LOS KELPERS BAJO EL DOMINIO ARGENTINO
Mucho se habló de lo bien que los argentinos trataron a los
malvinenses durante la ocupación, constituyendo este uno de los argumentos más
esgrimidos por militares, historiadores, periodistas y participantes de los hechos;
sin embargo, relatos y testimonios surgidos a lo largo de los
años fueron mitigando esa versión, dejando entrever sucesos que se ignoraban.
No todo fue color de rosa para los habitantes de las islas después
de la invasión.
Si bien es verdad que el general Menéndez, por expresa
recomendación de la Junta,
puso todo su empeño en que a los isleños se les diese un trato correcto,
se
respetasen sus costumbres, se atendiesen sus necesidades y por sobre
todo, no se violase su propiedad, ello se debió a la necesidad de
mostrar al
mundo dos cosas: lo “benévolo” y “conveniente” que iba a resultarle el
dominio
argentino a los nativos y lavar la pésima imagen que las FF.AA. tenían
con
respecto al tema de los derechos humanos. “Somos buenos, miren como tratamos a nuestros hermanos isleños”, era la idea.

