La increíble historia detrás de uno de los papelones más grandes de la Justicia
Gustavo
Seré fue liberado después de pasar 451 días preso por un asesinato, el
del chico Emir Cuitoni, que no había cometido. Los “indicios”
equivocados que llevaron a la Justicia a imputar a un hombre que no es
trigo limpio y que carga varias denuncias por estafa, pero que no era un
asesino. La misteriosa mujer que, por remordimiento, ayudó a dar vuelta
la causa dejó al desnudo otra vez la fata de profesionalidad de las
investigaciones judiciales.


