EL DILEMA DE LOS CATÓLICOS FIELES
Fui a misa este Domingo pasado 3 de Febrero para cumplir el
precepto de la Iglesia que así lo ordena. Una vez más tuve que oír el
sermón del celebrante y una vez más sufrí una lluvia de insinuaciones y
hasta de afirmaciones contrarias al buen espíritu de la Fe católica que
inducían a la apostasía, o sea, a adoptar las tesis falsas del
progresismo modernista que domina actualmente los ambientes de la
Iglesia. Recé pidiendo a Dios, por medio de la Santísima Virgen, para
que ese efecto corrosivo no se produjera y que los oyentes de ese meloso
y viperino sermón no se dejaran influir por él y que permanecieran
fieles a la verdadera fe.
Eso era lo mismo que pedir un milagro porque precisamente todos los católicos hemos aprendido desde la infancia a respetar al clero como representante de Nuestro Señor Jesucristo y nos cuesta reconocer que ese carácter, cuando rompen con la fidelidad a la buena doctrina y adoptan una herejía, lo hace el mejor vocero del infierno y su poder salvífico se transforma en un poder de muerte para las almas.
Eso era lo mismo que pedir un milagro porque precisamente todos los católicos hemos aprendido desde la infancia a respetar al clero como representante de Nuestro Señor Jesucristo y nos cuesta reconocer que ese carácter, cuando rompen con la fidelidad a la buena doctrina y adoptan una herejía, lo hace el mejor vocero del infierno y su poder salvífico se transforma en un poder de muerte para las almas.
