“PARA CONOCER A UN CANALLITA, DALE UN PUESTITO”
La madre de un amigo mío, señora muy inteligente y fina, decía:
"Para conocer a un canallita, dale un puestito". Por "puestito"
entiéndase desde Presidente de la Nación hasta el mínimo agente de
tránsito de la Ciudad de Buenos Aires. El canallita en cuestión usará
todo el poder que le otorgue su "puestito" para mostrar que lo tiene y
no para cumplir con los deberes que conlleva cualquier puesto público,
todos relacionados con la equidad y la Justicia, y eso hasta el
sacrificio de su bien particular, ejerciendo sus funciones con sentido
común y con respeto de los que no tienen ese poder y dependen de que el
que lo tiene lo use siempre bien y morigeradamente para evitar
humillaciones y molestias innecesarias.
El "canallita" hace todo lo contrario. Usa todo su poder porque goza
sometiendo a los demás y se esfuerza por inventar a todo momento nuevas
maneras de oprimir al prójimo.
