DESCALABRO EN EL MONTE
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| El cadáver de Hermes Peña yace tendido en la hierba |
La
noche del 9 de julio, Masetti tipeaba frenéticamente en su máquina de escribir
portátil, sentado frente a la mesa de su habitación, en la finca-base de
Emborozú, concentrado en el texto que estaba redactando. Cuando terminó, le
pidió a Bustos que se acercara, porque quería enseñarle algo. El mendocino
dormía en la sala principal cuando su superior lo zamarreó para despertarlo.
Una vez
en la pieza, que funcionaba como dormitorio y oficina, Masetti le tendió una
hoja de papel y le pidió que la leyera. Aturdido aún, el “Pelado” tomó el folio
y se sentó. Era una carta dirigida al presidente electo, Dr. Arturo Umberto
Illia, que su jefe firmaba como Comandante “Segundo” del Ejército Guerrillero
del Pueblo.
En ese
momento, no había nadie en la propiedad. “Papi” (José María Martínez Tamayo) se
encontraba en La Paz, intentando armar la red de apoyo fronterizo; “El Loro”
Vázquez Viaña, viajaba a Resistencia para contactar al grupo trotskysta
apalabrado por Granado meses atrás, “Furry” y Federico hacían lo propio en
Buenos Aires, a donde el último habían llevado un mensaje de Masetti para el
Che y Hermes patrullaba los alrededores con el resto de los hombres.

