ATAQUE AL CUARTEL DE LA PLATA
La
reprimenda de Fidel pegó como un mazazo en el ánimo del Che. Anderson
sugiere que el argentino pudo haber quedado resentido pero lo más
seguro, dado su temperamento, es que haya acusado el golpe y lo haya
asimilado al admitir en su fuero interno, que su admirado jefe tenía
razón.
Es
cierto, a Fidel se le podían reprochar muchas cosas, la principal, el
pésimo sitio que había escogido para el desembarco, sus prolongados
retrasos a la hora de ponerse en marcha y hasta no haberle ordenado a
sus hombres colocarse a cubierto cuando los aviones sobrevolaban Alegría
de Pío, pero la pérdida de su arma para un guerrillero constituía una
falta grave.
Esa
noche al Che le sobrevino un fuerte ataque de asma, provocado por la
angustia que el complejo de culpa le había generado, pero esos
sentimientos no serían nada en comparación con lo que le esperaba al día
siguiente.
El
22 de diciembre llegó una partida de armas enviada por Frank País desde
Santiago de Cuba, entre ellas varios rifles y cuatro ametralladoras
Thompson.

