
El liberalismo es la iniquidad. P. Horacio Bojorge. El hombre no religioso. El pecado es la iniquidad (3-5)
Creo
que a esta altura de mi exposición podemos entender mejor la relación
que existe entre el pecado que es la iniquidad y los demás pecados que
derivan de este pecado. Al volverse los hombres contra el Cielo, se
vuelven unos contra otros en la tierra.
Dios
vino a buscar al hombre que había caído por el pecado original. Cuando
el hombre caído se rehúsa a tomar la mano que se le extiende para
levantarlo, cae aún más profunda e irremediablemente.
A
esta luz, la profecía de Malaquías, últimas palabras del Antiguo
Testamento, adquiere tintes apocalípticos. Esta profecía cierra el
Antiguo Testamento anunciando la venida de Elías. El Nuevo Testamento
conecta esta vuelta de Elías con la venida del Bautista, precursora de
la de Cristo: “He aquí que yo os envío al profeta Elías antes de que
llegue el Día de Yahveh, grande y terrible. Él hará volver el corazón de
los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres; no sea
que venga yo a herir la tierra de anatema” .