Si regulan lo que dices, regulan lo que piensas
Aunque parezca mentira, es así nomás: si regulan lo que dices, deciden lo que piensas…
Es que el lenguaje moderno, políticamente correcto, no sólo es contrario a la parresía (esa
virtud olvidada que regula el miedo a decir la verdad por temor al qué
dirán o a la persecución) sino también contrario al mismo intelecto,
hecho para adecuarse a la realidad tal-como-es.
