sábado, 26 de octubre de 2019
¡SÍ, SE PUEDE! ... Pero no así.
El próximo domingo, con su voto, el Pueblo decidirá el destino del país.
Linda frase.
Lástima que es mentira.
Mañana, domingo 27 de Octubre de 2019, no se decidirá ningún destino en la Argentina.
¿Por qué?
Es sencillo: porque el destino de la Argentina ya está decidido.
Y los políticos profesionales no tienen ni idea de cómo revertir esa decisión. En el supuesto caso, claro, de que la quieran revertir en absoluto.
Probablemente hay muchos votantes que, al menos en algún grado, hasta creen que la frase es cierta. Concurrirán a las urnas porque – aparte del hecho que en este bendito y hermoso país el voto es un derecho obligatorio lo cual es un fenomenal oxímoron – aparte de eso, decía, están convencidos de que el voto de la ciudadanía es importante y decide el futuro de la Argentina; en este caso por los próximos cuatro años ya que se trata de una elección presidencial.
Pues lamento, (y esta expresión mía en este caso no es un recurso literario), de veras lamento destruir ilusiones y expectativas.
La votación del próximo domingo no va a decidir nada. Y no va a decidir absolutamente nada porque el destino de la Argentina ya está decidido.
Y no precisamente por los argentinos.
Lástima que es mentira.
Mañana, domingo 27 de Octubre de 2019, no se decidirá ningún destino en la Argentina.
¿Por qué?
Es sencillo: porque el destino de la Argentina ya está decidido.
Y los políticos profesionales no tienen ni idea de cómo revertir esa decisión. En el supuesto caso, claro, de que la quieran revertir en absoluto.
Probablemente hay muchos votantes que, al menos en algún grado, hasta creen que la frase es cierta. Concurrirán a las urnas porque – aparte del hecho que en este bendito y hermoso país el voto es un derecho obligatorio lo cual es un fenomenal oxímoron – aparte de eso, decía, están convencidos de que el voto de la ciudadanía es importante y decide el futuro de la Argentina; en este caso por los próximos cuatro años ya que se trata de una elección presidencial.
Pues lamento, (y esta expresión mía en este caso no es un recurso literario), de veras lamento destruir ilusiones y expectativas.
La votación del próximo domingo no va a decidir nada. Y no va a decidir absolutamente nada porque el destino de la Argentina ya está decidido.
Y no precisamente por los argentinos.
