta
postura política, y es que el ruso es absoluta e innegablemente comunista. Al
respecto y para que no queden dudas o lugar a diferentes interpretaciones, es
dable recordar cuando no hace mucho equiparó al cristianismo con el comunismo y
hasta al mausoleo del judío genocida Lenin, con las reliquias de los santos (aquí). Es
fácil comprobar como Putín siempre se manifestó alineado con las dictaduras y
gobiernos de izquierda en Hispanoamérica.
Admirador como pocos de la judería, Putín se sumó a la
lista de países que castigan el negacionismo del holocuento (Shoá) con hasta 5
años de cárcel para quienes se atrevan a pensar diferente al discurso oficial
coercitivamente impuesto por el judaísmo internacional (aquí).
Como buen comunista, Putín creo un grupo llamado “Nashi” que diciéndose
antifascistas, están dedicados a combatir los nacionalismos (Campos
de jóvenes patrióticos de Putín).
Una de las agencias
informativas semioficiales de Rusia RT (Russia Today al que referiero varias
veces en éste artículo a modo de confesión de parte) de hecho fue creada por un
asesor de Putín, el judío Mikhail Lesin Yuriyevich (Ministro de prensa
1999-2004), fallecido en extrañas circunstancias en Washington. En en el
imaginario popular se cree que Rusia nacionalizó la banca, y hasta que expulsaron a los
Rothschild; sin embargo esto se puede desmentir fácilmente entrando en la propia página de la
judeomasónica banca y revisar las locaciones de sus oficinas en el mundo (Aquí). Si
quisiéramos ahondar en las simpatías judaicas de Putín, sólo habría que
estudiar un poco su círculo más íntimo empezando por los empresarios con los
que tiene estrechas relaciones entre los que podríamos mencionar a: Sulymán Abusaidovich de la
judaica banca Goldman Sachs de Moscú, el judío multimillonario Arkady Rotenberg
principal empresario de suministro de energía eléctrica y gasoductos de Rusia,
el judío Eugene
Shvidler que amasó su inmensa fortuna con las privatizaciones
rusas, el judío Sergey
Kirienko, comunista ex Primer Ministro ruso que dirige la
megaempresa estatal Rosatom que controla el complejo nuclear ruso, Igor Yusufov Hanukovich
empresario judío ex Ministro de Energía, Boris Spiegel
empresario judío muy cercano a Putin que fundó la organización “Mundo sin
nazismo”(como para entender el rabioso antinacionalismo de Putin); y un
larguísimo etcétera de prominentes hebreos estrechamente relacionados con el
Kremlin. (para ampliar aquí).
Respecto
al conflicto en Siria, es claro que su presidente
Bashar al Assad (que pelea codo a codo con cristianos defendiendo su
tierra) no tiene muchas opciones con Israel, los Estados Unidos y sus
aliados atacándolos, por eso la alianza con Rusia está
planteada más en relación a unas situación de extrema necesidad que de
afinidad con el régimen putinista, que por cierto tiene en la región
intereses
geoestratégicos innegables. Sin embargo, no es descabellado pensar que
los
motivos reales de ésta guerra en Siria estén por encima de lo que se ve,
y los
actores principales y más fuertes (Rusia, EE.UU., Israel e Irán)
respondan a velados intereses. Para eso se
puede traer a colación declaraciones del judío globalista Henry
Kissinger en la
Escuela Gerald R. Ford de Política Pública (Universidad de Michigan)
sobre sus deseos respecto del conflicto en esa zona, los cuales afirmó
que consistían en ver a Siria como un país desintegrado y balcanizado en
regiones autónomas (aquí).
Estamos hablando nada menos que de uno de los protagonistas y arquitectos de
los proyectos judeomasónicos para el mundo, pieza clave en el Council of
Foreign Relations (CFR), la Trilateral Comission y el Club de Bilderberg. Político
norteamericano (de origen alemán) protagonista de las políticas más perversas del
gobierno yanqui para con el mundo entero. Judío y masón, mano derecha de
Rockefeller y agente con éste de la Illuminati y judaica banca Rothschild. A
esto podríamos agregar para generar mayor suspicacia, las relaciones de
Kissinger con Putin que en uno de sus últimos encuentros, según informó el
portavoz de la Presidencia Rusa: “Desde hace muchos años Putin y Kissinger
mantienen una cálidas relaciones personales y se reúnen cuando se presenta la
oportunidad” (aquí).
Entonces: ¿quién trabaja para quién, y cuáles son las verdaderas intenciones de
Putin sobre Rusia? El dicho dice que cuando se pelean los elefantes las que
pierden siempre son las hormigas, pero en este caso da la impresión que los
elefantes no hacen más que fingir la pelea para que pierdan las hormigas, ya
que la escalada del conflicto en Siria sólo puede conducir a la 3ra guerra
mundial, que tal vez sea la gran crisis que necesita la judeomasonería para imponer el Nuevo
Orden Mundial, como decía el extinto Rockefeller.
