APRESTOS FINALES
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| El "Granma" navega por el río Tuxpán |
Poco
antes de Ernesto saliera de prisión, Ulises Petit de Murat y el
guatemalteco Alfonso Bauer Paiz intentaron interceder para obtener su
liberación. Hilda, por su parte, quiso acudir al tío de su marido, el
almirante Raúl A. Guevara Lynch, embajador argentino en Cuba, pero el
Che rechazó todos los ofrecimientos, argumentando que quería el mismo
trato que se les daba a sus compañeros cubanos.
Una vez fuera, siguiendo órdenes de Fidel, Calixto y él se dirigieron a Ixtapán de la Sal, una localidad a 135 kilómetros al sudoeste de la capital y allí se alojaron en un hotel con nombres falsos, en espera de nuevas directivas.
Permanecieron en ese pueblo cerca de tres meses y solo se trasladaron a la ciudad de México en escasas oportunidades.
Siguiendo
el relato de Jon Lee Anderson, a principios de septiembre pasaron a
Toluca, buscando un clima más benigno para el asma de Ernesto y tras una
breve estadía, siempre siguiendo indicaciones de Castro, continuaron a
Veracruz, donde debían reunirse con el resto de los expedicionarios. Fue
el rencuentro con varios compañeros, después de meses de separación;
sin embargo, la estadía no se prolongó demasiado ya que pocos días
después regresaron a la capital, para alojarse en otra de las tantas
casas-refugio que la legión había alquilado, en este caso, una muy cerca
del santuario de la Virgen de Guadalupe, en el barrio norteño de Linda
Vista.

