SACRIFICIO HEROICO
Dadas sus carencias en materia de tecnología y armamento, especialmente en lo que a detección lejana y exploración se refiere, la Argentina desplegó hacia el TO un considerable
número de aeronaves civiles, requisadas a particulares o cedidas a préstamo
voluntariamente tras el estallido del conflicto. Con ellas, el alto mando
reflotó el Escuadrón “Fénix”, integrado mayoritariamente por aviones Learjet
privados, destinado a misiones de comunicación, exploración, guía y diversión.
Tal como dicen los autores de Malvinas, La Guerra Aérea (The Falklands Air War):
De esa manera, todos los transportes civiles propiedad de
ejecutivos o de empresas y otros pocos aviones y helicópteros de utilidad se
unieron a las aeronaves de línea de Aerolíneas Argentinas, Austral y otros
operadores, como equipamiento potencial de la
FAA, particularmente en la región del CdoFAS, donde operaron durante toda la
guerra en variados roles de comunicación y transporte1.
El Escuadrón Fénix fue un proyecto del Brigadier (R) Gilberto
Hilario Oliva concebido en 1978, cuando la crisis del Canal de Beagle llevó a la Argentina y Chile al borde de la guerra.

