domingo, 17 de febrero de 2019
El debate ideológico y político, un tablero de Ajedrez. Verdad y Poder
El debate ideológico y político, un tablero de
Ajedrez. Verdad y Poder
Por Juan Carlos Monedero
Los debates y
controversias ideológicas nunca son ideológicas. Quienes nos aproximamos a la
filosofía, quienes nos animamos a filosofar, sabemos de la mano de Santo Tomás de Aquino que
la razón nunca actúa sola, que los sentidos, las pasiones, los impulsos e
inclusos los instintos no son autónomos, y que todo en el hombre es “humano”.
Esto quiere decir, ni más ni menos, que el mismo aprendizaje -que tiene su
centro en la inteligencia, que es inmaterial- es un suceso emocional.
Aprendemos más fácilmente cuando tenemos la disposición emocional de aprender
(todos recordamos a esas señoritas encantadoras de la Primaria que nos hacían
sentir como coches de Fórmula Uno).
Los debates y controversias también participan de este carácter humano: no son
dos fríos intelectos los que discuten ni son dos puras animalidades las que
entran en pugna. Son dos hombres, con su inteligencia, su razón pero también
sus emociones, sus pasiones y hasta sus miedos.
Como en el
Ajedrez.

