miércoles, 5 de diciembre de 2018
PERÓN: NI NACIONALISTA NI REVISIONISTA, PERONISTA
(Rtta. a la nota de F. G. Addissi del 26/10/18)
Por Cristián Rodrigo Iturralde
El día de ayer, en el sitio “Noticias del Congreso Nacional”,
el Sr. Federico Gastón Addissi publicó un artículo titulado «Refutación
al art. de Iturralde “Perón y el revisionismo”» (1) , abriendo de este
modo un debate, que acepto gustosamente.
Como dato anecdótico y para amenizar, paso a comentar al lector
general que conozco a mi circunstancial contendiente hace ya largos
años, desde tiempos en que ambos militábamos en la Juventud Federal del
“Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas”.
Si bien tenemos y hemos tenido nuestras importantes diferencias en
torno a asuntos como el precedente, siempre conservamos un trato de
respeto y procuraré que así siga.
Sin más prolegómenos, pasemos ahora a lo nuestro.
En el sintético escrito al que hace referencia, procuro probar que
lejos de haber sido un promotor de la línea del revisionismo histórico y
de Juan Manuel de Rosas, Juan D. Perón fue enemigo de ambos (o de
mínima, no suscribió a ninguno) y que si bien por momentos, y tal vez a
priori, su relación con éstos podría parecer algo ambigua, una segunda
aproximación algo más detenida sobre la cuestión, aclarará el panorama
de modo definitivo.
Comienzo advirtiendo que Perón recién reivindica a Rosas (figura
fundante y esencial del revisionismo histórico) después de 1955, es
decir, cuando ya tenía más de 60 años de edad, y por una cuestión
meramente estratégica, refiriendo asimismo el hecho de haber denominado a
los ferrocarriles (su opera prima nacionalista) con los nombres del
procerato liberal -ignorando displicentemente la figura del
Restaurador-. Paso seguidamente a referir que los planes de estudio de
las instituciones educativas nacionales, que sostenían la línea
historiográfica de mayo-caseros, no fueron modificados por Perón, quien
en la década 45-55 tuvo el poder absoluto para hacerlo. Aserción que
comparte entre otros la historiadora Quattrochi-Woisson, señalando que
los revisionistas fueron “relegados a una postura marginal”. ”Perón”, prosigue, “busca tomar distancias con un personaje histórico cuya imagen no le conviene”, agregando que el revisionismo, institucionalmente hablando, “no
implicó ninguna actividad de importancia (…) En las publicaciones
universitarias de la época peronista, en los casos en que pudieron
aparecer, la versión revisionista del pasado apenas si está presente. Si
bien hay historiadores revisionistas en la Facultad de Filosofía y
Letras (...), su enseñanza no es seguida por ninguna publicación oficial
(…); no se registran grandes cambios historiográficos en los manuales
escolares del primario o del secundario”. (2) Ya luego, y para
cerrar, apunto que poco y nada hizo Perón para repatriar los restos del
insigne pro hombre, habiendo cuenta que este era un reclamo del
nacionalismo desde comienzos de la década del 30´, particularmente a
través de la "Junta Americana de Homenaje y Repatriación de los Restos
de Rosas" , establecida en 1934.

