jueves, 30 de abril de 2015
Las Otras Tablas de Sangre (capitulo I)
Por: Alberto Ezcurra Medrano
El régimen del terror tiene en nuestra historia antecedentes muy anteriores a la época de Rosas.
Desde la independencia argentina, fué aplicado por casi todos los gobiernos. La Junta de 1810 ya había formado su doctrina en el Plan de las operaciones que el gobierno provisional de las Provincias Unidas del Río de la Plata debe poner en práctica para consolidar la grande obra de nuestra libertad e independencia,
atribuido a Mariano Moreno. En este célebre documento se sostiene que
con los enemigos declarados: “...debe observar el gobierno una conducta,
las más cruel y sanguinaria; la menor especie debe ser castigada. La
menor semiprueba de hechos, palabras, etc., contra la causa, debe
castigarse con pena capital, principalmente cuando concurran las
circunstancias de recaer en sujetos de talento, riqueza, carácter....” Y
luego añadía: “No debe escandalizar el sentido de mis voces; de cortar
cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa...Y si no, ¿porqué nos
pintan a la libertad ciega y armada de un puñal?. Porque ningún Estado
envejecido o provincias pueden regenerarse ni cortar sus corrompidos
abusos sin verter arroyos de sangre.”(1)

