Mostrando las entradas con la etiqueta LO DESTRONARON. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta LO DESTRONARON. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de noviembre de 2019

Sínodo en el Amazonas: lo han destronado

Sínodo en el Amazonas: lo han destronado

Los enemigos de la Realeza de Nuestro Señor Jesucristo, hoy continuamente ofendida, para fundamentar su posición recurren a las palabras pronunciadas por el mismo Salvador sometido a juicio ante Poncio Pilatos: «Mi reino no es de este mundo«. (cfr. San Juan, XVIII, 36)
Es necesario entonces hacer algunas aclaraciones exegéticas para mostrarles que, con una lectura cuidadosa, esas palabras del Señor no hacen más que afirmar lo que ellos pretenden negar. Regnum meum non est de hoc mundum, leemos en el Evangelio de San Juan, y poco después, regnum meum non est hinc -«… mi reino no es de aquí» (cfr. ib. 37). La preposición de como el adverbio hinc indican no una pertenencia sino una procedencia. Por lo tanto, la traducción más correcta sería: mi reino no es de este mundo, mi reino no es de aquí. De acuerdo con la explicación que nos dan San Agustín y San Juan Crisóstomo, estas palabras deben ser interpretadas y explicadas de este modo: mi poder y la autoridad por la cual Yo soy Rey, dice el Señor, no tienen su principio y su origen en la elección de los hombres o en causas temporales. Sus orígenes están en otro lugar: se remontan a mi Padre Eterno. Los reinos de la tierra obtienen su fuerza del número y de la capacidad de sus súbditos; mi reino celestial tiene fuerza en sí mismo. En otras palabras, diciendo Regnum meum non est de hoc mundum, «Mi reino no es de este mundo» (San Juan, XVIII,36), el Señor simplemente muestra que su poder no está sujeto a las vicisitudes comunes a todos los reinos que tienen sus raíces en la tierra, sino que, al descender del cielo, su reino es eterno e inmutable.