miércoles, 25 de octubre de 2017

Nuevas claves para entender el caso Maldonado –

Nuevas claves para entender el caso Maldonado –

 Antonio Caponnetto



-El Río Chubut no es un antiguo afluente patagónico. Fue fabricado por la Gendarmería Nacional, el 1 de agosto del corriente, para ahogar a los inmaculados mapuches y sus sacrosantos seguidores.
-Existe un Equipo Forense de Colocación de Cuerpos Mapuchistas (en adelante EFCM). El ahogamiento y la hipotermia nunca causan la muerte de quienes se arrojan al Río Chubut. Mentar tales factores es encubrimiento estatal. La verdadera causa es el EFCM.
-Si un gendarme persigue a un mapuchista que acaba de cometer varios delitos y actos subversivos, el hecho –aunque esté registrado y conste- debe calificarse de bajo e inhumano, y negarse enfáticamente. Sencillamente porque los mapuchistas nunca cometen delitos. Hablar de subversión y de guerrilla, además, nos remite a los Grupos de Tareas, resabios de los años de plomo. Todo marxista tiene el derecho humano de delinquir como mejor le plazca.

-Sabiendo como saben, los miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, que al perseguir a un delincuente, a éste puede darle desde una taquicardia hasta un colapso, son responsables del homicidio del perseguido, si encima que lo corren injustamente, no ordenan la custodia de la víctima con un equipo del SAME y una Unidad Coronaria Móvil. Quede sentada jurisprudencia al respecto.

-Si la autopsia más científicamente ejecutada de toda la historia nacional, determina que el cadáver no tiene lesiones y lleva más de sesenta días bajo el agua del Río Chubut, eso no obsta para exculpar a la Gendarmería. Porque su obligación era dejar múltiples y visibles señales de que lo habían torturado y matado. Por no cooperar al relato mapuchista –imprescindible para el triunfo de las luchas populares- esta fuerza represora y toda la prensa hegemónica deben recibir un condigo castigo. Son culpables de no cooperar con la causa intachable de los desaparecidos. Entiéndase de una vez: son reos por no ser reos.

-Investíguese como copartícipes de complicidad manifiesta, a los perros que suspendieron el olfateo a orillas del Río Chubut, a las raíces de los arbustos que enredaron el cadáver, y de modo especialísimo al Gendarme Emmanuel Echazú. Los primeros son evidentes cultores de la Doctrina Canina de la Seguridad Nacional. Las segundas crecieron frondosas al amparo de la dictadura fitogeográfica. El tercero es un huinca que osó interponer su mandíbula al lanzamiento de un adoquín libertario, lanzado por las atávicas tribus originarias.

-Si las autoridades políticas dan el pésame a los familiares del difunto, merecen el repudio y la abominación por el uso electoral del occiso. Estamos de acuerdo. Pero si, con la autopsia aún en curso y el muerto descompuesto e insepulto, los familiares salen a decir que hay que castigar electoralmente a las autoridades, eso se llama “elaborar el duelo”. Igual calificación merecerán las múltiples tomas, incendios y actos de vandalismo perpetrado por los mapuchistas y arcángeles afines. Hay que respetar a rajatabla a la familia Maldonado. Pero está permitido -y goza de aquiescencia plena- tomar por estúpidos al resto de las familias argentinas. Todos debemos llamarnos a un silencio respetuoso ante el finado. Pero el grupete de sus familiares y amigos puede decir cuanto exabrupto se le ocurra.

-Son cada vez más abundantes los datos que corroboran la ligazón familiar, parental e ideológica del muerto con militantes kirchneristas y otros grupúsculos afines a la guerrilla setentista. Por lo tanto, quienes descubran estas asociaciones y el grotesco montaje circense que todo este caso significa, deberán ser palpados de armas por los caciques mapuches, bajo el cargo de conspirar contra el pensamiento único.

-Esto recién empieza. Se puede negar la resurrección de Jesucristo, pero “aparición con vida para Maldonado”, porque “con vida se lo llevaron y con vida lo queremos”. Dispóngase además que, junto con la bandera del orgullo gay, Rodríguez Larreta, haga flamear a media asta las banderas de la Nación Mapuche y del Anarquismo, durante tres días del calendario maya. Dispóngase asimismo que el paraje donde fue hallado el cuerpo del Héroe del Tatuaje, sea denominado Maldonado. El cual, para no confundirse con el arroyo homónimo y volver a inundar la Juan B. Justo, deberá figurar en la toponimia chubutense como El kürü Maldonado.

-Enterados los sobrevivientes de las tribus de la Polinesia, principalmente los clovis, de que los mapuches se adjudican el carácter de pueblos originarios de América, en desmedro de sus verdaderos derechos a la originariedad, han constituido con sede en Londres la Clovis Nation Society, reclamándole al Estado Argentino la entrega inmediata de la cadena Hotesur,los ranchitos de Lázaro Baez, la bisutería de Cristina y la cripta de Néstor.

-Finalmente, y al cierre de este manojo provisorio de “claves para un macaneo mejor”, el Gobierno dispuso que se le pague la suma de dos millones de pesos, en carácter de recompensa, al mapuche que, después de una cadena de falsos testimonios, señaló donde estaba el cadáver del neo Che. El indio ya adelantó que, dadas las circunstancias, se suprime momentáneamente y hasta el cobro de la inquietante suma, todo concepto de propiedad colectiva.

- Hace casi tres meses que este gobierno cobarde y ruin, moviliza para hallar a Maldonado, un despliegue de medios y de pesos como pocas veces se vio antes. Ahora faltaba el agregado de la recompensa a quien en un país normal debería dársele, por lo menos, no un premio sino un castigo por pertenecer a una asociación insurreccional y sediciosa. ¿Con qué cara los mapuchistas pueden seguir diciendo que el gobierno lo desapareció y la Gendarmería se lo llevó?

-Macri facho y gato. Un momento. Como el clan familiar de los Maldonados, pedimos respeto y prudencia en el uso de las palabras. Benito Mussolini no merece este agravio. Ni tampoco la comunidad felina. Al fin de cuentas, sea por la vía de un Duce Argento o de una legión de felis silvestres catus, bien le vendría a la patria ejecutar un justiciero y férreo escarmiento contra tantas ratas sueltas que deambulan impunemente.


ANTONIO CAPONNETTO


Nacionalismo Católico San Juan Bautista