Vaticano II: de los remedios que son peores que la enfermedad
21/04/18 12:17 pm
Nuestra
enfermedad se llama Concilio Vaticano II, no soy muy original al
compararla con un síndrome de inmuno deficiencia, es decir, un virus que
ataca todas las defensas (doctrina, magisterio, dogmática, tomismo,
liturgia, sacramentos, órdenes religiosas, moral y por sobre todo,
PRIMACÍA PAPAL) y deja el cuerpo en condiciones de ser derribado por un
simple resfrío. Es muy cierto lo que algunos señalan sobre que se
contrae por haber andado por un buen tiempo haciendo lo que no es
debido, pero es un día de juerga y borrachera en el que te revuelcas con
la o el infectado y … cataplúm!
Una vez ocurrido, los sabios aplicarán unos químicos y recomendaran
las condiciones en las que hay que ir de juerga, los profilácticos más
seguros, la conveniencia de las prácticas orales y otras linduras, pero
nadie se atreverá a prohibir las orgías, porque prohibir, anatematizar y
condenar no está en el vademécum liberal, sólo se trata de evitar los
desmadres de la sacrosanta libertad. Derribaron el Santo Oficio y la
Sagrada Congregación de Ritos por ser anacrónicos (apoyados en la
debilidad de la Curia Romana que con su adalid a la cabeza – Ottavianni –
ya sufrían de síntomas liberales).