Conocida agenda globalista es la de islamizar Europa para
destruir la identidad cultural de la misma, y más específicamente los últimos
vestigios de cristiandad. Esto propiciado por la misma Comunidad Europea con la
estrecha colaboración del Vaticano de Jorge Mario Bergoglio. Y me refiero a esto, teniendo en
cuenta que en algún momento se pretendió ver a Putin como un freno al avance
islámico. Cabe puede recordar que fue precisamente el presidente ruso
quién inauguró la mayor mezquita europea en Moscú (aquí).
Uno
de los principales promotores de la islamización
europea, así como de todas las políticas disolventes en el mundo entero
como la
agenda feminista-abortista, el odio a la raza blanca, el homosexualismo y
hasta
la despenalización del consumo de drogas, es nada menos que el judío
globalista
Geroge Soros; todo esto financiado con su "Open Societies Foundation",
en la cual
su concepto de “sociedad abierta” es la que carece de identidad cultural
y de moral. Este siniestro personaje se hizo famoso y millonario con
actividades
especulativas en Wall Street siendo agente de la banca Rothschild y
trabajando
con Rockefeller en el arte judaico por excelencia, hacer que el dinero
produzca
dinero sin generar bienestar (sino todo lo contrario) a las poblaciones
en las cuales desarrollan sus actividades. No extraña entonces que uno
de sus libros tenga por título
“La alquimia de las finanzas”, que más que metáfora denota el sentido
cabalístico del mismo. Una de las organizaciones financieras del magnate
de la
usura es “Quantum Fund” en la cual participa el judío Richard Katz, jefe
asimismo de “Rothschild Italia”. Es innegable entonces el vínculo entre
Soros y
la familia sin la cual Israel no existiría. Recordemos que el Tratado de
Balfour, por el cual los ingleses prometieron Palestina a los judíos
para establecer su Estado, fue dirigido
al barón Lionel Walter Rothschild, incluso la estrella de David, emblema
cargado de significado ocultista y satánico que representa al Estado de
Israel,
fue tomado del hexagrama rojo que era el emblema de la familia de Mayer
Amschel
Bauer, por el cual cambiaron su apellido al actual Rothschild (escudo
rojo);
entonces desligar a esta familia y sus tentáculos del Estado de Israel,
es absolutamente contradictorio.
Respecto de la islamización de Europa surge la pregunta: ¿a
quién beneficia la misma? La respuesta la puede dar la supremacista judía Barabra
Spectre. La misma es fundadora de “Paideia”(aquí), el Instituto de Estudios judíos en
Suecia, que promueve la destrucción de la identidad cultural europea desde
dicho país (aquí) incluso
con la colaboración de sus anfitriones suecos; agrego también a un
rabino, los cuales ponemos “on own words” en el siguiente video:
El presidente de Hungría, Viktor Orban, es otro de los
personajes visto como uno de los valientes opositores que combaten al Nuevo
Orden Mundial. No pocos fuimos víctimas de sus engaños. El mismo "resiste" la islamización de su país culpando a George Soros de
promover la destrucción cultural de Europa. Orban sin embargo, es uno de los
principales aduladores del gobierno sionista y genocida de Israel. En sus
panegíricos projudaicos, Orban llegó incluso a referirse al “pecado húngaro”
contra el pueblo judío en la Segunda Guerra Mundial (aquí),
sumándose también a la religión del holocausto, de cifras y
circunstancias
incomprobables (lo que se puede probar en sentido contrario) y ayudando
quienes, pensándose el pueblo elegido por su dios, pretenden oprimir al
98,8% de la
humanidad de no judíos, a quienes consideran bestias con forma humana
según su libro sagrado, el Talmud. En el artículo referido al respecto,
se busca hacer creer que
Netanyahu está enemistado con Soros, cuando ambos son parte de la misma
estrategia disolvente del lobby judío internacional, y empleados de la
familia
Rothschild. El recientemente reelegido presidente húngaro, en lo que
puede
considerarse una falta absoluta de dignidad, llegó incluso a pedir al
Congreso
Mundial Judío ayuda para luchar contra el antisemitismo (aquí).
Como se demostró precedentemente, no es solamente Soros,
sino el conjunto del lobby judío internacional el que pretende la destrucción
de Europa así como subyugar al mundo entero; por eso resulta ridículo pretender combatirlos por un lado, mientras
nos aliamos con ellos por otro. Lo de Orban es la muestra cabal de como la
democracia es la forma perfecta de engañar a la masa sufragante, mientras se
sigue trabajando para los verdaderos y cabalístas titiriteros.
Hace
poco leí una frase atribuída a Nicolás Gómez Dávila
que sostiene que “los tontos se indignan tan sólo contra las
consecuencias”.
Mientras seguimos buscando aliviar los síntomas, la enfermedad sigue
avanzando. Y a las puertas de un conflicto bélico global de resultados
imprevisibles, el
Nuevo Orden Mundial, como el Anticristo, se muestran cada día más
cercanos. La
cuestión es saber si estos acontecimientos nos van encontrar erguidos y
levantando las banderas de
Cristo Rey y de nuestra Santa Madre Iglesia, o arrodillados buscando
migajas de los
hijos de Satanás.
Santa Isabel de Castilla, ruega por nosotros.
Augusto
Nacionalismo
Católico San Juan Bautista








