EL ÚLTIMO TRAMO DEL AÑO
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| 15 de diciembre de 1972. Convención del Hotel "Crillón" (Imagen: sitio Villamanuelita) |
Después de permanecer
un mes en la Argentina, el líder justicialista emprendió su regreso a España,
dejando a sus espaldas muchas dudas y no poco malestar. Según Norberto Galasso,
la prensa de Europa y América del Norte estaba convencida que su presencia en
el país no había provocado los cambios esperados, en especial la aglutinación
de masas, la apertura de una senda que condujera al diálogo y la caída del
régimen militar, prueba elocuente, a su entender, de que su mito se estaba
desmoronado1. Los hechos que tendrán lugar en los siguientes meses,
desmienten categóricamente esas afirmaciones.
La breve presencia de Perón sirvió, entre otras cosas, para demostrar que su figura seguía teniendo el mismo peso de siempre y que “el cuero le daba” para dar pelea. Su imagen era sólida, su lucidez la misma de siempre e incluso mayor y su capacidad de concentrar todo el poder en su persona y manejar los hilos a su antojo, notoria.
Algo que llamó la atención de partidarios y opositores fue su intención de mantener cerca a los sectores más duros, tanto de izquierda como de derecha, una estrategia que le daría resultados en tanto la situación política y social continuase tan incierta como hasta el momento.
La breve presencia de Perón sirvió, entre otras cosas, para demostrar que su figura seguía teniendo el mismo peso de siempre y que “el cuero le daba” para dar pelea. Su imagen era sólida, su lucidez la misma de siempre e incluso mayor y su capacidad de concentrar todo el poder en su persona y manejar los hilos a su antojo, notoria.
Algo que llamó la atención de partidarios y opositores fue su intención de mantener cerca a los sectores más duros, tanto de izquierda como de derecha, una estrategia que le daría resultados en tanto la situación política y social continuase tan incierta como hasta el momento.

