LA MASACRE DE EZEIZA
El
19 por la mañana, seguía llegando gente al predio de Ezeiza. Trenes y
ómnibus especiales partían desde las provincias llevando a bordo miles
de simpatizantes.
El primer convoy que salió de Mendoza lo hizo el 18 de junio a las 7 a.m., con 700 personas sentadas en sus siete coches. Le siguieron otros cuatro desde diferentes puntos de Cuyo. El primero de la estación General San Martín, en horas del mediodía con aproximadamente 2000 pasajeros, y el segundo por la tarde, el cual engancharía más vagones en la localidad de Palmira, situada a 34 kilómetros al este.
Lo mismo ocurrió en San Juan, San Luis, Bahía Blanca, Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Rosario, Santa Fe y las principales ciudades del interior. En las rutas nacionales y provinciales ocurría otro tanto, con ómnibus, colectivos y transportes escolares especialmente contratados, sin contar camiones, camionetas y automóviles particulares convergiendo sobre la Capital desde todos los rincones del país.
Y no era para menos. El hombre que motivaba tamaña movilización era una de las mayores personalidades de la historia de América; una de las principales figuras de la historia universal. El lugar que ocupaba entre los grandes protagonistas del siglo XX mantenía a la opinión pública internacional atenta a lo que ocurría en nuestro medio y a los principales gobiernos pendientes de él. La nota publicada por el diario madrileño “Pueblo”, el 21 de junio con la firma de su director, Emilio Romero, nos ofrece una idea de cómo veía el mundo al líder justicialista.
El primer convoy que salió de Mendoza lo hizo el 18 de junio a las 7 a.m., con 700 personas sentadas en sus siete coches. Le siguieron otros cuatro desde diferentes puntos de Cuyo. El primero de la estación General San Martín, en horas del mediodía con aproximadamente 2000 pasajeros, y el segundo por la tarde, el cual engancharía más vagones en la localidad de Palmira, situada a 34 kilómetros al este.
Lo mismo ocurrió en San Juan, San Luis, Bahía Blanca, Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Rosario, Santa Fe y las principales ciudades del interior. En las rutas nacionales y provinciales ocurría otro tanto, con ómnibus, colectivos y transportes escolares especialmente contratados, sin contar camiones, camionetas y automóviles particulares convergiendo sobre la Capital desde todos los rincones del país.
Y no era para menos. El hombre que motivaba tamaña movilización era una de las mayores personalidades de la historia de América; una de las principales figuras de la historia universal. El lugar que ocupaba entre los grandes protagonistas del siglo XX mantenía a la opinión pública internacional atenta a lo que ocurría en nuestro medio y a los principales gobiernos pendientes de él. La nota publicada por el diario madrileño “Pueblo”, el 21 de junio con la firma de su director, Emilio Romero, nos ofrece una idea de cómo veía el mundo al líder justicialista.

