EL HERETÍCISMO: UN DESVÍO DE LA VERDADERA FE
‘Haereticum hominem devita’
San Pablo a Tito, 3,10
‘Nolite recipere eum in domum’
2 Juan, 10.
‘Separamini’
2 Cor. VI,17
INTRODUCCIÓN
Los hechos históricos ocurridos en Ecóne con las consagraciones
episcopales allí realizadas por decisiones propias y “sin misión
canónica” por los miembros del clero que desean mantenerse fieles a la
Tradición Católica deberían traer a todos una relativa paz de espíritu
al ver allí realizado el ‘separamini’ entre el Templo de Dios y el de
los ídolos, ordenado por mandato divino (2, Cor., VI,17). Sin embargo,
no apaciguaron del todo a los espíritus y trajeron nuevas angustias, por
lo menos, a una parte de esas personas. Un aspecto contradictorio y no
nuevo fue otra vez causa de aflicción en tales actos: la doctrina sobre
el”papa herético”. Por un lado se dirigían al papa en desviación
pertinaz en la herejía, como a un papa verdadero, prometiéndole
obediencia, manifestándole “respeto filial”, afirmando no querer
separarse de él, actuando de conformidad con la doctrina de Xavier da
Silveira que defiende en el papa herético una “jurisdicción
válida” y “actos válidos” jurisdiccionalmente y, por otro lado,
afirmaban que la excomunión dictada por este papa era un acto inválido y
decían que “ya estaba fuera de la Iglesia quien los considera
cismáticos”.
Los que pretenden ser fieles a
la doctrina católica asistieron angustiados a las acusaciones recíprocas
intercambiadas por las partes: unos acusaban a los otros de estar fuera
de la Iglesia por ser heréticos; Estos acusaban a los primeros de estar
fuera de la Iglesia por ser cismáticos.
