BOMBAS EN EL SUR
A
las 05.00 horas del 18 de septiembre, efectivos adelantados por los
comandos civiles revolucionarios detectaron una columna de 30 ómnibus
Leyland con una pieza de artillería antiaérea a remolque, detenida en el
camino que une Sierra de la Ventana con Tornquist. Comprendiendo
acertadamente que se trataba del Regimiento 1 de Caballería de Tandil,
el alto mando en Comandante Espora, despachó para atacarlo a una
poderosa escuadrilla de siete bombarderos Grumman y seis AT-6 North
American, al mando del capitán de corbeta Eduardo Estivariz.
Los
aviones navales despegaron cuando todavía era de noche y a una
velocidad promedio de 300 km/h se dirigieron, hacia el norte, siguiendo
el trayecto de la Ruta 33, en dirección a La Vitícola, sobrevolando
campos cultivados, médanos y montes hasta las tierras de Napostá y Tres
Picos.
El
sol iluminaba las sierras y la llanura cuando lejos, en el horizonte,
apareció Tornquist. Estivariz miró su reloj y al ver que las agujas
señalaban las 07.40 horas, hizo un leve giro hacia la derecha, dejando
la población a un costado. Fue entonces que detenida a ambos lados de la
ruta provincial 76 detectó a la columna enemiga.
Prácticamente sobre el objetivo, el comandante de la escuadrilla tomó el micrófono y con voz decidida ordenó arremeter.
-Me lanzo al ataque. ¡Síganme!
Su
avión, que encabezaba la escuadrilla, descendió unos metros y entrando
en corrida de tiro lanzó sus bombas, seguido de cerca por los de Barry
Melbourne Hussey, Juan Vasallo y el resto de la formación.

