EL ASALTO AL PALACIO PRESIDENCIAL DE LA HABANA
El 24
de febrero de 1957, el “New York Times” publicó en su primera plana el
reportaje que Herbert Matthews le había hecho a Fidel Castro en la selva. La
novedad estalló como una bomba en los Estados Unidos y puso en serios aprietos
al régimen de Batista que hasta ese momento seguía asegurando que la fuerza
guerrillera había sido
aniquilada.
El mundo supo de Fidel y su “cruzada” y que
estaba enfrentando con éxito a las fuerzas gubernamentales. Su figura se acrecentó
y la leyenda de la guerrilla cobró dimensiones inusitadas.
En los días que siguieron a la acción de los Altos
de Espinosa y la ejecución de Eutimio Guerra, se incorporaron al grupo tres
nuevos combatientes, elevando su número a veinte. El 23, la columna atravesó un
pequeño riacho, cerca de Las Mercedes y por la noche acampó en la finca de un
campesino llamado Emiliano.

