Publicado por Revista Cabildo Nº44
REVISTA CABILDO Nº44-
MES DE MARZO DE 2005-
EDITORIAL-
MINISTRO DE LA ENFERMEDAD
SANTIAGO QUERIDO
DE tres modos posibles puede hablar analógicamente de la salud un buen cristiano. En sentido sobrenatural, y se llamará salvación; sabiéndose por consiguiente que la enfermedad que la destruye tiene el nombre de pecado. En sentido espiritual o mental, que podría equipararse a la cordura y al equilibrio, teniendo por enfermedad opuesta el error, la mendacidad o la ignorancia. Y en sentido corporal, sin duda el más frecuente, cuya alteración no consiste principalmente en pescarse alguna dolencia, sino en ignorar que es un don de Dios, en preferirla por encima de las dos formas de salud que la preceden en jerarquía, y sobre todo, en querer mantenerla aún en contra del mismo plan divino. Si no estuvieran prohibidas las alegorías evangélicas, diríamos que escoger irse al cielo con una mano menos antes que al infierno con las dos manos, es la síntesis clara de este recto orden de preferencias salutíferas.

