Mostrando las entradas con la etiqueta ALBERDI. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ALBERDI. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de marzo de 2019

Alberdi y las ideas constitucionales del 53. *

Mostrando entradas con la etiqueta Alberdi. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de septiembre de 2017


Por: JOSÉ MARÍA ROSA

II
LA BIBLIOTECA DEL CONGRESO

La Biblioteca del Congreso Constituyente no era muy nutrida. Por confesión del propio Gutiérrez la formaba solamente un libro: una edición del federalista que había pertenecido a Rivera Indarte, y que Dios sabe como había ido a parar a Santa Fe. Aún este sólo libro, siguiendo el destino señalado en su  ex-libtis, acabó por desaparecer misteriosamente de su anaquel.
      La falta de oxígeno constitucional habría sido angustiosa, si Alberdi no tomara la precaución de hacer llegar un cajón con ejemplares de sus Bases, publicada poco antes en Valparaíso, (la primera edición de las Bases fue tirada el 1º de mayo de 1852, con anterioridad, pues, a la inauguración del Congreso, 20 de noviembre). El especialista en derecho político entre los jóvenes mayos de 1837 se hacía presente en el Congreso, sin abandonar su remunerado bufete chileno, y con algo más eficaz que un acta de “representante del pueblo” lograda después del consabido “he dispuesto que sea elegido” del Libertador.

LA FILOSOFÍA POLÍTICA DE LAS “BASES”.

      En contradicción absoluta con el pensamiento historicista expuesto en su Fragmento de 1837, (Bases 138) Alberdi sostenía en las Bases que la organización política liberal solamente podría hacerse eliminando o rebajando la raza argentina. La antinomia entre un pueblo hispánico de naturaleza guerrera con instituciones anglosajonas de índole comercial, la resolvía dando preferencia a éstas sobre aquél: “Es utopía, es sueño y paralogismo puro –decía en Bases- el pensar que nuestra raza hispanoamericana, tal como salió formada de su tenebroso pasado colonial, pueda realizar hoy la república representativa”. Y con el mismo pensamiento agregaba: “No son las leyes las que necesitamos cambiar, son los hombres, las cosas. Necesitamos cambiar nuestras gentes incapaces de libertad por otras gentes hábiles para ella”.
      El error de Rivadavia había consistido en hacer reformas liberales para un pueblo naturalmente antiliberal; por eso fracasó. No era con reformas superficiales que se lograría  el amoldamiento de un pueblo hispánico y católico a constituciones y leyes sajonas y protestantes.  “A Rosas le bastó agitar la pampa –había dicho Sarmiento en Facundo- para echar por tierra el edificio  hecho en la arena”. Era necesario introducir el liberalismo de manera más firme, más radicalmente firme. Reemplazar la arena natural por dura argamasa importada; expulsar al criollo tan entusiasta por su tierra y sus caudillos y tan desapegado hacia los valores liberales fundados en el comercio y la industria.