La lucha de clases ni se crea ni se destruye, tan sólo se transforma. El primer principio de la termodinámica nos sirve para ilustrar un fenómeno tan reciente como chocante: la lucha de clases es un concepto de izquierdas que se ha desplazado a la derecha. La lucha de clases es un “significante flotante” que ha cambiado de signo y se expresa hoy en la revuelta de los marginados por la globalización –los “deplorables”–, frente a una izquierda de diseño instalada en el neoliberalismo y sus bondades diversitarias.
Llegó el momento de una transvaloración radical de conceptos. El tablero salta por los aires y se impone una redistribución completa de la baraja. De lo que se trata ahora es de pensar lo que hasta ayer era impensable, de cabalgar el tigre de las nuevas realidades. Es la hora de romper inercias mentales y de revisitar, de forma desprejuiciada y desenvuelta, algunas de las ideas de Marx. Por ejemplo, la lucha de clases.